ALFONSO CARAVACA - DIRECTOR DEL SECRETARIADO DIOCESANO PARA LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS

"Todavía no sé qué hay detrás para partirse la cara por las cofradías"

  • Caravaca defiende la labor del organismo que preside y de las normas diocesanas emitidas en 2003, de las que no descarta cambios aunque "no me ha llegado ninguna instrucción desde el Obispado"

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Llegó al mundo de las hermandades hace más de treinta años de la mano de Enrique Láinez, con quien formó el primer Consejo Diocesano. Ha ocupado diversos cargos en su cofradía, Sentencia, donde fue hermano mayor durante diez años. Desde entonces dirige el Secretariado Diocesano de Hermandades. Alfonso Caravaca es un hombre fuerte de las cofradías por el cargo que ocupa; un cargo que le acarrea más de un quebradero de cabeza y que lo tiene siempre en el ojo del huracán.

–Hasta el momento, estamos viviendo una Cuaresma tranquila después de tantos meses de tempestad, ¿no?

–Sí, está siendo una Cuaresma de más tranquilidad. Los ríos han vuelto a su cauce y las hermandades de Cádiz están colaborando entre todas y con el Consejo Local, que creo que después de las circunstancias extraordinarias está trabajando bien.

Pero más que eso creo que es una Cuaresma especial. Atravesamos una situación económica muy difícil que está afectando a nuestra población y a las hermandades y cofradías, que están metidas de lleno en la ciudad. Estamos todos muy preocupados y creo que en estos momentos las hermandades debemos hacer algo. Estoy estudiando y quiero consultar con las juntas permanentes que una parte del diez por ciento de nuestros ingresos brutos la destinemos a una obra concreta. Ya lo dijo el otro día el obispo Asenjo: “las hermandades tienen que tener manta y manto”.

–Una Cuaresma en la que, un año más, las normas siguen sin ser modificadas. ¿Hay que mejorar el estatuto base de las hermandades?

–Claro que se puede mejorar, pero hay que tener en cuenta que otras diócesis se han basado en él para redactar los suyos. Con la norma, las hermandades tienen autonomía, porque el Secretariado sólo funciona como un registro mercantil. Toda norma es mejorable, pero al menos tenemos unas reglas del juego que da autonomía a las hermandades, aunque habrá que adaptar algunas cosas.

–¿Entonces no se van a cambiar, como estaba establecido para marzo de 2008?

–Lo de los cinco años no está recogido en el decreto. Se decía que en cinco años no se cambiaría, pero no que en el quinto sí se hiciera. Yo no descarto que se cambien, pero a mí no me ha llegado nada del Obispado. No he recibido ninguna instrucción al respecto.

–Los casos de Borriquita y del Consejo han sido muy graves. ¿Ha sido lo peor que ha vivido como director del Secretariado?

–Sin duda lo más delicado ha sido Borriquita, porque el Consejo era un tema personal al margen del Secretariado. Borriquita ha sido muy delicado y todos hemos sufrido, incluso en los afectos personales. Yo lo he pasado muy mal. Para mí ha sido lo peor y mira que he tenido situaciones complicadísimas, como la del Nazareno de San Fernando. Pero como persona de Iglesia, esto me ha afectado mucho.

–¿Qué falló?

–No podíamos hacer nada. Había recursos muy graves y no podíamos hacer una cacicada. Se ha jugado con el honor personal, se han aludido hasta delitos económicos... Nosotros intervinimos primero evitando la figura del comisario. Quisimos ver si se podía llevar un proceso electoral independiente de la junta de gobierno y pusimos como delegado a Manolo Cerezo. Tras lo que ocurrió el 10 de agosto se decidió nombrar a un comisario y un equipo que era independiente del Secretariado, con libertad absoluta. Ellos no digo que fracasaran, pero creo que se confiaron demasiado.

–¿Y qué me dice de lo del Consejo?

–Hombre, me ha dado mucha pena por Miguel (García), pero ahí no intervinimos porque no podíamos hacer nada.

–¿Por qué se dan este tipo de situaciones en las cofradías?

–Creo que falta un poco de formación. Te parecerá un disparate, pero llevo más de treinta años metido en esto y todavía no he encontrado qué hay detrás de las cofradías para partirse la cara por esto. Yo también me hago esa pregunta: ¿por qué se da esto en el mundo de las hermandades? El primer jefe que tuve me dijo: “hay que saber irse antes de que te pongan un cuarenta en la espalda”. Y creo que es así.

–¿Y pensó usted en irse con lo de Borriquita?

–No. Creo que sería una cobardía irme por algo que yo no había provocado. Nunca pensé en irme.

–¿Y lo ha pensado alguna vez desde que dirige el Secretariado?

–No lo he pensado nunca. Sí le he dicho en alguna ocasión al obispo que si lo veía oportuno me iba. Somos noventa mil personas en las ciento ochenta hermandades de la diócesis. Lo que yo quiero es que el Secretariado sea ese órgano en el que todos los trámites de las hermandades los lleven unos seglares, que creo que es mejor a que lo hicieran sacerdotes. Yo estoy contento porque presto un servicio en la Iglesia y encima me gusta, aunque da más problemas que Comes; son muchas hermandades y muchos trámites. Pero de todas formas, estoy a la disposición total del obispo. Cuando él me lo diga, me iré sin ningún problema.

–¿Por qué está siempre en entredicho el Secretariado?

–Eso digo yo. Si nunca he echado para atrás nada, no me meto para nada en las cosas de las hermandades; nunca pongo problemas. Los cofrades creen que nos metemos en su vida, pero no es así. Yo creo que nos falta marketing. Y por eso ahora estamos creando una página web. Con Chano (Sebastián Llanes) pasa lo mismo, aunque él es sacerdote y eso es distinto.

–¿Ha cambiado mucho la cosa desde 1976 hasta hoy?

–Ufff.... De entonces a hoy no queda ninguno. Antes había dos cosas importantes: en aquella época el poder era el mayordomo y además, los hermanos mayores daban entonces categoría a las hermandades y ahora hay muchos que vienen a la hermandad a coger categoría.

–¿Con qué se queda entonces de todo esto?

–Enrique Láinez decía que hay trabajar en la hermandad los 365 días. Él fue mi maestro, lo quise muchísimo. Fue de esas personas que ha marcado mi vida. A Paco Carnota también le tengo mucho aprecio y cariño. Ignacio Egurza, Don Félix, Dorado, que es una de las personas más inteligentes que yo he conocido,... Por las hermandades ha pasado gente muy buena. Me quedo con eso.

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