El colorido de las vísperas

  • La ciudad se preparaba ayer para el cortejo del Corpus con los montajes de altares y la confección de la alfombra de sales, además de disfrutar por la tarde con cuatro salidas procesionales

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Los caprichos del calendario han querido que este año la jornada previa al Corpus coincidiera con la festividad de María Auxiliadora y con la salida procesional -siempre en el mes de mayo- de la Virgen de los Desamparados, lo que unido a los traslados ya habituales de la Patrona a la Catedral y del Señor de la Sagrada Cena a su altar eucarístico posibilitó que la ciudad viviera ayer una gran jornada cofrade.

Las cuatro procesiones fueron, sin duda, protagonistas de unas vísperas que comenzaron a primera hora de la mañana y que se extendieron durante todo el día, con plena actividad de las hermandades, que se han convertido en los últimos tiempos en las grandes valedoras de esta festividad. Así, los cofrades más jóvenes emplearon toda la mañana y buena parte de la tarde en dar colorido a la alfombra de serrín de la plaza de San Juan de Dios por la que hoy procesionará la Custodia. Una alfombra que este año diseñaba Francisco Franco, que ha sabido darle más sencillez que años anteriores.

A la misma hora que eso ocurría, los cofrades del Perdón y de Medinaceli iniciaban también el montaje y exorno de los respectivos altares eucarísticos instalados en el recorrido de la procesión de hoy, mientras que los hermanos de Piedad y de Humildad y Paciencia lo hacían en el interior de sus respectivos templos, una original fórmula que aporta buenos resultados, como se apreciaba en la iglesia de Santiago con el altar presidido por la Virgen de las Lágrimas.

El ambiente en las calles por la mañana era extraordinario, a lo que colaboró en buena medida las buenas temperaturas y el sol predominante. Además de pasear por las calles engalanadas y de comprobar de primera mano cómo una simple estructura de hierro se convierte en unas horas en un altar exornado con profusión de luces y flores, muchos aprovecharon el día para visitar el Museo Catedralicio y la propia Catedral, con la Custodia completamente preparada y adornada.

Ya por la tarde, las cuatro procesiones fueron las que centraron la atención, tanto en extramuros como el centro. Desde Salesianos salía por primera vez la Virgen de María Auxiliadora Coronada, en una procesión en la que también formaban parte Santo Domingo Savio y San Juan Bosco. Mucha gente se concentraba en las calles de un recorrido que era novedad este año y que causó buena sensación entre los que acudieron para ver la procesión salesiana.

A las siete y cuarto de la tarde iniciaba también su recorrido desde Santo Domingo hasta la iglesia de Santiago la cofradía de la Sagrada Cena, cuyo titular procesionó en el paso de Jesús Caído. Esta novedad resultó muy sorprendente, al ir el Señor sobre un monte de claveles blancos. Los cuatro faroles del paso de misterio iluminaban las esquinas del paso, que en futuro puede ser adquirido por la cofradía a la de Jesús Caído para las salidas del Señor de la Cena en Corpus.

Todas las procesiones estuvieron arropadas de público en todo el recorrido, como la de la Virgen de los Desamparados -que eligió el día de ayer para salir precisamente por ser vísperas de Corpus-, que a su paso por el Oratorio fue recibida por la cofradía de Las Aguas, que ya prepara su traslado a Extramuros. El conjunto que forman la Virgen y el paso quedó muy lucido, con un destacable exorno floral.

El colofón a la jornada lo puso la Patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario, que alrededor de las diez y media de la noche descansaba en la Catedral para formar hoy parte del cortejo de la procesión del Corpus y el concierto posterior en San Juan de Dios, que congregó sólo a unos pocos.

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