Un detalle que mantiene la memoria

  • La asociación de vecinos de Puntales desarrolla un programa para que los mayores, a través de sus objetos más preciados, relaten sus recuerdos sobre el barrio y sentimientos más preciados

Una foto, una caja, una cafetera, una farol, un edificio. Cualquier objeto, grande o pequeño, puede significar toda una vida para quienes acumulan años a sus espaldas. Un objeto cualquiera, sin apenas valor económico, puede ser lo más valioso que jamás han tenido en sus manos. Un detalle para la mayoría de las personas se convierte para otros en la fuente más rica que mantiene vivos sus recuerdos más intensos.

Así lo viven la mayoría de los vecinos mayores del barrio de Puntales gracias al taller Vivencia, una iniciativa de la asociación de vecinos que pretende recuperar precisamente eso, vivencias. A través de un artículo, los participantes en este taller relatan ante un público de casi 30 vecinos la esencia de lo que ha sido su vida. Por un día, cada uno de ellos es el protagonista de la vida. Con ello "pretendemos recuperar la memoria de los vecinos de Puntales en su sentido más profundo, sus vivencias más emotivas. Su relato es, al mismo tiempo, el relato del barrio", asegura Manolo Rey, historiador y director del programa Vivencia.

Desde que se pusiera en marcha esta iniciativa, la asociación de Puntales ha escuchado ya cinco relatos. Una cafetera fue la protagonista de la historia de la primera mujer del barrio que se atrevió a contar su vida a través de este pequeño electrodoméstico. Viuda desde hace 50 años, esta mujer puso palabras al recuerdo de cuando a diario tomaba café con su marido después de que éste le regalara una cafetera, la misma que todavía guarda. Su relación con su marido y sus experiencias en el barrio centraron la tarde en la que varios vecinos decidieron escucharla.

También una mujer participó en el programa Vivencias a través de una caja. La había fabricado su marido hacía más de 50 años para utilizarla como hucha, pretendía ahorrar para poder casarse con su prometida. Pocos días antes del gran día todo el dinero ahorrado tuvo que destinarse a paliar la enfermedad de un sobrino. Ellos se casaron, pero de forma más modesta. Ésta y otras anécdotas centraron el relato de su vida, una vida dura vivida en los años de posguerra. Aunque medio siglo después, la cafetera sigue siendo un importante símbolo en su vida.

La protagonista de la tercera historia fue la foto de un padre. Su hija compartió con sus vecinos la relación que les había unido y lo importante que aquella instantánea era para ella. La cuarta, también una mujer, relató a través de un farol uno de los momentos más duros de su vida: sus recuerdos de una noche de agosto de 1947, cuando una explosión hizo que el barrio de San Severiano y otras partes de la ciudad saltaran por los aires. "Quienes participan en el programa se emocionan mucho con sus recuerdos, hasta el momento ninguno ha podido evitar llorar durante su intervención", asegura Rey. En concreto, la mujer que relató la explosión de Cádiz detalló cómo su casa desapareció por completo y, como consecuencia, tuvo que dormir primero en tiendas de campaña y después en el vagón de un tren. Aunque no perdió a ningún familiar, la noche de la explosión sigue siendo una noche inolvidable.

La mayoría de los participantes tienen entre 70 y 90 años de edad, y también la mayoría "ambientan sus relatos en la pobreza y el hambre de hace más de 50 años", asegura Manuel Rey. Y aunque cada sesión -una cada dos semanas-, se dedica a una sola persona, "el público interviene, es emocionante".

La iniciativa de la asociación vecinal pretende que la vida de sus vecinos no quede en el olvido, que el paso de los años y el desarrollo del barrio no arrase con el pasado. "Puntales está cambiando mucho en los últimos años, hay y habrá nuevas construcciones y hemos pasado de tener una mayoría de población mayor a recibir a muchos jóvenes. Pero todo esto no debe perderse". Por ello, cada uno de los relatos y varias fotografías de los artículos presentados servirán de material para una exposición que la asociación vecinal pretende mostrar a lo largo del próximo año. Hasta entonces, cada dos semanas los vecinos de Puntales seguirán reuniéndose para escuchar la historia de las vidas de sus mayores.

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