Una coronación Inmaculada

  • A la una y diez de la tarde, Antonio Ceballos imponía a la Virgen de María Auxiliadora la corona del reconocimiento de Cádiz a cien años de devoción, en un pontifical con masiva asistencia en la Catedral

Era la una y diez de la tarde cuando las naves de la Catedral resonaron de aplausos. La Virgen de María Auxiliadora ya estaba coronada canónicamente, como era deseo de toda la familia salesiana, que recibía así, en el día de la Inmaculada, el reconocimiento de la Iglesia de Cádiz a los cien años de devoción de esta imagen en la ciudad.

El primer templo de la diócesis estaba repleto de público, que llenaba cada rincón habilitado para la ceremonia. Los primeros bancos eran ocupados por todas las representaciones (alrededor de mil personas) invitadas por los Salesianos. Estaba la alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, acompañada por un buen número de concejales (Antonio Castillo, José Blas Fernández, Evelio Ingunza, Paloma Bordons, Juan Antonio Guerrero, Jesús Tey y Carmen Sánchez); las representaciones de las hermandades, tanto por parte del Secretariado Diocesano, como del Consejo y de los hermanos mayores. Y, como no, toda la familia salesiana, venida en algunos casos desde distintos puntos de Andalucía.

Los jóvenes tuvieron especial protagonismo en la jornada. Poblaban los bancos principales del templo, y seis de ellos actuaron como padrinos, portando en cojines las coronas del Niño Jesús y de la Virgen durante la procesión que dio comienzo a la celebración, a las doce en punto del mediodía. Este pequeño cortejo lo abría la bandera de la asociación de devotos, que sostenía el capataz, Joaquín Cortés, y tras la que desfilaban los miembros de la junta directiva. Un buen número de seminaristas y jóvenes con albas, además de más de una treintena de sacerdotes y media docena de canónigos se sumaron a la celebración, acompañando al obispo y al maestro de ceremonias, Rafael Vez Palomino.

El obispo dedicó una homilía muy cercana a la familia salesiana, exaltando el acto de coronación. "Hoy eres aclamada como Reina por estos hijos tuyos, que sienten en sus vidas tu amorosa intercesión", dijo. La festividad de la Inmaculada estuvo presente en las palabras de Antonio Ceballos, que afirmó que María Auxiliadora "sueña caminos diciendo sí", en referencia a la cita evangélica del día: Hágase en mí según tu palabra. El obispo concluyó la predicación asegurando que "todo Cádiz damos gracias a María Auxiliadora Coronada y le decimos: Tú eres la Señora del silencio y de la luz, Señora del amor, de la gracia, de la fe y de la entrega. Tú eres la Señora de la alegría y del auxilio, María Auxiliadora Coronada".

No fue en el paso procesional donde se coronó María Auxiliadora, sino en un pequeño altar que se preparó en la misma madrugada del sábado. El cambio fue muy acertado, y la escalera que exorna cada año el besamano de la Virgen de las Penas sirvió para dar mayor brillantez al momento de la coronación canónica. Con sencillez, le bastaron cuatro jarras de flores y dos de los candelabros del paso, además de una reliquia de San Bosco situada a sus pies, para exornar ese histórico momento que no olvidarán los devotos salesianos y que convierte a María Auxiliadora en la cuarta imagen que recibe esta distinción canónica en Cádiz.

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