La máquina que mueve el puente Carranza

  • Las 700 toneladas de cada tramo del puente se levantan gracias a una máquina, a su sistema hidráulico y a cinco operarios de Aumar que dirigen las operaciones

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Trece minutos cinco segundos. No es la marca de ningún récord deportivo. Es el tiempo que estuvo cerrado el tráfico en el puente Carranza al mediodía de ayer para que pasara el buque escuela Juan Sebastián Elcano procedente del arsenal de La Carraca.

Justo pasado ese tiempo, uno de los operarios electricistas que trabajan para Aumar, Ángel Castañeda, y que ha dirigido toda la operación de apertura, informa al coordinador de comunicación que el buque ha pasado sin problemas en el tiempo citado y le informa la velocidad del viento.

El Juan Sebastián Elcano pasó a la una de la tarde, pero los cinco operarios más el jefe de mantenimiento, Manuel González, estaban ya en la torreta del puente Carranza desde una hora antes.

Desde esta atalaya todo parece que transcurre mucho más deprisa que cuando se espera en un coche en el Puente Carranza.

A las 12.33 horas el práctico que va a hacer la maniobra de salida del Elcano comunica a la torreta de Aumar que va a iniciar las operaciones. Ángel Castañeda mientras tanto permanece atento a la mesa de operaciones desde la cual de manera automática se lleva a cabo toda la apertura y el cierre del puente y de las barreras para el tráfico.

En esta mesa aparece una pantalla en el que se ve el puente al completo con las dos hojas que están bautizadas como Cádiz (la más cercana a la capital) y la de Matagorda (hacia Puerto Real) y los cerrojos que lleva la plataforma móvil. Además se ofrece otro tipo de indicaciones como el viento, uno de los elementos más importantes para hacer la maniobra con seguridad. Ayer era de poco más de 3 metros por segundo, por lo que no había ningún problema. Si hace viento de norte o sur, la velocidad no puede superar los 16 metros por segundo, y en el caso de que sea Levante o Poniente, es de 21. A partir de esas cifras la maniobra se suspende ante el peligro que supone levantar un tramo móvil de 45 metros cada uno y un peso de 700 toneladas.

Además de Ángel Castañeda y Manuel González, en la torreta también se encuentran a la espera de que llegue el barco los electricistas Antonio Fornell y Francisco Hurtado, y los mecánicos Francisco Pérez y Juan Pérez. Cada uno después tendrá una función definida cuando se realice la operación de paso.

A lo lejos ya se ve la silueta del Juan Sebastián Elcano que avanza a motor. Por delante va una barcaza de los prácticos en la que curiosamente viaja en la popa una persona que va tocando una gaita. Una estampa bastante llamativa. Asimismo, el remolcador R.V. Rota, que ha sido el encargado de realizar la labor de salida, también sirve de adelanto al buque-escuela.

Cuando llega a una boya el barco, empieza la operación del puente. Primero se ponen los semáforos para las barreras avisando del próximo cierre del puente, mientras que dos operarios, uno en cada lado detienen el tráfico, aunque siempre hay alguno que apura y que entra a última hora.

Ángel Castañeda comprueba que ya están detenidos los coches y pulsa el botón del cierre de las barreras para a continuación activar el mecanismo hidráulico que levanta las hojas del puente. Cada una de ellas se puede levantar a 86,9 grados con respecto al agua.

Como siempre ocurre, los conductores de los coches se bajan para poder ver desde la baranda del puente el paso del buque escuela y algunos incluso inmortalizan el momento con fotografías.

Dos de los operarios se dirigen a cada una de las hojas del puente para controlar que la operación de apertura y de cierre se realice en perfectas condiciones. Desde la torreta, una de las cosas que más llama la atención es el hueco que queda en la pila del puente una vez que se levanta el tramo móvil.

La última vez que tuvieron un problema fue a principios del mes de septiembre, precisamente cuando viajaba a Cádiz el presidente de Costa Rica, Oscar Arias. En aquel momento se quedó a medio abrir el puente al haber un problema mecánico y se tuvo que realizar el cierre de manera manual, aunque esto no quiere decir que haya ninguna manivela para hacerla a mano, sino que se trata de un sistema que permite que el puente caiga.

El Elcano pasa por debajo del puente con la tripulación formada en la cubierta del barco en una estampa que muy pocas personas tienen la fortuna de ver. Una vez que pasa, se sigue con toda la operación a la inversa hasta que el cronómetro marca 13,05 segundos. En ese momento se restablece el tráfico, que como siempre tarda un rato hasta que vuelve a la normalidad. Y a esperar al viernes, que habrá doble apertura.

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