El baratillo estará medio año de prueba en Gómez Ulla

  • El Ayuntamiento se reunió con la asociación de vecinos del Mentidero

El rastrillo que se colocaba los domingos en los alrededores del mercado central irá a la avenida Gómez Ulla, pero el Ayuntamiento sólo dará permisos a los vendedores para seis meses, en lugar del plazo de un año habitual. La idea es que, si en ese tiempo surgen problemas con algún vendedor en concreto, se le retire sin problemas; en el caso de que esos inconvenientes sean generalizados, no habrá más mercadillo. Así lo explica el teniente de alcaldesa José Blas Fernández.

El edil ya había acordado con estos comerciantes que el rastrillo se trasladaría al barrio del Mentidero al partir del domingo 16, debido a que las obras de la Plaza impiden que sigan en el lugar habitual. Sin embargo, quedó pendiente de una reunión con la asociación de vecinos de la zona, El Carmen, para consultarles.

Este encuentro se produjo ayer. El presidente de la entidad, Francisco Gallardo, pudo saber en qué condiciones estará el rastrillo en la zona, y también que si surge algún problema deberán dirigirse a la concejala asignada al barrio, Carmen Obregón.

Los vecinos se muestran especialmente preocupados por temas como la seguridad y la limpieza, pero el concejal les ha explicado que todo estará mucho mejor organizado que cuando estaba en los alrededores del mercado. Para empezar, se dará carnés sólo a 45 puestos, que tendrán un lugar asignado, lo que evitará una práctica que era habitual en el anterior emplazamiento: que reservaran los mejores sitios en la noche del sábado y pasaran allí toda la madrugada.

Estos comerciantes sólo podrán instalarse de ocho a nueve de la mañana, y también tienen un margen de una hora para retirar sus pertenencias: de dos a tres de la tarde. Habrá dos inodoros instalados en la zona mientras esté instalado el rastrillo, como los utilizados en Carnaval, uno para mujeres y el otro para hombres.

Asimismo, José Blas Fernández ha explicado a los vecinos del Mentidero que habrá limpieza tanto antes de que se instalen los puestos como después -además, se repartirán bolsas a los comerciantes para evitar que arrojen desperdicios al suelo-, y también presencia policial, algo que preocupaba especialmente a la asociación.

Los comerciantes del rastrillo, que se han constituido en asociación, reclamaron un nuevo emplazamiento ante el Ayuntamiento cuando las obras de la plaza impidió que se pusieran en su lugar original.

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