El mundo onírico y quevediano del mexicano Sergio Hernández

  • El pintor presenta en el ECCO una retrospectiva de su obra, 'Oaxaca de Juárez, Oaxaca', integrada por 26 evocadoras piezas inspiradas en la diversidad cultural y riqueza artística de su tierra natal

El ECCO se contagia del arte mexicano desde el imaginario onírico del artista Sergio Hernández. Una reflexión sobre la muerte que bajo el título Oaxaca de Juárez, Oaxaca -donde reside el autor-, inunda las salas 7, 8 y 9 de este espacio para la creación contemporánea.

Inspirado en la propia riqueza cultural de la capital del estado de Oaxaca, como reconoció el autor en el acto inaugural, Sergio Hernández despliega desde 26 piezas de gran formato un universo cargado de simbolismo. Un mundo que dibuja en blanco, negro y rojo entre esqueletos, figuras antropomorfas y zoomorfas y otros elementos de corte mágico, que se repiten sin cesar a lo largo y ancho de las 17 pinturas y 9 grabados que la integran. Un mundo que bebe de Quevedo, del arte precolombino y el primitivismo mágico, y que ayer abrió sus puertas al público de la mano del propio autor, que se acompañó en el acto de la alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, el concejal de Cultura, Antonio Castillo, Carlos González Manterola -editor y director de la revista 20/10 El Mundo Atlántico- y Jaime del Arenal, que asistió en nombre de la Embajada de México en Madrid. También acudió a la cita el gerente del Consorcio del Bicentenario, Pedro Flores, entidad organizadora junto al Consistorio gaditano.

Juntos descubrieron la obra retrospectiva de este reconocido artista mexicano, todo un exponente del arte contemporáneo, con más de 70 muestras en más de una decena de países de América y Europa.

En la muestra de Cádiz, "una de las grandes apuestas de México a la conmemoración del Bicentenario", dijo Martínez, toma gran protagonismo el poema El sueño de la muerte de Quevedo, en el que el artista oaxaqueño encuentra una fuente inagotable de inspiración para sus figuras. Nueve aguafuertes realizados en 2003 hacen gala de este texto, entre visiones escabrosas y tenebrosas que plantan ante el autor numerosas escenas tan enigmáticas como fantásticas. El artífice entra en un juego macabro colmado de calacas, diablos e insectos infernales que, desde una danza macabra, también hace alusión a los caprichos goyescos.

Más actuales son las obras que integran la serie Nocturnos, de 2011, donde se intensifica el uso monocromo de sus tintas, que se expanden en las piezas de gran formato Lluvia de estrellas, Correspondencia Oscura, Nocturna o Tifón. Nada que ver con las que integran el último bloque, con un lenguaje teñido de añil, además de negro y rojo. Comercio del añil o Muro de la ingominia, donde un esqueleto humano presentado en forma de un gran atlas, dan forma a este tramo conorado por la gran obra Bandera, de las más llamativas de este recorrido expositivo repleto de propuestas estéticas.

Una exposición que también conecta con el Cádiz del Doce, en la que se dan la mano "la Constitución, la libertad, la luz y el arte", señaló el representante de la embajada mexicana Jaime del Arenal, que alabó la labor de este pintor nacido en Santa María Xochistlapilco en 1957. Un autor "exponente del vanguardismo mexicano", dijo Castillo, con un amplio bagaje artístico a sus espaldas, y cuya obra figura en las colecciones permanentes de numerosos espacios del país.

l Oaxaca de Suárez, Oaxaca. Sergio Hernández. Muestra de pintura y grabados. Puede verse en el ECCO, hasta el próximo 3 de febrero. De lunes a sábados, de 11.00 a 21.00. Domingos, de 11.00 a 15.00.

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