La exquisitez accesible

  • El restaurante Arsenio Manila renueva su carta y se confirma como uno de los más versátiles, donde se combinan platos económicos con otros más elaborados

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Lograr la exquisitez accesible no es fácil. Cocinar platos elaborados, con ingredientes de primera y una presentación vanguardista no está al alcance de cualquiera. Menos aún ofrecerlo en un lugar con encanto, donde se cuela el olor a salitre y la luz del sol resplandece en paredes encaladas. El restaurante Arsenio Manila lo ha conseguido pero no se conforma. Quiere más. Por eso el pasado miércoles presentó a los medios de comunicación su nueva carta, donde se combinan originales creaciones y algunos de los platos que más éxito han tenido desde que abrieron allá por noviembre de 2008.

Raúl Cueto, su propietario, y Andrés Delfín, el relaciones públicas de un grupo hostelero que cuenta con otros establecimientos emblemáticos como el Chiringuito Nahú, en Cortadura, o La Taberna del Aviador, en Loreto, ejercieron de perfectos anfitriones para mostrar un menú vistoso y equilibrado a partes iguales. José Luis Quintero Vasallo, su jefe de cocina, que ya demostró su buen hacer en el Parador de Buenos Aires; Carl Borg (ya hablaremos con más tiempo de él), un asesor gastronómico con premios de cocina en Cataluña, asiduo a Madrid Fusión y de los pocos cocineros que trabajan para una sola mesa con un máximo de 12 comensales en España, han preparado una nueva oferta muy variopinta. Toni Fernández, maître y sumiller salido del Consorcio Escuela de Hostelería de Cádiz y formado, nada menos, que con el laureado Martín Berasategui, guía al comensal por un mundo de sabores muy conseguidos. Gazpacho de fresas con atún, miloja caramelizada de foie con queso manchego y manzanas caramelizadas (muy recomendable), caldo deconstruido con gelatina de trufa negra y ortiguillas (glorioso), arroz cremoso de choco sobre un lecho de pesto, taco de bacalao con espuma de aceite de ajo y pisto, crema de maiz, atún marinado y foie a la plancha o cochinillo con melón y fruta de la pasión. Los postres no conviene perdérselos. Sobre todo el denominado Huerta de Carla. Toda una sorpresa.

Raúl Cueto destacó que tienen dos cartas, una que va de una de la tarde a una de la madrugada, y otra de ocho de la tarde a medianoche. La experiencia resultó muy recomendable.

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