La lucha contra la exclusión social unifica sus esfuerzos

  • Asociaciones y entidades que atienden en Cádiz a las personas sin hogar crean la primera mesa de coordinación

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Unificar recursos y coordinar esfuerzos. Estos son los objetivos prioritarios que han conseguido sentar en la misma mesa a las asociaciones y entidades que trabajan en Cádiz con las personas sin hogar, un colectivo que sufre como pocos la amenaza de la exclusión social y cuyo futuro puede llegar a pintar de otra manera si quienes día a día se preocupan por ellos trabajan coordinadamente para evitar la duplicidad de servicios, la dispersión de los recursos y para dar forma práctica y eficiente al itinerario teórico con el que se trata de salvar de la exclusión a estas personas. Uno de los primeros frutos de este trabajo compartido ha sido la primera reunión de esta mesa de coordinación y la puesta en marcha del centro de día Luz y Sal, que hoy se inaugura de manera oficial en parte de las dependencias del colegio San Martín, en la plaza de la Catedral.

Este centro ha nacido de una decisión mutua encabezada por Cáritas Diocesana y por las Hijas de la Caridad, a cuyo cargo está el centro educativo del barrio del Pópulo, y ha contado con el apoyo del Ayuntamiento gaditano. Estas tres entidades están presentes en una mesa de coordinación que se completa con otras asociaciones implicadas en la atención a las personas si hogar en la capital: Caballeros Hospitalarios, Albergue Municipal, Fundación Virgen de Valvanuz, comedor de María Arteaga, Hermandad de la Santa Caridad y Cruz Roja. Directores y técnicos de estas asociaciones y entidades han mantenido ya una primera reunión, a modo de arranque, que tendrá su continuidad en futuros encuentros de trabajo y coordinación.

Jesús Quiles, secretario general de Cáritas Diocesana, explica que la principal intención de esta nueva mesa es coordinar el trabajo de todos los colectivos que luchan contra la exclusión social: "Nuestra idea es implicar a todos, por eso en la mesa están los dos albergues de la ciudad, los dos comedores, el Ayuntamiento, Cruz Roja, nuestro centro de día o el propio Ayuntamiento". Incluso se mantiene el contacto con la Policía Local, cuyos responsables también se han mostrado "sensibles" con el trabajo que se trata de realizar con las personas sin hogar.

Y es que la atención a este colectivo que sufre una exclusión social de alto grado tiene muchas aristas. Hay, evidentemente, necesidades básicas que son preciso cubrir: comida, ropa, aseo e higiene personal o un techo para dormir. Pero también hay que poner fin a un deterioro personal, motivado por múltiples factores y sucesos traumáticos encadenados junto a una falta de apoyo familiar y afectivo, que requiere una atención más personalizada, que avance incluso en el campo psicológico y que conduzca a la persona a la imprescindible recuperación de la autoestima perdida. Y el último paso, para muchos utópico pero para estas asociaciones y entidades la única solución a este mal, es, debe ser, la inserción en la sociedad, la recuperación total de la persona y, por lo tanto, su implicación en el mundo laboral con la consecución de un puesto de trabajo que le permita de nuevo ser autónomo.

Éste es a grandes rasgos el itinerario que se trata de seguir con la persona que es acogida en alguna institución y que, este punto es uno de los más importantes, expresa su deseo personal, y por tanto su voluntad, de abandonar su vida en la calle y reinsentarse en la sociedad, una premisa básica para lograr el objetivo que Montserrat Caballero, trabajadora social del centro Luz y Sal, explica con claridad: "Siempre trato de hacer ver a la persona que inicia este itinerario que ella es la protagonista de su futuro, de sus logros. Yo puedo indicar pautas, decidir actuaciones y pasos, pero es la persona quien va señalando su propio camino".

Este nuevo centro de día puede convertirse en el punto de partida de este itinerario, como el proyecto que maneja junto a Cáritas la Hermandad de la Caridad, la creación de pisos tutelados, sería un peldaño más, y muy significativo, para alcanzar la deseada inserción social. En un piso tutelado, por ejemplo, estas personas pueden recuperar una estabilidad vital para su inserción social.

Jesús Quiles, además, va más lejos y, sin considerarlo una quimera inalcanzable, recuerda que en los primeros encuentros de esta mesa de coordinación se ha hablado también de la posibilidad de crear pequeñas empresas o cooperativas para que estas personas acaben su itinerario de recuperación con una inserción plena y autónoma en la sociedad: "Puede sonar a utopía, pero cuando nos escuchamos todos los que estamos implicados en esto, se comprueba que es posible".

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