Juicio por el crimen de la viña Octava jornada de la vista oral

La fiscal no descarta ahora que hubiese amenazas al acusado

  • La Fiscalía deja en manos del jurado decidir si el procesado fue coaccionado en Comisaría para declararse culpable y le recuerda que los jurados de 2002 llegaron a la conclusión de que hubo irregularidades

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La fiscal sorprendió ayer con una posición ambigua sobre si el procesado fue amenazado en la Comisaría en octubre de 1998 antes de autoinculparse. El acusado ha sostenido que fue coaccionado desde que se lo dijo a la forense en cuanto llegó al Juzgado. Allí declaró luego lo mismo que en los dos juicios sobre el crimen de La Viña: que no tuvo nada que ver con la muerte de Dominga Ramírez Ureba. A diferencia de lo que hizo en el primer juicio, la representante de la Fiscalía no descartó las coacciones y tampoco que el abogado del acusado diga la verdad cuando afirma que interrumpió la declaración de su cliente y llegó a irse de la Comisaría al advertir que le estaban dirigiendo su testimonio. Eso sí: la fiscal también dijo que cree que los responsables policiales, incluido el entonces jefe provincial de la Policía, han dicho la verdad al asegurar que el procesado no fue amenazado.

La fiscal llegó a recordarle al jurado que los jurados del primer juicio llegaron a la conclusión de que las dos declaraciones del acusado en Comisaría, en las que admite que su vecina lo sorprendió en su casa (y en la primera que él cogió un cuchillo), fueron obtenidas irregularmente. Les dijo además que antes de tener en cuenta esas confesiones, valoren si ofrecen garantías; si fueron obtenidas legalmente.

Lo que también afirmó la fiscal es que el contenido de esas declaraciones es cierto: que el procesado mató a su vecina cuando ella lo sorprendió en su partidito.

El abogado de una de las hijas de la víctima se mostró contrario a la posición de la fiscal sobre las declaraciones en Comisaría y le dijo al jurado que la credibilidad de la Policía no puede ser cuestionada y que ante una moneda con dos caras hay que decantarse. Que el procesado pasara cinco horas fuera del calabozo, en dependencias del grupo que investigaba el crimen, no debe llevar a pensar que los jefes policiales cometieron un delito, dijo el letrado. "Si cuestionamos el trabajo de la Policía estamos perdidos. Las amenazas no han sido demostradas", agregó.

Las defensas sostuvieron que no hay pruebas contra los procesados. El jurado comenzará a deliberar hoy en busca de un veredicto: si el acusado el culpable o no de matar a su vecina.

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