La biblioteca de Santa María abre sólo cinco horas al día por falta de recursos

  • El horario de mañana es de tan sólo una hora, de once a doce · La asociación de vecinos indica que le harían falta más voluntarios para poder prestar más servicio, algo que quiere hacer en las vacaciones

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Un cartel en la puerta de la biblioteca de Santa María, en el número 3 de Suárez de Salazar, muestra un horario mínimo: de lunes a viernes, de once a doce por las mañana y de cinco a siete por la tarde. Tan sólo tres horas al día, quince a la semana.

Esta pequeña biblioteca, llamada Don Fermín Salvochea, comenzó a funcionar en enero de 2007, y su gestión corre a cargo de la asociación de vecinos del barrio, Tres Torres. Su presidente, José Rodríguez, explica que el horario no se limita a lo que se dice en la puerta, sino que los miembros de la asociación se turnan para mantenerla abierta dos horas más por la tarde, hasta las nueve. Un horario que, de todas maneras, la entidad reconoce que es escaso y que quiere ampliar.

La idea es abrir más tiempo por la mañana coincidiendo con las vacaciones escolares (el próximo viernes), para que los pequeños puedan disfrutar de la biblioteca, algo que dificulta la falta de recursos, tanto materiales (la asocaición no cuenta con dinero como para contratar a alguien) como humanos, ya que la situación se podría solventar si hubiera voluntarios que se hicieran cargo de la apertura.

En todo caso, Tres Torres aclara que gracias a este espacio se han atraído cursillos al barrio, que imparte una asociación cuyo objetivo es la integración de los emigrantes y que se basan en el aprendizaje del español, especialmente para los niños extranjeros.

El número 3 de la calle Suárez de Salazar es de las primeras fincas arregladas por la Oficina de Rehabilitación. Años después de la transformación, en 2006, decidió reformar el bajo para que acogiera una pequeña biblioteca, una instalación de la que el barrio carecía hasta el momento, y que se dotó de equipos informáticos con acceso a internet. Donaciones de particulares completaron los fondos bibliográficos, y siguen llegando. La asociación está ahora interesada, por ejemplo, conseguir más libros relacionados con el mundo del flamenco, explica Rodríguez. Las donaciones también han llegado a aportar un proyector.

La biblioteca quedó totalmente finalizada en noviembre del año 2006, cuando se entregó a la asocación vecinal Tres Torres, mientras que la apertura al público se produjo unos meses más tarde, en enero de 2007.

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