El gremio editorial no encuentra su emplazamiento en la capital gaditana

  • Aunque cada vez surgen más proyectos e iniciativas, los editores ven complicado su asentamiento · Cádiz es una de las provincias andaluzas con menor movimiento en el sector

"En Cádiz no existe movimiento editorial. Hay intentos meritorios de carácter público, como Calembé, o privados, como Quorum. Pero no se puede hablar de fermento editorial. Mi opinión es positiva en cuanto a las iniciativas locales pero se echa de menos un mercado más abierto y exigente".

Con estas palabras define claramente el escritor gaditano José Manuel Benítez Ariza la situación del sector en Cádiz y provincia.

Según los últimos datos proporcionados por el Ministerio de Cultura, en el último trimestre del año 2006, las publicaciones de la provincia de Cádiz han generado 108 números ISBN inscritos. Una cifra algo decepcionante frente a los 577 números que presenta Sevilla o los 206 ISBN de Granada.

Un puesto que viene a coincidir con el que ostenta la provincia en el número de empresas registradas en la Asociación de Editores de Andalucía: según el último recuento, seis son las editoriales afiliadas al organismo frente a las 27 consolidadas en la capital andaluza, y las 16 registradas en Málaga. Claro que no debemos olvidar que en la provincia e incluso en la capital, se escapan algunas propuestas que van surgiendo poco a poco, aunque en muchas casos, no lleguen a consolidarse, ya que desaparecen en un plazo no mayor de los dos años.

En la capital gaditana, se presentan seis firmas editoriales: Quorum Editores, que imprime hasta 15 obras al año, como le ocurrió en 2005. El Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz, con un promedio de 25 títulos al año. El proyecto Calembé, una propuesta en conjunto del Ayuntamiento y la editorial Algaida, con 4 ó 5 libros por año. El Servicio de Publicaciones de la UCA, con 54 títulos en el pasado 2007. Y la editorial Absalon, constituida hace casi tres años.

En la provincia, sin embargo, se registra una mayor variedad. Como ejemplos, mencionar EH Editores, de la Escuela de Hostelería de Jerez, con 21 obras en los dos últimos años, y Bárbara Fiore -también en Jerez- que edita entre 8 y 12 libros al año. La Fundación Rafael Alberti responde a una publicación anual y la Compañía Oriental de la Tinta, a unos 7 u 8 títulos anuales -ambas editoriales están en El Puerto de Santa María-.

La Fundación Vipren, en Chiclana, aporta una 3 ó 4 obras al año y Pequeñas Ideas, en Sanlúcar de Barrameda, responde a casi una veintena de títulos desde su constitución en 1998.

Propuestas e iniciativas tímidas, que dan una pincelada de esperanza a los nuevos escritores. "Creo que es muy complicado para los noveles entrar en el mercado editorial si no es a través de un premio de cualquier certamen institucional, o un éxito conseguido desde las pequeñas editoriales", explica José Manuel García Gil, escritor natal de la capital.

Un dato a destacar es el correspondiente a las cortas tiradas que presenta la capital frente a los muchos ejemplares que se imprimen en la provincia. EH Editores proporciona 5.000 ejemplares para su distribución, la Compañía Oriental de la Tinta, unos 4.000; Bárbara Fiore, casi 3.000 y la Fundación Vipren, llega a los 1.000 ejemplares.

Frente a estas cifras, podemos contrastar los 2.000 aportados por Calembé, que se constituye como el primer sello editorial que más se distribuye dentro de la capital, "que se debe a los buenos puntos de venta a nivel nacional a los que llegan las obras", comenta José Manuel García Gil, responsable de esta iniciativa conjunta.

A ellos le siguen, con 750 copias, Quorum Editores y el Servicio de Publicaciones de Diputación, y con menor apuesta, la UCA, con 300 ejemplares por tirada. "Hay un número excesivo de títulos en el mercado, quizás todo lo que se publica no mereciera serlo", argumentan desde la Universidad de Cádiz

En cuanto a géneros, hay una amplia muestra de posibilidades en función de qué sello edite, hacia qué tipo de lectores se esté orientado, y siempre o casi siempre, una apuesta por lo popular y lo poco arriesgado.

"Tenemos dificultades con la novela para adultos porque las librerías no apuestan por nombres desconocidos. Y es triste porque sabemos, que por este motivo, se quedan muchas cosas sin publicar", explica el editor Ignacio Moreno.

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