La llama viva de una gran benefactora

Todos los encuentros en los que se ha recordado a Dora Reyes han sido especiales, pero el de anoche tuvo una significación añadida. La décima reunión de amigos de la recordada benefactora de los pobres se celebró por primera y única vez en el patio de la Residencia Fragela. Cuando este enclave rehabilitado por la Junta de Andalucía esté habitado por los ancianos será imposible celebrar festejo alguno, sobre todo de noche. Por eso fue una velada mágica en la que más de 300 personas volvieron a demostrar que el recuerdo de Dora sigue vivo. La Fundación que lleva su nombre, organizadora de la cena de ayer, continúa con la labor que ella iniciara. Los beneficios obtenidos de la celebración se destinarán a personas y familias necesitadas de Cádiz.

"Después de doce años siguen viniendo los amigos y eso es señal de que se recuerda lo que hizo Dora y de que se valora lo que sigue haciendo la Fundación", comentaba Pepe Cuadrado, cuñado de Dora Reyes y uno de los organizadores del encuentro. Y es que prácticamente las entradas para la cena no hace falta ponerlas a la venta ya que cada año repiten los amigos que no quieren que la llama de Dora se apague y reservan un hueco de sus agendas para no faltar a la cita.

La cena, servida por Pablo Grosso y rematada por una gran tarta de La Gloria, contó con el sorteo de varios obsequios, entre ellos una fotografía de Dora por cada mesa. Colaboraron además de estas firmas hosteleras Mariscos Cotemar, el Colegio Oficial de Médicos y Unión Parque Bahía.

El padre José Luis Salido, presidente de la Fundación Fragela, ejerció como anfitrión después de haber ofrecido a la Fundación Dora Reyes la oportunidad de celebrar la cena en la Residencia de la plaza del Falla. En años anteriores el encuentro tuvo lugar en el patio de la iglesia conventual de San Francisco.

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