Establecimientos El barrio de San José sufre también los avatares de la crisis económica

Los cierres se adueñan de San José

  • La crisis empieza a notarse en la plaza. Los comerciantes encuentran numerosas dificultades para sacar adelante sus negocios en una zona que sigue destacando por la elevada demanda para adquirir un local

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"Los alquileres resultan excesivos, pagamos entre 600 y 900 euros por un establecimiento de pequeñas dimensiones". Son palabras de la mayoría de propietarios que poseen un local en la plaza de San José. Y es que muchas tiendas como Modas el Portugués o Pasión Moda, que llevaban abiertas alrededor de quince años, han tenido que echar las barajas ante los obstáculos que encontraban para hacer frente a los diversos pagos. Son establecimientos característicos de un lugar que ha destacado siempre por poseer un comercio muy activo.

Sin embargo, la crisis se ha apoderado de seis negocios en el ultime trimestre, siendo las pequeñas y medianas empresas las grandes perjudicadas de esta situación. Muchos comerciantes reconocen que entre los impuestos trimestrales, alquiler y el sueldo de algún empleado hay meses que no obtienen beneficios. Por ello llegan incluso a buscar una ubicación distinta dentro de la plaza, ya que es la única forma de abaratar los precios del arrendamiento.

A pesar de los cierres, sigue existiendo una demanda muy elevada para conseguir un local, de hecho, se puede apreciar la apertura de nuevas empresas en la calle Cronos, y la construcción de otras en el centro de San José. Estos comercios tienen mayor acogida entre los autónomos que deciden emprender un negocio en el lugar, pues al parecer se suelen dar cambios entre los propietarios de los locales, pero nunca el cierre definitivos de éstos. Motivos suficientes para que la plaza siga manteniendo la afluencia de numerosos ciudadanos, y en los meses de verano, los niños y sus juegos colmen los atardeceres de la plazoleta mientras sus padres ocupan las terrazas de los bares.

El sector hostelero, en cambio, no ha notado prácticamente las consecuencias de la crisis. El propietario del Bar La Noria confiesa que los clientes siguen acudiendo con la misma regularidad que veranos anteriores, de hecho, los dueños de estos restaurantes conservan sus negocios desde hace varios años.

La diversidad de situaciones es la nota predominante en una plaza donde la inestabilidad parece ser el protagonista de muchos de sus establecimientos. Aunque, sin duda, sigue siendo un lugar emblemático dentro del casco moderno de la ciudad, un punto de encuentro en el que los estudiantes en el periodo escolar y las familias con la llegada del calor disfrutan de la tranquilidad que ofrecen sus jardines, sombras y bancos. "Este lugar tiene de todo, puedes hacer tus compras mientras el pequeño se divierte" confesaba Mercedes González, mientras su nieto correteaba detrás de una pelota.

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