Vivienda La conservación del patrimonio

Dos de las Cuatro Torres, casi vacías y en mal estado

  • Tanto en el número 3 como en el 4 de Argüelles sólo habita ya una familia, en el segundo caso en la torre · Las fincas siguen deteriorándose como consecuencia del abandono

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La Casa de las Cuatro Torres es Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento y una de las imágenes más conocidas de la ciudad. No es extraño ver en la plaza de Argüelles a visitantes mirando hacia arriba para ver los miradores que mandara construir Fragela. Pero, en dos de ellas, mejor que no entren.

Las listas de infravivienda que está realizando la Oficina de Rehabilitación de la Junta dentro del plan Hacia Cádiz 2012 han vuelto a poner sobre la mesa el estado de este monumento. Inicialmente, una de las fincas que componen el conjunto había sido incluida en la lista de edificios vacíos, pero las consultas realizadas con asociaciones de vecinos para revisar este borrador la trasladaron a la lista de infraviviendas.

La entidad sostenía que en la finca quedaba, al menos, un vecino. La Junta giró visita a la finca, el número 4 de Argüelles (es el que hace esquina entre Fermín Salvochea y la plaza) y determinó que a pesar de haber viviendas vacías "y en ruinas", existe al menos una vivienda ocupada y un taller en la planta baja. Por lo tanto, decidió darle de baja en la lista de edificios vacíos y de alta en las listas de infravivienda.

Como consecuencia práctica, la propiedad recibirá una carta que le informará de las subvenciones existentes para rehabilitar y, si no hace nada, a partir de abril podrá ser denunciado por la Junta ante el Ayuntamiento gaditano. La Junta ya indicó que estaba dispuesta a estudiar el ejercer el derecho prioritario de compra sobre edificios catalogados y vacíos o en mal estado, si se ponen en venta.

No es de extrañar que la administración autonómica tomara al principio la casa por vacía, porque las ventanas con cristales rotos, en cuyos travesaños descansan las palomas, así parecen indicarlo. Pero en la tercera planta vive una familia, un matrimonio con cuatro hijos, que está sola en todo este edificio deteriorado; ni siquiera la torre tiene ocupante.

Del techo del patio caen listones de madera, las ventanas del final de la escalera no tienen cristales, ni la claraboya del castillete -que los vecinos han recubierto con un plástico azul- ni la montera, lo que hace que el viento entre libremente en la vivienda del tercer y último piso.

La familia inquilina lleva viviendo en el edificio desde hace tres décadas y, en todo este tiempo, "sólo hemos visto al dueño, que vive en Madrid, dos veces". La casa no tiene administrador, por lo que pagan la renta por el banco, y desde hace varios años son los únicos ocupantes de la finca.

La propiedad les llegó a preguntar, explican, qué querían para irse de allí: le respondieron que un piso, pero desde entonces no han tenido más noticias. La vivienda del tercero, con la pared pintada de celeste, contrasta con el aspecto del resto de las plantas, cerradas a cal y canto. Desde arriba, se puede ver como la suciedad se va acumulando en las galerías de las plantas inferiores que miran al patio.

Los inquilinos de Argüelles, 4 se muestran cautelosos y no permiten el acceso al interior de su vivienda. Eso sí, dicen que en la casa hay tanto cuarto de baño y cocina, porque ellos se la han procurado, al igual que han pintado la azotea con caucho rojo para evitar las humedades y han hecho lo que ha estado en su mano para evitar el deterioro; mucho más de lo que han hecho las administraciones públicas por la casa, reprochan.

De las cuatro fincas que componen el monumento, las que peor suerte han corrido son curiosamente las que más se ven: las de Argüelles. Mientras las de Manuel Rancés están conservadas, las de la plaza se deterioran. El número 3 no está en ninguna lista de infravivienda, pero debería. El único inquilino vive en la torre y, tras una sentencia de la Audiencia Provincial, tuvo que desalojar la cocina. El proceso judicial empezó para desahuciar al inquilino, que seguirá en la finca aunque no pueda usar esta pieza que, junto al baño, está fuera de la torre, en una construcción situada en la azotea. Desde noviembre no tiene la cocina: ha comprado electrodomésticos (congelador, frigorífico... )y los ha ubicado repartidos entre el salón y el baño.

El resto de la casa continúa deshabitada. El inquilino denuncia que el viento y la lluvia siguen deteriorando este inmueble.

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