Menos población pero más joven en el casco antiguo

  • Se baja por primera vez de los 40.000 habitantes en intramuros de Cádiz

La fuerte inversión pública destinada a la recuperación del parque de viviendas del casco antiguo de Cádiz no logra parar la importante sangría de población que desde hace una década larga sufre intramuros. El plan de rehabilitación sí ha permitido una sustancial mejora en la calidad de vida de sus vecinos e incluso la revitalización del mercado inmobiliario, con la entrada con fuerza del sector privado. Sin embargo, cada vez hay menos habitantes.

Los últimos datos que maneja el Ayuntamiento, a través del padrón municipal, destaca que en 2006 residían en los siete distritos en los que está dividido intramuros un total de 39.801 personas. Se pierde por primera vez el índice de los 40.000, cuando hace una veintena de años se superaban los 50.000 y hace un siglo incluso superaban los 70.000 habitantes.

Cuando se empezaron los trabajos de recuperación del parque inmobiliario vivían en la zona 44.274 personas.

El Plan de Rehabilitación de la Junta y las actuaciones del Ayuntamiento han actuado en la mayor parte del parque de viviendas del casco, que se quiere esté recuperado en un 90 por ciento en el 2012. Todo ello ha supuesto una profunda reordenación de bloques que acumulaban infraviviendas. Se ha reducido el número de casas en favor de una mayor calidad de las mismas.

Por lo demás, desde el Ayuntamiento se promueve un plan de viviendas para jóvenes que pretende atraer a este colectivo al casco antiguo, retorno que es más evidente en barrios donde se ha conseguido una modernización de la vida diaria, como ocurre en el Pópulo.

La entrada de promotoras privadas ha provocado una subida del precio de los pisos que salen a la venta. Aunque se constata el retorno de clases medias y medias altas, sobre todo en el entorno del Mentidero con la compra de fincas, también se adquieren viviendas que sólo se utilizan en la temporada de verano o en determinadas fiestas.

Con todo, la saturación del casco antiguo, como ocurre en el conjunto de la ciudad, aún se mantiene.

La superficie de la zona residencial de intramuros apenas alcanza 1,2 kilómetros cuadrados. Se llega así a 30.000 habitantes por kilómetros cuadrados, una densidad de población que apenas se dan en grandes ciudades asiáticas o en el Príncipado de Mónaco.

Dirigentes políticos y sociales se han manifestado contrarios a magnificar el problema de la pérdida de población que sufre Cádiz, asumiendo la alta densidad que soporta la capital. Se defiende, por contra, una apuesta por mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Sin embargo, la rehabilitación del parque de viviendas y las promociones específicas para jóvenes sí ha servido, por lo menos hasta ahora, para rejuvenecer levemente la población.

En los últimos siete años, en los que ha reducido el padrón de vecinos en el casco antiguos en cerca de cinco mil personas, un 10 por ciento del total, el porcentaje de mayores de 65 años ha descendido en cerca de tres puntos.

En 2000 quienes superaban esta edad suponían el 21,33 por ciento del total; ahora suponen algo más del 18 por ciento. Lógicamente, esta reducción ha ido en beneficio a los grupos de edad más jóvenes y que, por lo tanto, permiten dar un mayor dinamismo a la ciudad y, salvo que la incidencia del desempleo así lo impida, aportar también mayor riqueza.

La fuerte presencia del comercio y de las principales sedes de las administraciones públicas, así como la relevancia de su patrimonio histórico y artístico y su oferta cultural y turística, han evitado también una decadencia acusada del intramuros de la capital, frente a lo que ha ocurrido en otras localidades del país cuyos cascos antiguos se encuentran casi totalmente abandonados y con un parque de vivienda totalmente degradados.

Los proyectos ya en marcha o en fase de desarrollo que se plantean para la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812, a celebrar en apenas cuatro años, permitirán fortalecer aún más esta 'pequeña' ciudad de poco más de un kilómetro cuadrado. Aquí se destaca también la mejora en los accesos, especialmente cuando esté lista la conexión directa entre la plaza de Sevilla y el segundo puente, y la conclusión de toda la reordenación de los espacios portuarios.

Los expertos en demografía asumen que el descenso de la población se mantendrá unos años tendiendo hacia cierta estabilización, pero la rehabilitación y la calidad de vida pondrán las bases para la llegada de familias más jóvenes y con mayor poder adquisitivo.

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