"Las células madre no son la panacea; hay avances pero son muy lentos"

  • El científico José López Barneo 'desenmascaró' los mitos que han puesto falsas esperanzas en esta vía de investigación

El hombre creyó por un momento que había descubierto o, más bien, que iba a descubrir, la panacea. Y así lo anunció a los cuatro vientos. Ese descubrimiento milagroso que pondría fin a las enfermedades eran las tan voceadas células madre (células no especializadas que tienen la capacidad de producir células diferenciadas de tejidos y órganos). Pero "las células madre no son la panacea; está habiendo avances y los seguirá habiendo, pero son muy lentos". Así de claro lo dijo ayer uno de los más solventes investigadores españoles, José López Barneo, que intervino en el Foro de Cádiz.

Precisamente 'desenmascarar' esas falsas esperanzas creadas durante estos años en torno a la investigación con células madre era el objetivo de la conferencia que el director del Instituto de Biomedicina de Sevilla perseguía. De este modo, con una divulgativa y 'clarificadora' charla expuso qué hay de mito y de realidad en todo esto.

Hasta ahora, explicó, no hay resultados clínicos, esto es, con aplicación en humanos, de la investigación con células madre embrionarias (procedentes de un óvulo fecundado por un espermatozoide), una de las dos vías que se han seguido hasta el momento. Con células madre adultas (que se encuentran en algunas áreas específicas del cuerpo), sí hay algunos, por ejemplo, para la producción de piel o de músculo cardíaco. Una de las desventajas de la células embrionarias es que por reproducirse con facilidad, algo en principio beneficioso, tienden a generar tumores. De las adultas, que tienen menor capacidad de proliferación y no pueden dar lugar a todo tipo de tejidos sino sólo a unos cuantos.

Esto no quiere decir que no siga siendo una importantísima vía de investigación biomédica que abre grandes posibilidades y que puede dar fruto, pero sí que "no se ha divulgado bien, se ha exagerado mucho y la población está mal informada". Así lo expresó López Barneo que, por contra, aclaró que a pesar de esto él cree en la terapia celular y en que en el futuro se obtendrán resultados.

Además de aclarar estas cuestiones el investigador también dio a conocer algunas de las vías de trabajo que existen en la actualidad en este campo. Entre ellas, la suya y de su equipo que ha obtenido importantes resultados.

El grupo de López Barneo ha centrado sus estudios esencialmente en el parkinson. Partieron de la base de que esta enfermedad aparece cuando, por causas desconocidas, mueren unas células que se encuentran en el cerebro, en el tronco del encéfalo, que son las responsables de que se genere la dopamina. Esto hace que aparezcan los problemas motores. Resulta que desde hacía tiempo habían estado estudiando el cuerpo carotídeo, situado bajo la mandíbula, en el cuello, y que es el sensor que regula la respiración cuando existe falta de oxígeno. Descubrieron que curiosamente en estas glándulas hay mucha dopamina.

Con esto dieron un primer paso, implantaron una de las dos glándulas que tiene el ser humano en el cerebro para suplir la carencia de dopamina. En algunos pacientes lograron importantes resultados, pero en otros no. Concluyeron que el problema estaba en que la glándula es muy pequeña para compensar la deficiencia. Vieron que en situaciones crónicas de menores niveles de oxígeno (por ejemplo si una persona se va a vivir a Bolivia en lugares en altas cotas por encima del nivel del mar) estas glándulas crecen. Y si crecen, significa que se reproducen, y sí es así, debía implicar que había células madre. Intuyeron, buscaron y encontrado células madre en el cuerpo carotídeo. Pensaron que sería factible extraer la glándula y, en lugar de implantarla directamente, hacer que las células se reprodujeran primero. Consiguieron hacerlo en el laboratorio y el pasado 10 de noviembre así lo publicaron en la prestigiosa revista científica Cell. Ahora, les queda el camino necesario antes de iniciar los ensayos clínicos en humanos.

Expuso otra de las líneas actuales de trabajo que han dado fruto y que han venido a revolucionar la terapia celular (el uso de células madre para crear tejidos que puedan sustituir a las células cuya muerte es la causa de enfermedades). Así, cómo la clonación terapéutica ha quedado obsoleta. Esta, que consiste en utilizar un óvulo, quitarle el núcleo y sustituirlo por otro de una célula normal del paciente, lo está por dos razones. Primero, porque era falso que con uno de cada ocho óvulos empleados se consiguiese dicho resultado: eran necesarios 400. Segundo, porque recientemente dos grupos de investigación distintos han conseguido crear células con las mismas capacidades que las embrionarias a partir de células adultas normales.

Con todo, el también coordinador de investigación del Hospital Virgen del Rocío aportó a los presentes una visión, aún siendo esperanzadora, mucho más cercana a la realidad.

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