Bicentenario Proyectos a la espera

El calendario asusta

  • Las administraciones más directamente implicadas con el desarrollo del Bicentenario, el Ayuntamiento y el Consorcio, asumen que el tiempo para ejecutar obras esenciales para el evento es cada vez menor

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Quedan cuatro años y un mes para conmemorar el Bicentenario de la Constitución de 1812. Aunque parece un tiempo más que suficiente para tener la ciudad lo suficientemente preparada para el evento la preocupación en el Ayuntamiento es evidente ante el retraso que acumulan diversas actuaciones que no dependen directamente de esta administración. Por su parte, el Consorcio, constituido hace apenas unos meses, ya está descubriendo lo complicado que es negociar con las instituciones públicas, aunque sean de su mismo color político, especialmente cuando se manejan proyectos que lo que necesitan es agilidad.

Desde hace cerca de una década el Ayuntamiento viene trabajando con el pensamiento puesto en el 2012. Fue su insistencia la que propició adelantar plazos para la creación de la Comisión Nacional, cuando desde la Moncloa se consideraba que era muy pronto para hablar del Bicentenario. Y en San Juan de Dios ya están aburridos de resaltar la importancia del castillo de San Sebastián y de elaborar proyectos para la consolidación del conjunto (algunos ya amarillentos), algo que la Junta acaba de descubrir hace apenas unas semanas.

Por lo pronto, el Consorcio pretende reunir a todos los que lo conforman antes de las elecciones del 9 de marzo para cerrar el listado de edificios sobre los que se va a actuar, así como el calendario y la definición de quién hará y financiará cada uno de los proyectos. Esa es la intención, porque la realidad sin duda provocará que el encuentro se aplace más allá de los comicios generales y autonómico. Si no se logra celebrar la reunión antes de esta fecha habrá que esperar a que se constituyan los nuevos gobiernos. Y todo sin contar qué pasará si hay cambios de color en el partido gobernantes. De esta forma, nos meteríamos casi a mitad de año, retrasándose todo el proceso de encargo de proyectos y adjudicación de obras.

La mayor preocupación (por cuanto museos, centros culturales y oferta hostelera, salvo el Parador, marchan relativamente bien) se centra sobre las grandes operaciones urbanísticas con un evidente impacto visual, importante, pero con una trascendencia mayor en cuanto a equipamientos esenciales para que Cádiz 'luzca' en el Doce.

El propio castillo de San Sebastián está en el aire. El Consorcio pretende iniciar las obras este mismo año o a principios del 2009. Pero ni ha convocado el concurso internacional, ni tiene el proyecto de lo que se va a hacer allí, ni sabe cuánto va a costar todo lo que se pretende hacer, ni tiene los permisos para actuar en este entorno. Hay ejemplos en Cádiz (Santa Catalina, baluarte de los Mártires) de lo delicado y complicado que es poner en valor este tipo de recintos. Tres años de trabajo, porque no podrán ser más, se antojan escasos para todo lo que hay que hacer.

Igualmente apurado en el tiempo está la remodelación de la plaza de Sevilla. Aquí hay elementos indispensables para el Cádiz del 2012: la transformación de la carretera industrial en una gran avenida que conectará con el segundo puente; el arreglo de todo el entorno de acceso a la estación y la creación de una verdadera plaza que, según la intención municipal, debe acoger un monumento dedicado al propio Bicentenario. Buena parte de esta obra debería de haber estado ejecutada en tiempo y forma, pero tras el retraso de años acumulado por las diferencias de diseño entre la Junta y el Ayuntamiento se han unido otros doce meses de inexplicable parón pendiente de la firma del convenio que se hará, por fin, el próximo miércoles, lo que no va a significar que las obras se reanuden ya: habrá que esperar meses antes de que las máquinas se vean por la plaza.

La nueva plaza de Sevilla será lo más parecido a la soñada plaza del mar que por el momento va a tener Cádiz, salvo que el Ayuntamiento asuma la remodelación propuesta por el PSOE para todo Canalejas. Pero, aunque estos ocurra, será un proyecto que se dibuja para después de Doce. La relación de la ciudad con el mar sólo podría vislumbrarse durante el Bicentenario si se apuesta por el proyecto municipal para la Punta de San Felipe: un gran espacio de ocio y cultura relacionado con el muelle de cruceros.

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