La paciencia va al matadero

  • La obra de pisos de realojo acumula cantidad de problemas y retrasos

Es una obra fundamental para la rehabilitación del casco histórico aunque está situada en el otro extremo es la ciudad. Las 204 viviendas que resultarán de las dos fases de Matadero se repartirán entre la Oficina de Rehabilitación, lo que aliviará considerablemente su gasto en alquiler, y el Ayuntamiento, una forma de compensar que le cediera los terrenos. Eso, si antes no cae un OVNI junto a la obra y un extraterrestre desintegra lo ya hecho con una pistola de neutrones. Prácticamente, es lo único que queda por pasar allí.

El terreno está formalmente en manos de la Junta desde enero de 2001, cuando se lo cedió el Ayuntamiento, pero no pudo disponer de él porque allí se guardaban materiales para el soterramiento. En 2003 se adjudican las obras de la primera fase a una UTE, que debía haber terminado la actuación en 22 meses. Pero resulta que en los terrenos estaban los dos únicos caballos que quedaban en toda la ciudad. El Ayuntamiento intenta realojarlos en el castillo de San Sebastián, una propuesta que fue rechazada por el propietario de los equinos por ser provisional. Intenta el desalojo policial y también el judicial, pero un auto se lo impide porque ya no es el propietario de los terrenos. El municipio se muestra conforme con la decisión, que no recurre. La Junta emprende acciones legales contra el propietario de los caballos y, en febrero de 2005, llega a un acuerdo con él y el terreno queda libre. Los equinos habían logrado paralizar la obra durante un año entero y, cuando parecía que todo estaba arreglado, la contrata exigió más dinero para seguir, algo que justificó por el aumento del precio de los materiales desde que consiguió la obra. La Junta rescindió el contrato y la volvió a adjudicar en diciembre de 2005. Ahora están al 90%.

Tampoco destaca precisamente la velocidad de la remodelación del Cerro del Moro. La primera piedra de la primera fase se colocó el 18 de julio del año 92 con la previsión de terminar las siete fases en una década. La firma del convenio de vivienda conllevó un parón de un par de años y significó el cambio de manos de la actuación, del Ayuntamiento a la Junta. La administración andaluza retomó las obras. En 2005, cuando estaba a punto de entregarse la quinta fase y se habían iniciado los trámites de la sexta, la Junta pensaba que podría acabar entre 2008 y 2009. Pero el retraso de la sexta fase ha dado al traste con esa previsión, puesto que la séptima fase no puede empezar hasta que los inquilinos no se realojen en la anterior. Lo que sí está haciendo la Oficina de Rehabilitación es ampliar este ambicioso programa, que está transformando la fisionomía del barrio, negociando con vecinos que son propietarios.

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