A la espera de sus nuevos hogares

  • Los vecinos de Cooperativa viven sus últimas semanas en sus viviendas mientras que se concreta la mudanza a la promoción construida en la antigua Comandancia de la Guardia Civil

Vanesa Payán mira desde su ventana los nuevos pisos en la antigua Comandancia de la Guardia Civil. Vanesa Payán mira desde su ventana los nuevos pisos en la antigua Comandancia de la Guardia Civil.

Vanesa Payán mira desde su ventana los nuevos pisos en la antigua Comandancia de la Guardia Civil. / jesús marín

Una placa en la fachada de uno de los edificios de la calle Cooperativa recuerda la construcción del Grupo Virgen del Puerto, cuatro bloques con 72 viviendas promovidas en 1959 por la Delegación Nacional de Sindicatos -escudo falangista incluido- que en un futuro no muy lejano serán derribados para dar paso a la nueva avenida de Huelva, completando así el último tramo pendiente de la avenida transversal.

Justo enfrente se encuentra la nueva promoción de 135 viviendas que ocupa el antiguo solar de la Comandancia de la Guardia Civil. Con la apertura al tráfico hace unos días del tramo de la avenida de Huelva que cruza entre los nuevos edificios, sólo falta se finalicen las obras de los inmuebles, que ya están prácticamente concluidas. Tras años de presentaciones de proyectos, trámites burocráticos y trabajos a escasos metros de sus casas, gran parte de las 72 familias de Cooperativa ya están a la espera de que les den las llaves de su nuevo hogar.

Los actuales edificios se encuentran en malas condiciones de conservación

Los vecinos ya tienen ganas de hacer la mudanza, ya que los años pesan en sus actuales casas. Con la previsión del cambio, el mantenimiento ha sido escaso y se ha centrado en cuestiones muy esenciales, como se puede comprobar en las viviendas. De momento, no hay fecha oficial para la entrega de las llaves, aunque todo apunta a que se realizará entre finales de verano y principios de otoño, según el relato de cada vecino. "En julio vamos a tomar las medidas para la cocina", cuenta una de las propietarias de Cooperativa, que explica que va a pasar a tener una vivienda más grande que la actual, la cual dice que ya ha podido visitar. "El piso es precioso y las vistas son un escándalo".

En uno de los bajos del número 7 de Cooperativa, Carmen Rico, una de las veteranas de la finca, narra su historia en relación con esta casa. "Llevo 40 años viviendo aquí", afirma. "Vivía en el cementerio de San José, en Arcángel San Miguel, 13. Era un patio de vecinos y aquello se cayó. Allí ya no existe nada y por eso me vine aquí", relata junto a su hija Isabel, que atiende las necesidades de su madre.

Carmen reconoce que con el paso del tiempo "el edificio está regular" y se queja especialmente del estado en el que se encuentra el patio de su vivienda. "Está lleno de ratas", denuncia, a lo que añade Isabel que el inmueble "se ha ido descuidando", señalando otro desperfecto importante, como es el estado de los bajantes.

Con el traslado, la vida será diferente para Carmen. Y es que su ventana es un paso obligado para los vecinos. "Ella está muy con su ventana. Esto es un confesionario. Los vecinos le preguntan: '¿Te has enterado de esto?'", cuenta Isabel. Un espacio de charla que con el nuevo edificio se perderá, pero Carmen podrá disfrutar de un piso en mejores condiciones.

En la cuarta planta vive Antonio Lago con su esposa y sus hijas. Su vida está aparejada con este edificio. "Vivía con mi abuela y aquí estoy", apunta este vecino, que lleva en la finca desde los tres años. "Es toda una vida y son muchos los recuerdos", indica.

Al igual que sus compañeros de bloque, reconoce que "tengo bastantes ganas de cambiarme de casa porque llevo mucho tiempo esperando los pisos nuevos y no se ha hecho lo que se debía. Esto es muy antiguo y se debería haber hecho algunas reformas". Como ejemplo, Antonio señala que "la escalera no se pinta desde hace tiempo".

Tras toda una vida en esta casa, comenta que el cambio "la verdad es que sí me da pena, pero es que nos vamos prácticamente al lado y los vecinos son los mismos". A esto, suma que la nueva casa "es un poquito más grande que ésta".

Vanesa Payán, vecina de la sexta planta, recuerda lo que fue su infancia en este bloque cuando se le pregunta por el cambio. "Ésta era una comunidad de puertas abiertas. Yo era la nieta de Carmela y me he llevado cates de todo el mundo. Todos los niños jugábamos en la calle", narra. De hecho, destaca que, debido a la buena vecindad, "los parterres, los azulejos y los arcos de atrás los han hecho los vecinos".

Al haber vivido toda su vida en esta casa, Vanesa señala que "me da mucha lástima que muchos vecinos no conocerán las casas nuevas porque aquí hay muchos vecinos mayores y se han ido muriendo durante este tiempo". A esto, añade que en el nuevo edificio "vamos a estar desperdigados".

Adelina Álvarez y Rafael Martín se compraron una vivienda en Cooperativa, 7 hace 18 años sin tener ni idea de que su casa tenía fecha de caducidad. "Yo me llevé un disgusto muy grande porque el día que estaba haciendo la mudanza me dijeron: '¿Tú no sabes que las casas las van a tirar?', cuenta Adelina.

Por este motivo, reconoce Adelina que en la casa "ya no haces nada porque ten en cuenta que nosotros llevamos 15 años pendientes de que nos den la casa". De hecho, actualmente vive con su cuarto de baño apuntalado debido a que el vecino de arriba "tuvo que hacer obras en el cuarto de baño ya que estaba en muy malas condiciones y se cayó el techo".

A la espera de que le den las llaves de su nueva casa, Adelina es bastante clara al sentenciar que con la mudanza "yo no he elegido casa, he elegido vecinos".

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