Una asignatura que no destaca

  • Una vez finalizado el temario, los alumnos de tercero de Secundaria del colegio concertado La Salle-Mirandilla intercambian opiniones a favor y en contra de la materia Educación para la Ciudadanía

Concluyeron la asignatura tal y como la iniciaron nueve meses atrás, con un debate. Los alumnos de tercero de Secundaria del colegio gaditano La Salle-Mirandilla estrenaron en septiembre la polémica materia Educación para la Ciudadanía intercambiando opiniones sobre la misma con su profesor y también director del centro, Sebastián Castro. Y ahora, con el ocaso del curso escolar y el inicio del periodo de hibernación de los libros de texto, estos estudiantes hacen balance de lo que han aprendido con ayuda del manual de la editorial SM que rubrica José Antonio Marina y las lecciones de su maestro.

"A mí esta materia no me ha aportado nada nuevo. Me ha parecido una tontería porque la mayoría de los contenidos del libro ya los conocíamos, y el que sea un golfo va a seguir siéndolo. No por dar esta asignatura se va a convertir en buena persona", comenta Rosa. Iris suscribe este mismo comentario y añade que ya sabían convivir antes de abrir el libro. Pero las réplicas no se hacen esperar.

Alberto y Abel no están de acuerdo con las exposiciones de sus compañeras. Este último asegura que le ha sacado partido a la asignatura: "A mí me ha servido. Me he vuelto más respetuoso con las personas y también con la ciudad", asegura el joven mientras algunos de sus compañeros lo miran, incrédulos.

El debate continúa pero por otros derroteros. Antonio recuerda que su padre le comentó a principio de curso, tras hojear el libro de Educación para la Ciudadanía, que el derecho de educar en valores pertenece a las familias. "Deben ser los padres quienes nos hablen de estos temas, y muchos de los que hemos tratado, como la justicia, la libertad y la resolución de conflictos, ya los conocíamos gracias a ellos", añade desde la segunda fila Sergio. "Pues yo considero apropiado estudiar temas como la democracia y la justicia, porque sé que en un futuro esos conceptos me van a servir más que lo que pueda aprender con asignaturas como Música o Plástica, que este año no las hemos tenido", contrarresta Alberto.

Esta clase de tercero de Secundaria del colegio religioso La Salle-Mirandilla la integran 29 alumnos, aunque durante el desarrollo de este debate faltan diez. De los 19, sólo cinco alzan su mano a favor de Educación para la Ciudadanía. Algunos de los que optaron por dejarla sobre el pupitre explicaron que esta materia, que se ha impartido en todos los centros docentes durante una hora a la semana, les había resultado aburrida: "A veces parecía que estábamos en clase de Religión. Yo creo que las dos asignaturas están relacionadas", comenta uno de los chavales. Otro achaca el aburrimiento a las largas charlas del profesor. Y un tercero, a la escasez de debates.

Por consenso, el debate más enriquecedor fue uno de los primeros, el que dedicaron al botellón. Antonio asegura que esa clase le resultó interesante y entretenida, aunque no recuerda las conclusiones que extrajeron. También celebran la realización de varios murales con los que profundizaron en temas como la felicidad y la justicia, y algunos de esos trabajos aún cuelgan en el tablón colocado al final del aula.

De nuevo, varios alumnos vuelven a levantar la mano. Esta vez con más decisión porque es para indicar que han aprobado la asignatura con la nota de sobresaliente. Nadie la levanta, en cambio, para señalar que no ha superado el cinco. Comentan entonces algunos de los presentes que sí se han repartido suspensos, aunque ninguno de sus propietarios se encuentra en el aula en esos momentos. "Han suspendido por flojera, porque no han entregado trabajos ni han participado en clase", señala un adolescente y asiente el resto.

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