Una cuestión de voluntad política

  • Hay tiempo suficiente para construir el hotel pero no se puede perder un sólo día

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Quedan 28 meses y medio para construir e inaugurar un hotel de primera categoría en el Campo de las Balas y el día de ayer ya fue un día perdido, de desventaja, en la auténtica carrera contrarreloj que acaba de comenzar. Son tres años de trabajo por delante para adjudicar el plan; para elaborar estudios de impacto ambiental en un inmueble equipado con una talasoterapia -que emplea agua de mar-; para ejecutar catas arqueológicas en un solar situado en el casco antiguo -en pleno borde amurallado-; y para adjudicar y ejecutar las obras.

La tarea es complicada pero factible. El objetivo es levantar un edificio de nueva planta con un centenar de habitaciones, una obra más sencilla y de menor duración que la rehabilitación de un inmueble de valor arquitectónico, trabajo habitual de Turespaña. "He visto construir un Parador en un año o en poco más", observan fuentes de la red hotelera.

La obra de la hotel más nuevo de la provincia, el Elba Costa Ballena (213 habitaciones y talasoterapia en 20.000 metros cuadrados construidos, en Rota) se prolongó exactamente un año y ocho meses desde la colocación de la primera piedra. "Posiblemente pudo hacerse en menos tiempo. Todo es cuestión de los medios de los que se disponga", apuntaron ayer fuentes de la compañía.

Los medios, en el caso del Parador de Cádiz, dependen ahora exclusivamente del Gobierno central. Turespaña ha permanecido hasta el momento de brazos cruzados argumentando que faltaban trámites administrativos por solventar, y sólo dispone de un borrador de proyecto de 2003.

Si realmente el hotel es imprescindible para el Doce, ya no hay tiempo para excusas ni para disputas políticas improductivas, y, sobre todo, no queda tiempo para nuevos retrasos y lastres burocráticos como los que ha arrastrado el Atlántico durante cinco años.

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