Los gaditanos se exprimen el bolsillo para comprar en la plaza

  • Los clientes de los mercados de abasto de la Bahía sufren los efectos de la crisis por la continuas subidas del IPC y el precio del gasóleo · Los detallistas notan un fuerte descenso en las ventas

Las cuentas no salen. Los gaditanos padecen a diario su particular crisis económica en la compra de alimentos en los mercados de abasto de la Bahía. La subida sin freno del gasóleo provoca un efecto dominó que afecta de lleno a los bolsillos de los consumidores, mientras que los vendedores también se quejan por la merma de clientes que optan por adquirir menos productos y en mucha menor cantidad.

Alimentos como el pescado, la verdura, la fruta, la carne e incluso los avíos del puchero están experimentando una escalada de precio que espanta a muchos usuarios de la plaza y que optan por comprar en grandes supermercados donde, en algunos casos, el coste es menos elevado. En lo que sí coinciden los gaditanos es en el esfuerzo que realizan a diario para hacerse con una cesta de la compra de mediana calidad.

En el caso del mercado de Cádiz capital, al igual que al resto de España, la subida de los precios de los alimentos se ha dejado notar. Mientras todos los medios de comunicación se hacen eco de la constante subida de la inflación y ofrecen cifras sobre la situación económica que azota a España, a diario los detallistas y clientes del mercado gaditano comprueban que se trata de una crisis difícil de esquivar. Tanto, que algunos han decidido incluso bajar los precios y conservar un mínimo margen de beneficios. Es el caso de Francisco Barberá, detallista del mercado de la capital desde hace 40 años. Vende fruta y verdura a diario y asegura que "las ventas han descendido más de la mitad en el último año". Por ello, y con las constantes subidas de los alimentos en los últimos meses, él ha decidido desmarcarse del resto y ganar menos dinero, "lo suficiente para que en casa podamos comer", asegura, "en este momento lo más importante es sobrevivir". Los detallistas coinciden en que es evidente que los clientes compran menos, ahora piensan más en qué van a gastar su dinero y se nota que a final de mes la gente compra menos carne y pescado. La mayoría reconoce que a final de mes tiene que introducir pasta y otros productos más baratos en su alimentación diaria. Todos, detallistas y clientes, son conscientes de que la crisis que ya vive el país irá a peor.

Tampoco es distinta la situación en El Puerto. En el mercado, la opinión sobre el encarecimiento de los precios es generalizada: "un desastre". Sea en la cola de la frutería o de la pescadería, los clientes coinciden en que la situación viene de lejos, que se veía venir, y acusan a las autoridades de no haber hecho otra cosa que negar la crisis, sin tratar de resolver los problemas. "Lo que tienen que hacer es no presionar tanto a los agricultores y ganaderos, y rebajarles los impuestos", comentaba ayer María Luisa, una indignada ama de casa. Y por parte de los comerciantes, la gran mayoría duda de que las circunstancias vayan a cambiar a corto plazo. Pero ahora, la subida de los carburantes supone un problema añadido a los precios de los alimentos, con mayor repercusión en estos momentos en el caso de los pescaderos. Aún así, en las pescaderías del mercado no se ha dejado notar demasiado el paro de la flota portuense debido a que, como señalan algunos detallistas, la sala de mayoristas de la lonja está bien surtida con productos de otros puertos españoles. Sin embargo, "en cuanto paren los transportistas, como han hecho ya los pescadores, los productos van a empezar a escasear, y por tanto, aumentarán más aún los precios", sentenciaba Jesús Chaparro, un veterano pescadero de la plaza.

En San Fernando, los ciudadanos notan desde hace unos meses cómo los productos de alimentación van subiendo de precio, lo que repercute negativamente en sus bolsillos. "Con el dinero que comprábamos en la frutería y en la pescadería, por ejemplo, ahora casi no llega para la fruta que llevaba a casa antes", explica un ama de casa que va de puesto en puesto del Mercado Central de San Fernando comprobando los precios. Otra señora muestra sus quejas más enérgicamente: "Son unos rateros y unos sinvergüenzas, no los que venden aquí o los que producen las cosas, sino los intermediarios". Se nota, advierten, en el mercado, en el supermercado, en las tiendas de ropa. En todo. Aunque un carnicero asegura que el cerdo y la ternera se mantienen a unos costes normales. Es el pollo el gran problema de la cesta de la compra, en cuanto a las carnes. Ayer los pasillos del Mercado estaban más llenos. Entre las once y la una y media de la tarde, muchas mujeres realizaban sus compras, después de varios días en los que han aguantado con lo que tenía en las despensas y el frigorífico. "Estamos a final de mes y eso se nota siempre -este mes de mayo más con las comuniones-. Aunque algunos clientes han cobrado y ya vuelven", señala una de las detallistas. Después de esos días sin aparecer, algunas personas aseguran que los productos están más caros. "De una semana a otra. De un día para otro", contestan sobre cada cuándo han percibido estas subidas.

Igualmente, el mercado de Chiclana no es distinto. El bullicio habitual que el Mercado de Abasto registra cada mañana es menor en los últimos meses. Los detallistas de todos los sectores coinciden en que las ventas están sufriendo descensos notables últimamente. En cuanto a los precios, no hay tanta unanimidad de criterios. Los minoristas aseguran que se están manteniendo, mientras los compradores denuncian que "están por las nubes". En este sentido, varias clientas comentan que "ha subido todo, sobre todo la fruta y la verdura, que antes era lo más económico y ahora cuesta igual que la carne o el pescado". Entre los productos con subidas más destacadas señalan "el pollo y los derivados de la harina" pero, ante todo, aseguran que "se nota en su conjunto, en el global del gasto, que antes con 1.000 pesetas se comía y ahora falta con 30 euros". Por su parte, los comerciantes achacan el malestar de sus clientes a subidas de otros productos como las hipotecas o el gasoil y defienden que están manteniendo los precios, a pesar de la subida de los productos en origen, para no perder su clientela. Y es que la competencia de las grandes superficies es otro de los grandes temores de estos pequeños comerciantes en tiempos de crisis. En la Carnicería Francisco aseguran que "los grandes establecimientos pueden ofrecer precios más bajos y, aunque la calidad sea menor, cuando el bolsillo está vacío no tenemos nada que hacer". No obstante, muchos compradores defienden que "merece la pena comprar los productos perecederos en la Plaza, sobre todo la verdura y el pescado, porque se nota en la calidad y el precio". En este contexto, la sensación generalizada, tanto entre los minoristas como entre sus clientes, es de desánimo y pesimismo.

En el mercado de Puerto Real, uno de los más frecuentados de la Bahía por la calidad y frescura de sus pescados, ayer por la mañana ya había tres puestos cerrados. Uno de los pescaderos con más éxito entre las amas de casa aseguraba que "no han tenido más remedio porque no ha llegado más producto y es preferible cerrar". Incluso, comentaba que en algunos puestos regentados por familiares, habían decidido compartir la mercancía. "Hoy -por ayer- todavía no hay problemas, lo peor puede ser que ya no entre más pescado fresco hasta el martes; entonces veremos qué pasa". Lo cierto es que no sólo el pescado tiene problemas. La constante subida en las carnes y las verduras hace que más de uno se lo piense. "Comprar un kilo de chícharos -guisantes- cuesta lo mismo que dos filetes de ternera, es una barbaridad", comentaba una señora que no se decidía a comprar o irse. Mientras tanto, siempre quedará la opción de rendirse ante el todopoderoso producto congelado.

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