Están dando 'caló' con...

... Los chiringuitos cool y sus fotos correspondientes

  • El chiringuito ha pasado de ser ese bar restaurante de toda la vida a ser un sitio "instagrameable", de ver y dejarse ver, un sitio en el que si uno no hace una foto, no ha estado

... Los chiringuitos cool y sus fotos correspondientes ... Los chiringuitos cool y sus fotos correspondientes

... Los chiringuitos cool y sus fotos correspondientes

Mi Instagram está lleno de fotos con atardeceres idílicos y un cóctel elaborado, preferiblemente si lleva muchas frutas y hierbabuena. Mucho color. Pies, piernas (¿quién no ha visto a estas alturas la broma de las salchichas que asemejan dos piernas tostándose al sol?), sillones de mimbre, hamacas y algún libro que dé vida a la foto. Y en la localización, alguno de los chiringuitos de moda de la provincia de Cádiz.

El chiringuito ha pasado de ser ese bar restaurante de toda la vida, donde uno podía degustar un buen arroz con marisco o un poco de cazón en adobo (que hacía las delicias de los de interior que venían a visitar nuestras costas en verano), de ser ese fiel oasis, que parece que se aleja cada vez más, en el que tomar una cerveza para aplacar el calor de las peores horas al sol, a ser un sitio "instagrameable", de ver y dejarse ver, un sitio en el que si uno no hace una foto, no ha estado. Hordas de jóvenes de otras comunidades vienen a veranear a apartamentos carísimos, a pasar sus días tostándose, para luego hacer la parada obligatoria en el chiringuito de turno, ignorando a sus amigos mientras toman la instantánea de rigor.

Una servidora también ha sucumbido a eso, y es que tiene su encanto: la foto queda perfecta, los colores del cóctel y del vestido de tu amiga combinan a la perfección y los sitios siempre son preciosos. Además, una está rodeada de gente guapa (hasta los camareros lo son, tal vez requisito imprescindible) y se experimenta una sensación de relax absoluto mientras el sol se va poniendo. Ahí una empieza a comprender el encanto de estos sitios.

Porque encanto tienen. Las telas étnicas colgadas a modo de jaima, los faroles, los cuadros con lemas positivos en inglés, todos tan bronceados y sonrientes (que no parecen recién salidos de la playa), la sal todavía en la piel, la apariencia rústica 'hippie chic', el enclave... Algunos tienen hasta piscina propia, y por la noche se convierten en una discoteca con djs, algún concierto y chapuzón incluido. ¿Qué más podemos pedir?

El concepto de chiringuito, como decía, ha cambiado. El sitio castizo de toda la vida , con su jarra de sangría y cerveza fría, ha pasado a ser un oasis de la cultura Instagram. Y tampoco es malo. Desde El Palmar hasta Tarifa, pasando por Zahara, no nos faltarán sitios donde refrescarnos el gaznate con música chill y decoración rústica 'vintage'. Tal vez incluso tengamos suerte y veamos a algún famoso.

Y es que a quién no le apetece, después de unas cuantas horas entre el sol y el agua, una buena bebida refrescante; lo que ocurre en estos chiringuitos tan 'cool' es que pedir una simple cerveza da algo de vergüenza. Y no digamos un paquete de patatas fritas. En ellos hay que pedir cócteles, batidos, cachimbas; ya saben, lo que sea que quede bien en la foto.

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