Cuatro novios y un descalabro a la americana

  • Enron, Abengoa y Unión Fenosa pusieron también hace diez años su ojo inversor en este valle

Pocos olvidan que Arcos fue escenario de un juego de intereses que empezó hace diez años y dejó en el camino víctimas -políticas-, un pueblo dividido y hasta una ruina a la americana. Fue Enron la compañía que abrió la espita de millones en diciembre de 1998, cuando presentó el primer proyecto de central de ciclo combinado en Arcos: se trataba de una planta de 1.200 megavatios que contemplaba una inversión de 80.000 millones de pesetas.

No pasaría ni una semana cuando Unión Fenosa daba a conocer su propio plan: una instalación algo más modesta en capacidad, 800 megavatios, y en desembolso, 54.000 millones, también de pesetas. El tercero en entrar en lid fue Abengoa, que planteó el proyecto más pequeño, con 400 megavatios y 36.000 millones.

En suma, la Vega de los Molinos, como se denomina esta zona, llegó a concitar el interés inversor de tres compañías que pusieron en total sobre la mesa la friolera de 170.000 millones para generar 2.400 megavatios de electricidad aprovechando las dos materias primas básicas del ciclo combinado: el gas transportado por el gasoducto Tarifa-Córdoba y el agua del embalse, del que, en conjunto, pretendían captar unos 17 hectómetros cúbicos al año (la capacidad total son 800).

El proyecto de Enron era el más avanzado. Su construcción arrancó a mediados de 2000, pero sólo un año después, en diciembre de 2001, anunció la que fue la primera gran bancarrota a la americana que dejó en evidencia la fiabilidad de las leyes y del sistema contables de EE UU, y se convirtió en el gran primer fraude empresarial del país. Esta incidencia cambiaría por completo el rumbo de la aventura eléctrica de Arcos porque Iberdrola conseguiría hacerse con el proyecto estadounidense en una subasta que inicialmente se adjudicó el banco suizo UBS y, poco después, obtuvo del Gobierno español la transferencia de los permisos de actividad otorgados a Enron y a Abengoa. En total, 1.600 megavatios, que son los actualmente instalados, mientras que Unión Fenosa acabaría desistiendo de su inversión en 2004, al menos hasta la fecha.

Pero la guerra que se libró no fue solamente industrial, sino también política y hasta social ya que la instalación de las centrales llegó a dividir a la localidad arcense y a precipitar en 2003 la pérdida de la alcaldía de Juan Manuel Armario (PP) después de doce años de mandato y, posteriormente, la salida de IU del pacto de Gobierno que dejaría al PSOE en minoría.

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