Los hosteleros de la Punta piden a la alcaldesa que cumpla con sus promesas

  • Aseguran que se les dijo que iban a explotar las barras del botellódromo · Creen que la zona para beber les perjudica

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Los hosteleros de la Punta de San Felipe reclaman a la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, que cumpla "la promesa" que les hizo con respecto a la explotación de las barras que se instalarán en el botellódromo. Cabe recordar que el Ayuntamiento ha sacado a concurso público las mismas recientemente y a las cuales se han presentado dos ofertas, una de una sociedad formada por 15 hosteleros de la propia Punta y la otra por una discoteca del mismo lugar.

Luis Machuca, portavoz de los hosteleros, asegura que los locales se están viendo perjudicados por la localización del botellón sobre sus locales. En este sentido aseguran que han llegado a perder el 80% de las ventas que tenían anteriormente, principalmente por el tipo de público que acude a esta concentración, "preferentemente menores de edad". Esto hace, según los hoteleros, que no vengan de otras edades que son los que principalmente consumen en los bares.

Desde los hosteleros se recuerda que en otros lugares como el baluarte de Candelaria "se han adjudicado cosas sin sacarlas a concurso".

Machuca asegura que se encuentran un poco abandonados y por ello criticó el hecho que "mientras que están poniendo conciertos en todos los lugares de Cádiz, aquí no traen absolutamente nada que pueda atraer público a la zona". El portavoz añade que "llevamos aguantando mucho tiempo", pero las cosas no mejoran.

Los propietarios de los bares de la Punta recuerdan que en la concesión de sus locales se establece incluso la posibilidad de poner terrazas en el paseo superior, donde se encuentra el botellódromo.

La Ley Antibotellón estableció la prohibición de consumir bebidas alcohólicas en la vía pública, poniendo como excepción la creación de unas zonas acotadas para ello. Machuca afirma que en Cádiz va muy poca gente al botellón, cuando en otras ciudades va mucha más. No obstante, asegura que si fuera por ellos el botellódromo no estaría en la Punta, porque hasta ahora les ha perjudicado más que beneficiado.

El concurso para la explotación de las dos barras ha salido por un precio de 4.675 euros anuales cada una.

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