Para comer barato hay que andar

  • Los precios de los bocadillos se disparan en Carnaval, llegándose a pagar hasta cinco euros por ellos

Son las diez de la noche y lleva todo el día escuchando coros, está harto del moscatel y la barriga le pide algo para acompañarlo. Se me te la mano en el bolsillo y apenas le quedan unos euros sueltos. Tranquilo, se puede comer un bocadillo de tortilla por un euro y medio el domingo de Carnaval. Hay que buscarlo, no va a ser del todo fácil, pero puede finalmente encontrarlo.

Eso sí, como a la hora de comprar cualquier cosa, todo depende del sitio donde lo haga, y no solo porque se trate de un simple ultramarino o de un restaurante, sino de su localización, de su cercanía con algún tablado en el que estén actuando agrupaciones.

En un local más o menos alejado de las plazas podrá consumir cualquier tipo de bocadillos por entre un euro y medio y dos euros. Si el local está al lado de un escenario el emparedado de tortilla o de cualquier tipo de embutido de baja calidad (tipo mortadela) le saldrá por unos tres euros. También están los que se aprovechan de su excelente situación e intentan venderlo lo más caro posible dependiendo de la demanda del momento, llegando los precios de la tortilla de patatas entre dos panes a los cinco o los seis euros, pero en contadas excepciones. En la Viña, sin duda la zona de la ciudad más frecuentada estos días entresemana, los precios en los diferentes bares parecen normalizados. En la calle de La Palma fluctúan entre los dos euros y medio y los tres los de tortilla y los tres y los tres y medio los de filete. Eso sí, si quiere algo más económico en Sacramento hay numerosos establecimientos que los ofrecen a poco más de un euro, aunque con una oferta mucho más limitada.

Otros productos, que se venden más en puestos ambulantes, como son las hamburguesas, los perritos calientes o las patatas asadas rellenas, son algo más caros, pero tienen también mucha demanda, sobre todo de madrugada. El precio de una hamburguesa normal suele ser de cuatro euros, y conforme tiene más ingredientes, más sube. La patata rellena sale por unos cinco euros y los perritos calientes por tres y medio.

Por supuesto, si lo que le apetece es sentarse y comer algo bueno y caliente también puede hacerlo, pero ahí los precios se disparan y son impredecibles dependiendo de la zona y el bar. Uno de los productos tradicionales de la ciudad, las tortillitas de camarones, están por las nubes, llegando a cobrarse por ellas en algunos lugares 80 céntimos, a cinco euros la media docena.

Facua recomienda a los consumidores precaución a la hora de adquirir los productos. Su presidente, David Cifredo, afirma que "en carnavales, como en cualquier feria, existe libertad de precios y lo mejor antes de consumir es pedir la carta de precios para que no haya sorpresas a la hora de pagar, además, es importante que sean conscientes de que pueden cambiar los precios de los productos de un día para otro".

Añade que "uno de los problemas en este tipo de acontecimientos es la cantidad de establecimientos que no suelen vender comida habitualmente lo hagan durante estas fechas con el peligro que ello supone, teniendo en cuenta que algunos no tienen ningún certificado de sanidad que les permita manipular alimentos".

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