Una explosión de gas en una vivienda de la calle Barbate causa dos heridos

  • La deflagración se produjo pasadas las diez de la noche y alcanzó a otros dos pisos contiguos · La familia principalmente afectada califica como "milagro" que no se produjeran más daños personales

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Una explosión de gas en una vivienda de la calle Barbate pasadas las diez de la noche provocó dos heridos, aunque por el estado en el que quedó el piso pudo ocurrir algo mucho peor.

El suceso ocurrió al producirse una deflagración en la cocina cuando había tres personas en la vivienda: José Guerrero Polanco, que se encontraba en un cuarto de aseo de la planta baja (la casa es un dúplex); y dos de sus hijos, uno en un cuarto de la planta superior y una pequeña de nueve años que se encontraba en el salón. Esta fue la peor parada ya que la explosión le provocó quemaduras en el pelo y en ambas manos, por lo que necesitó asistencia sanitaria.

En una de las viviendas contiguas, en el número seis, la escayola del techo de la cocina se desplomó cayendo sobre uno de los residentes en la misma, que sufrió heridas en la cabeza y al que se le tuvo que poner un collarín.

Asimismo, el piso de Asunción Benítez, en el número 4, tampoco se libró de los daños, ya que también cayó el techo de un cuarto de aseo. A esta mujer, a su marido y a su hija les cogió durmiendo y todavía estaban con el miedo en el cuerpo.

La explosión hizo que la Policía Nacional en un primer momento desalojara las seis plantas del edificio, aunque al poco tiempo se les permitió acceder de nuevo a ellas.

Tamara Guerrero Jiménez, una de las hijas de la vivienda afectada, calificó como "un auténtico milagro" que no hubiera ocurrido algo peor. Así, relata que una vez que ocurrió la explosión, cuando su padre y sus dos hermanos trataban de abandonar la casa, se atrancó la puerta. Sin embargo, una vez que la pudieron abrir y salieron a la calle, oyeron otras dos explosiones.

En la parte trasera de la vivienda y hacia donde se dirigió la onda expansiva, los cristales llegaron hasta la misma avenida del Guadalquivir y arrancó de cuajo las ventanas y el enrejado de seguridad, además de que hizo volar por los aires un techado de uralita. Las repisas, que se podían ver desde la calle, estaban desnudas porque todo había salido despedido.

Los bomberos, que intervinieron en el suceso, informaron que la explosión se había debido a la unión del gas con un insecticida. Estos tuvieron que actuar en el ventanal del salón por si había afectado a la estructura, aunque finalmente se constató que no los hubo.

La familia Guerrero Jiménez se encontraba ayer con el susto metido en el cuerpo y con la preocupación de cómo van a poder poner en pie otra vez su casa.

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