Muelle pesquero de cádiz Cierre de la fábrica de hielo

Otra industria que hace aguas

  • La falta de actividad pesquera en el puerto de la capital ha llevado al cierre a la única fábrica de hielo de las instalaciones, regentada actualmente por una cooperativa de seis trabajadores que acaban en el paro

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El cierre de Delphi tiene sus reflejos en la Bahía. Son espejos más pequeños, sin la trascendencia mediática ni el empuje multiplicador de las familias que se produce con el cese de actividad de una fábrica con más de 1.000 trabajadores. Son cierres humildes. Como el que se acaba de producir en la fábrica de hielo Frica, la única que existía en el muelle pesquero de la capital y que a finales de abril cerró sus puertas ante una escalofriante caída de las ventas que sus responsables, una cooperativa de seis trabajadores, cifra en casi un 90%. El acuerdo pesquero con Marruecos, que entró en vigor el año pasado, ha sido la puntilla de una actividad industrial, otra más, que desaparece en Cádiz y que, por sus especiales circunstancias, parece encender las alarmas de un muelle pesquero que languidece.

Ángel Pichaco, presidente de la cooperativa laboral; Francisco Ibáñez, vicepresidente, y David Payán, secretario, hablan con resignación, casi no les queda otra, de un cierre que, afirman, se podía haber evitado porque la crisis se veía venir y ellos creen haber ofrecido a la Autoridad Portuaria soluciones válidas para sortear las dificultades.

El acuerdo al que la Junta de Andalucía llegó con Marruecos para que los pesqueros andaluces pudieran faenar en sus aguas ha supuesto en la práctica la puntilla de esta fábrica. Aunque no la única: "Han existido otras puñalás". Aquel acuerdo rebajó considerablemente el número de barcos pesqueros en la capital, que prefirieron trasladarse a Barbate, y hizo caer de manera drástica la demanda del hielo a granel que producía Frica: "Para que la empresa fuera rentable era preciso vender unas 50 toneladas de hielo al día, una cantidad que se sobrepasó con creces en los tiempos buenos. Pero en los últimos meses apenas alcanzábamos a vender tres toneladas diarias".

Pero este trasvase de pesqueros no ha sido la única circunstancia que les ha llevado a esta quiebra: "También influye de hecho de que a los pescadores se les subvencione por el paro biológico. Lo entendemos, pero creemos que tendrían que tratar igual a todos los sectores implicados en la pesca, como el nuestro, el de servicios y suministros. Y otra puñalá más ha sido la decisión de la Junta de subvencionar a los exportadores para que tengan su propia máquina de hielo. Todo esto ha herido de muerte a esta industria".

Ellos afirman que en sus reuniones con la Autoridad Portuaria han propuesto a sus responsables algunas soluciones, como que se absorbiera la fábrica o que colaboraran en la construcción de otra más pequeña y adecuada a la demanda. Ninguna de estas sugerencias ha salido adelante y los seis trabajadores se han visto obligados a iniciar e proceso de disolución de la empresa que acabará con la demolición del edificio.

Fuentes de la Autoridad Portuaria, por su parte, afirman que lamentan "profundamente" el cierre de la empresa, "porque detrás de ella hay un equipo de profesionales y promotores privados que han trabajado muy duro para mantenerla", al tiempo que aseguran que sí se ha intentado colaborar con la cooperativa para evitar el cierre: "Se ha perseguido la venta ilegal de hielo, no se ha otorgado nuevas concesiones para esta actividad y se intercedió en agosto de 2007 ante la Junta para que concediera una subvención. Lo único que no ha podido atender la Autoridad Portuaria, porque lo prohibe la ley, es asumir la gestión de la fábrica".

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