"Me preocupa de dónde saldrá la hermandad a partir de ahora"

"Lo que más me preocupa del traslado del oratorio a la iglesia de El Pilar es de dónde va a salir a partir de ahora cada Miércoles Santo la hermandad de las Aguas y también cómo a a volver a su nueva sede", afirma Rafael Corbacho, anterior presidente del Consejo de Hermandades y Cofradias y unos de los hermanos más veteranos de la de las Aguas, a la que pertenece desde 1962 y en la que desempeñó el puesto de mayordomo más de 25 años.

Cobacho señala también que, sin cuestionar la acogida que toda lala comunidad marianista ha prestado a la hermandad con motivo del traslado de sede canónica a la iglesia de El Pilar, el hecho a va a afectar muchos devotos de sus titulares, que tendrán que desplazarse ahora desde el casco antiguo hasta Puertas de Tierra.

"Habrá que empezar de nuevo a atraer a nuevos devotos de aquella zona de la Avenida", apunta Corbacho, que igualmente dice que la casa de hermandad, situada en la calle Torre, también va a quedar demasiado alejada de la nueva sede canónica.

Asimismo afirma que "personalmente creo que no nos vamos por gusto del oratorio, sino por unas circunstancias concretas, y por eso pienso que los que han protagonizado esas circunstancias son los que debían de haber buscado también una sede alternativa para la hermandad".

De todos modos alude a que la hermandad ya pasó por un periodo de ostracismo desde 1959 a 1964, años en los que no procesionaba, luego se tuvo que adaptar a la nueva sede por ruina de San Antonio y después, el 20 de diciembre de 1975, superar los daños del incendio que provocó un cortocircuito en el nacimiento instalado en la casa de hermandad. "Era la víspera de la boda de José María Macías, el actual hermano mayor", recuerda.

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