Los populares sacan adelante su modelo de ciudad en solitario

  • El debate plenario se dispersó en la mitad de un pleno que debió durar tres cuartos de hora y se alargó dos horas y media · La oposición critica la tardanza del PP en presentar el documento urbanístico

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En un pleno tan importante como el que tiene entre manos debatir sobre el futuro urbanístico de la ciudad no hay que mirar demasiado el reloj. Y casi no se hizo. En el primer turno de intervenciones, los diez minutos fijados por el reglamento se convirtieron en media hora (24 minutos en el caso del popular Romaní), y los cinco de la segunda intervención, en veinte, salvo en el caso de los populares, que hablaron durante 33 minutos. Pero los concejales no aprovecharon esas dos horas y media para hacer un análisis concienzudo del PGOU. Se escucharon argumentos que ya han resonado otras veces en el salón de plenos, que salen a relucir en prácticamente todas las sesiones, se hable del tema que se hable. Quién paga los proyectos. Quién los impulsa. Quién hace el segundo puente. Que el PSOE boicotea a Cádiz. Que el PSOE no boicotea a Cádiz. Cómo estaba la ciudad en el 95. Otra vez. El debate era previsible y también el resultado.

La oposición no ve un modelo de ciudad claro entre las fichas del Plan. Centraron las críticas en los palafitos que acogerán viviendas para jóvenes, en la tardanza en la tramitación de un documento que viene anunciándose desde hace cinco años, en una participación que ven escasa y en que no se haya ejecutado ya la operación de Zona Franca, prevista desde el 95. También creen que el comercio se resentiría de la aplicación de las propuestas populares y lamentaron que el documento dé cobertura legal a los polémicos quioscos en espacios libres, algo que tanto IU como PSOE interpretaron como un reconocimiento implícito de que ahora no son legales.

Ante un escasísimo público (apenas diez personas, entre ellos el ex edil de Urbanismo José Loaiza y el alcaldable andalucista Ramón Sánchez Heredia) abrió el pleno Sebastián Terrada (IU). En su primera intervención llamó "guiñol" al concejal de Urbanismo, Ignacio Románi, porque "parece de pega" al no haber participado en ningún debate del PGOU ni casi hablado de él. En la segunda se centró mucho más en sus críticas hacia ese edil, que había hablado de 500 viviendas pilotadas cuando son 395. "Es el único que no se ha leído el plan", dijo.

Terrada criticó un fallo en los ficheros de Zona Franca, cree que el Plan "compite con la Bahía" en algunos usos y, sin embargo, le pide ayuda para alojar a los vecinos en pisos protegidos, lo que tildó de "desfachatez". Comes, según él, es un "pelotazo especulativo".

Rafael Román (PSOE) dijo que, tras diversos anuncios incumplidos, el PP no tiene "credibilidad" y se preguntó qué oferta la ciudad con este plan, puesto que también ve peligrar el comercio tradicional, no se cierra el mapa universitario y no se da respuestas a las necesidades de vivienda. En este sentido criticó los palafitos y leyó la parte correspondiente a su impacto ambiental, que alerta sobre la sedimentación de sustancias contaminantes.

También insinuó que había intereses privados escondidos en el planeamiento -especial desconfianza le merece la operación prevista en Comes y las de barriadas-, y que se crecía en altura sin compensar en espacios libres. Reinvidicó el proyecto socialista de la Gran Plaza del Mar, dijo que el texto del plan dejaba cabos sueltos y denunció que no se había hablado con las administraciones afectadas para conseguir consenso. Cree Román que se defiende una ciudad "de spot publicitario" y anunció que, aunque su grupo no está de acuerdo con ese modelo de ciudad en esta aprobación inicial, podría estarlo si varía en los siguientes trámites.

Román propuso que se destinen 40 millones a la compra de suelo para abaratar la vivienda.

Ignacio Romaní respondió que el gobierno local tenía credibilidad tras un 90% de cumplimiento del anterior plan y que se hayan realizado un 103% de las viviendas protegidas previstas y defendió los sistemas de participación: de las 500 sugerencias al Avance se admitieron 300. Desglosó las principales líneas del Plan y dijo que en él se llegaba a un 60% de viviendas protegidas. También recordó que Autoridad Portuaria está rellenando Bahía para la ampliación del muelle, un argumento con el que quería defender las viviendas pilotadas y al que Román respondió que la normativa difiere.

Ignacio Romaní respondió los ataques de Terrada diciendo que el edil se había perdido "intentando desprestigiarme" y que estaba orgulloso de su gestión, así como que en el 95 no se definió la actuación en Zona Franca. Con respecto al error numérico con las viviendas, dijo que en ese momento él estaba hablando del Avance, una afirmación sorprendente.

La alcaldesa cerró el debate "compartiendo" el tiempo de su grupo. En el dialecto plenario, compartir significa duplicar. Y así fue.

Martínez defendió la participación, que el documento está pensado para todos los gaditanos. Afeó a la oposición que critique lo hecho "y no haga nada cuando está gobernando"; dijo que de sus palabras no se desprendía ningún modelo de ciudad alternativo al diseñado por los populares. Recordó que otros ayuntamientos llevan diez años para realizar el planamiento y el juzgado "se lo ha echado para atrás". Respondió a Roman que si hubiera suelo para adquirir, lo adquiririá, y respondió que no había intereses privados en el planemiento. Ni habrá convenios para desarrollo. "Debe referirse a otros ayuntamientos".

Con repecto a los palafitos, mostró su convicción de que se acabarán haciendo, tarde o temprano, porque la zona acabará aterrada debido al relleno portuario, y dijo que en Sotogrande la Junta había permitido viviendas de lujo pilotadas.

Según Martínez, "todo lo que contempla este plan tiene una trascendencia igual o mayor que la que tuvo en su día el puente Carranza" y acusó a la oposición de querer un modelo de ciudad que deja a Cádiz "como una ciudad dormitorio del resto de la Bahía".

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