LA HOSTELERÍA EN EL CASCO ANTIGUO La emblemática plaza, de capa caída

El menú se reduce en San Juan de Dios

  • El traspaso del bar Sevilla y el cierre del bar Letrán se unen a otros anteriores en una zona que sobrevive por el turismo

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Primero fue el bar Novelty. Después llegó el Caleta. Ahora el bar Sevilla se va a traspasar próximamente y el Letrán va a cerrar sus puertas el lunes después de 16 años de actividad. La hostelería en la plaza de San Juan de Dios, una de las más importantes de la ciudad, está de capa caída.

La clientela está formada, preferentemente, por muchos de los turistas que arriban a Cádiz en los barcos de cruceros, porque como decía el propietario del bar El Sardinero, Diego Letrán, "aquí se sientan muy pocas personas de Cádiz". Hay otros de la zona que tienen una clientela fiel y que busca en el bar más un lugar de reunión que otra cosa, como es el caso de Los Pabellones.

Entre los propietarios, encargados y personal de los distintos bares y restaurantes de la zona consultados por este periódico hay varias razones para que esta plaza no tenga el auge que debería tener, pese a ser la puerta de entrada al centro comercial. Por un lado se encuentra el estado de la propia plaza. Todos los consultados por este periódico coincidieron en que se debe peatonalizar la zona y acabar con el caos de tráfico que hay. Eso permitiría, entre otras cosas, tener más superficie de terraza. Asimismo, el piso de la plaza se encuentra en muy mal estado.

Uno de los planes municipales radica en la semipeatonalización de la plaza, de manera que se habilitaría un carril desde Lázaro Dou hacia la calle San Juan de Dios con pivotes a ambos lados para impedir la parada de los vehículos. El resto de la plaza estaría peatonalizada totalmente.

Sin embargo, en el debe de los empresarios hosteleros también se encuentra el escaso mantenimiento y renovación de los establecimientos, ya que muchos de ellos tienen varias décadas encima. Salvo raras excepciones como El Sardinero, totalmente renovado, y algún otro, sus instalaciones están muy deterioradas. Como aseguraba uno de los propietarios, no lo tienen nada fácil porque el negocio no da para demasiado y van sobreviviendo como pueden.

Precisamente, hace unos 30 años, esta plaza era uno de los referentes gastronómicos del centro, pero han ido cediendo a otros lugares como el paseo Marítimo o la propia plaza de la Catedral.

Ese es otro problema. Los establecimientos que se consideran de referencia tampoco ven en San Juan de Dios un lugar marcado para poner un negocio, ya que no ven atractiva la zona, ni desde el punto de vista de los clientes, ni por la oferta general.

Llama la atención de que la mayoría de los bares, como en La Puerta del Mar, El Sardinero y el Bar Letrán se alerta de los problemas que tienen para contratar personal. No encuentran ni camareros ni cocineros profesionales. Diego Letrán afirma que esa es una de las razones, entre otras, del cierre próximo de su establecimiento.

Sin embargo, ni siquiera los hosteleros tienen un diagnóstico claro de lo que ocurre en la plaza de San Juan de Dios, donde ellos se aferran a que el lugar es atractivo y puede tener un gran potencial desde el punto de vista hostelero.

La plaza de San Juan de Dios tiene también un problema y es que conforme avanza la noche pierde vida, algo que han ganado establecimientos de las aledañas calle Plocia y el barrio del Pópulo, por poner dos ejemplos. De hecho, hay algunos de los bares que ni siquiera permanecen abiertos a esas horas.

Por la mañana sobreviven algunos por los trabajadores municipales con sus desayunos y, al mediodía, sobre todo con los turistas. Pero el problemas es cuando avanza el día, sobre todo en invierno.

La plaza de San Juan de Dios cuenta con un total de 13 establecimientos de hostelería, lo que supone casi el total del comercio. Las excepciones son tres bancos, una tienda de recuerdos para turistas y una peluquería.

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