"Al final va a seguir siendo Canalejas"

  • Los vecinos de Ramón de Carranza se muestran en general indiferentes por el cambio de nombre por 4 de diciembre

  • La mayoría lo considera innecesario

Comentarios 14

En el tremendo bullicio de la rutina que cada día desprende la avenida Ramón de Carranza poco parece importar el nuevo cambio de la vía por el de 4 de Diciembre, en un gesto con el que se cumple el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica. Casi nadie lo celebra por la zona, pese a que la nueva propuesta pretende recordar desde nuestro callejero el momento histórico en que se reclamó el autogobierno andaluz en este señalado día -4 de diciembre-, en el que murió el joven malagueño Manuel José García Caparrós, que cantaba el mítico pasodoble de Raza mora y que más de un viandante saca a relucir. Tampoco terminan de desechar los vecinos sondeados por este periódico el cambio, por lo que supuso para la historia de la ciudad la actuación del exalcalde Ramón de Carranza, ante su participación y complicidad con los golpistas franquistas. Pero ni la Ley, ni la historia parecen pesar demasiado en el bullicio de esta zona repleta de oficinas y otros comercios y negocios de hostelería, coincidiendo en su mayoría en lo "innecesario" de la iniciativa justo en estos momentos, apuntando hacia otras prioridades y los muchos problemas que realmente les sacude en su día a día, además de contemplar la complejidad administrativa a la que pueden enfrentarse con el cambio de papeleo, "cuando al final se va a seguir llamando Canalejas", señalan prácticamente todos.

"La memoria histórica hay que tenerla en cuenta, y tener presente la historia para no olvidar, pero entre los malos, los hay más malos que Ramón de Carranza", comenta Juan Ruiz, uno de los taxistas de la parada de esta calle, a la altura de la Diputación. "Se están confundiendo desde este gobierno de Podemos, que salió porque al PP y al PSOE le crecieron los enanos y porque comenzó con un discurso de honestidad, de listas libres y de lucha en el que creíamos... pero ya van sin rumbo", señala. "Porque nombres vinculados a Franco hay muchos como Virgili, pero no creo que sea prioridad", dice el taxista que, en lo práctico, asegura, no les trastocará mucho "pues seguirá siendo Canalejas. Ten en cuenta que nosotros seguimos haciendo servicios al Hospital de Mora", ríe, irónico.

A su compañero Félix Romero, en cambio, no le parece mal la propuesta, cuando además se trata de hacer justicia a la historia andaluza. "El nuevo nombre es más bonito por lo que significó por los derechos de la autonomía de Andalucía que el de un señor por ser un alto mando o alcalde de Cádiz". Así que no entiende la reacción contra el cambio, "pues hay cosas más importantes por las que protestar que por el nombre de una calle".

Mucho más indiferente se muestra Antonio Guerrero, que vende cupones en la esquina de la calle Corneta Soto Guerrero, así como José Batista, que afirma que si beneficia a la ciudad a la hora de reivindicar su historia, pues mejor, aunque realmente no le toma importancia. "La historia hay que contarla en los colegios, y tampoco se puede borrar de un plumazo todo lo que ha ocurrido", coincide con su hermano.

Uno de los pocos vecinos que encontramos al paso mientras toma un café en The Almadraba es Antonio Medina, muy enfadado con la nueva noticia. "Yo vivo en la Avenida Ramón de Carranza número 20 y quiero seguir viviendo allí. ¿Por que 4 de Diciembre?" cuestiona en el improvisado debate que se monta en la barra del bar. Otro parroquiano que no quiere dar su nombre responde con la historia, con lo que significó aquel momento, sin éxito alguno ante el vecino. "Yo no viví en aquella época, era muy chico. Siempre he vivido tranquilo. Nunca me he metido con nadie y nadie conmigo y eso es lo que quiero. No entiendo tanto cachondeo con los nombres de las calles", reprocha, ante lo que el ciudadano anónimo espeta sigilosamente a este medio segundos después de pagar para marchar: "yo he debido sufrir más que todos ellos".

Al otro lado de la barra del bar Pedro Granado recuerda otra fecha que otros se afanan en destacar tras haberlo visto en los medios, "que ese día nació Franco, ojo". A él personalmente no le importa demasiado el cambio, "aunque eso debes preguntarlo a los empresarios de la zona".

Uno de ellos, el hostelero que regenta Café Bar Pablito, Francisco Tejero, sólo ve la parte negativa. Reconoce la justicia histórica que el nuevo nombre traería al callejero de la ciudad, pero no le pesa lo suficiente en su balanza, en la que sólo visualiza "el dinero, todo esto es por dinero, nada más, sólo nos llevará a más jaleos por los cambios en el registro, de documentos y fiscales, así que sólo nos va a suponer más gastos". Se lamenta de que "se desvíe la atención de este tipo de cosas en lugar de hablar de sanidad, de educación y del empleo...".

Un cambio que en la vida real, coincide con sus vecinos, "no servirá de nada, pues en este mismo tramo hasta el muelle se encuentra Ramón de Carranza, Paseo de Canalejas y Avenida del Puerto, pero a todo se le llama Canalejas, y así se seguirá llamando".

Y así mismo se manifiesta María del Carmen Lara, desde su puesto en la Notaría Nihil Prius Fide, quien protesta por la complicación administrativa que puede suponer, "pues hay que cambiar innecesariamente desde los tampones, sellos, sobres...". Se pregunta si lo próximo será cambiar el nombre del Estadio y la Avenida León de Carranza, "para desviar la atención hacia otras cosas". Además, añade, "que siempre ha sido Canalejas (ríe), y lo va a seguir siendo, ¿eh?", asegura.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios