La cofradía de Borriquita quedará desde hoy en manos del Obispado

  • El comisario Juan José Pereira recogerá hoy las llaves de la corporación. Con él trabajarán Juan Carlos Torrejón, Francisco Moscoso, José García y Pedro Sánchez

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En la jornada de hoy está previsto que las directrices que dictaminaba el decreto emitido por el Obispado hacia la cofradía de Borriquita se materialicen, quedando la hermandad desde esta tarde en manos de la autoridad eclesiástica, que en los próximos meses se encargará de la gestión por medio de la figura del comisario que confirma la destitución del hermano mayor, Ignacio Ortiz, y de toda su junta de gobierno.

El decreto firmado el miércoles por el delegado episcopal de Hermandades, Sebastián Llanes, establecía que será el vicehermano mayor de Humildad y Paciencia, Juan José Pereira -que además es vicepresidente del Consejo Pastoral de la parroquia de San Agustín y miembro del Consejo Pastoral Diocesano- el que asuma el papel de comisario en Borriquita y se encargue de gestionar la hermandad en los próximos meses y de devolverla a la normalidad.

Para ello, Pereira Cunill contará con un equipo de colaboradores -que será propuesto al Obispado para su aprobación, como indicaba el decreto- formado por Juan Carlos Torrejón, ex hermano mayor de Piedad; Francisco Moscoso, ex consejero y pregonero de la Semana Santa en 1988; José García Cansino, ex mayordomo de Buena Muerte; y Pedro Sánchez Túnez, presidente de la tertulia cofrade Azul y Plata.

En el momento en que Ignacio Ortiz haga entrega esta tarde de las llaves de la cofradía a Juan José Pereira, además de toda la documentación y patrimonio de la hermandad -lo cual quedará recogido en un acta- el comisario iniciará una labor basada principalmente en la confección de un nuevo censo de hermanos (principal problema que ha encontrado el proceso electoral de la cofradía) y la convocatoria de elecciones. Pereira, que ayer visitó las instalaciones de este periódico, asegura que la intención es cumplir con la encomienda eclesial "en el menor tiempo posible, como es lógico, para devolver una junta de gobierno a la hermandad". La "buena voluntad" es la bandera que porta el comisario, que sabe que la situación "no es agradable porque somos personas ajenas a la hermandad". Pero, eso sí, él ya es consciente de que cuenta con el buen recibimiento de las partes afectadas.

Muchas dudas

El cambio de manos del gobierno de Borriquita trae consigo la incertidumbre en muchos campos sobre los que tenía que decidir la junta de gobierno y que ahora quedan en el aire con la entrada del comisario.

De ellos, quizá el de mayor relevancia sea el de la configuración del Domingo de Ramos de 2009. Por un lado, la hermandad del Despojado espera que se decida su inclusión o no en esta jornada. Y por otro, el Consejo está también a la espera para iniciar el estudio del posible cambio de sentido de la carrera oficial. Todo ello quedará de momento en el aire, aunque no parece lógico que el comisario tome decisiones de este tipo, en las que la junta de Borriquita estaba trabajando incluso con la realización de un estudio del Domingo de Ramos con y sin sentido inverso y con la entrada del Despojado, según afirmaba ayer Ignacio Ortiz.

Otro aspecto pendiente de la salida procesional del próximo año -que pese al nombramiento de un comisario nadie pone en duda- es el de la contratación de las bandas de música y la designación de los capataces. Tras la primera demora del proceso electoral, Ortiz había apalabrado con las mismas bandas y cuadrillas de este año su continuidad, pero tras su destitución se ha puesto en contacto con ellos para informarles de los hechos "y explicarles la situación".

Más cercanos están aún los cultos de la Virgen del Amparo, para los que la junta destituida había nombrado pregonero a Manuel Ruiz Gené. Ahora, a la espera de lo que decida el comisario, Ortiz cree, "aunque me cuesta mucho y me duele", que lo mejor es suspender este acto, algo que también ha pedido el propio Ruiz Gené, que no ve lógico pronunciar la exaltación con la situación que atraviesa la hermandad.

Todo ello deberá tratar el comisario o, en su caso, la nueva junta cuando el complicado proceso electoral de Borriquita llegue por fin a buen puerto.

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