Rafael Jiménez, profesor de didáctica investigador de interculturalidad

"Me da pena que la crisis haya parado la inmigración"

  • Integración o mestizaje. El docente ceutí se ha dedicado a estudiar y promover la integración de los escolares inmigrantes en las aulas

Comentarios 6

Me impactó el ataque a las Torres Gemelas". En este hecho tan planetario sitúa Rafael Ángel Jiménez Gámez, profesor del departamento de Didáctica de la Facultad de Ciencias de la UCA, su interés y dedicación desde hace casi dos décadas por la educación en interculturalidad, esa palabra tan difícil que en realidad viene a hablar sobre mezcla y mestizaje enriquecedor. Pero sobre todo, podemos decir que Rafael Jiménez estaba predestinado, puesto que nació en 1953 en Ceuta, ciudad multicultural por esencia y encima se hizo maestro. La llegada de inmigrantes tan acelerada que recibió España en la década del 2000, terminó de volcarlo en el estudio de esta problemática, sobre la que ha escrito varios libros. "Ten en cuenta, además, que muchas escuelas españolas se han salvado de la desaparición por el incremento de la población infantil que trajo la inmigración y que compensó la bajada de la natalidad".

-¿Detectó ya que eso iba a traer problemas importantes?

-Claro, porque antes de esta llegada masiva la única minoría cultural visibilizada eran los gitanos, y en determinados sitios. Y que conste que siguen estando dentro de la clasificación de culturas más rechazadas. Ahora, el problema era diferente y mayor.

-Es duro considerar a españoles, como los gitanos, cultura extraña.

-Pues así es. Pero aun así, diríamos que era una minoría cultural que ya existía de siempre. Pero esto era distinto. La llegada de inmigrantes a España fue muy rápida, la más rápida de Europa. Ahora ya no tanto pero a principios de los 2000, eran sobre todo marroquíes. Hoy día ya hay segundas y terceras generaciones de inmigrantes de ese origen, que son nacionalizados españoles, en Cataluña y en Madrid sobre todo.

-¿Se podría describir el 'impacto' que provoca esa llegada tan grande de inmigrantes?

-Primero, que la llegada de un extraño hace siempre que estereotipemos. Y después hay varias cuestiones que dificultan la inclusión de estas personas, y que dependen de las culturas de origen. Por ejemplo, la latinoamericana se ha asimilado mejor por razones obvias de la lengua. Los árabes han tenido más dificultad, sobre todo si proceden de zonas rurales, como los bereberes, que proceden de la zona de Nador, cercana a Melilla, un ámbito rural en la que no tienen una escolarización normal, han estado muy poco tiempo en la escuela... Al cambio total de cultura, los niños que emigran suman que no están escolarizados, y se tienen que someter a un sistema que desconocen. Hemos hecho investigaciones que demuestran que los niños que han estado escolarizados en sus países de origen tienen menos problemas para la inclusión.

-¿La población autóctona tiene que temer algún impacto negativo?

-Nooo. No tiene por qué. Lo que pasa es que hay que hacer un trabajo de prevención del racismo y la xenofobia. El racismo tiene un nivel institucionalizado, pero hay también una especie de xenofobia que todos de alguna manera podemos crearnos. Tendemos de un modo natural a "defender nuestro territorio" ante el extraño. Si no potenciamos una educación de prevención de la xenofobia podemos tener problemas. La Administración, cuando habla de interculturalidad, lo que hace es crear puestos para enseñar el castellano a los niños, pero no ha desarrollado otros programas interesantes. Por ejemplo, un maestro de aula normal que recibe alumnos de otras culturas no tiene formación específica en educación intercultural, y tendría que tenerla. Enseñar español al que viene es sólo una parte. Lo importante es que el sistema educativo esté abierto y el profesorado formado.

-¿Y esa formación es la que debería ser?

-Al principio del boom migratorio, por ejemplo en Cádiz los centros de profesorado organizaron cursos, pero luego con la crisis disminuyeron los presupuestos educativos y ya no se hacen. Mira, por contra, nosotros hemos estudiado en los últimos tiempos un proceso muy interesante, que es el de niños de familias de norteamericanos en Rota que han preferido en lugar de educarlos en los colegios americanos, hacerlo en un colegio español, y en El Puerto hay centros que reciben alumnos de origen americano que se escolarizan aquí en español.

-Eso sí que es curioso.

-Sí. Puede ser porque muchos de esos militares americanos son de origen latino. Ese fenómeno está muy poco estudiado, pero es lo contrario de lo que se da en Málaga con los que nosotros llamamos guiris. Es el caso del inglés que se queda a vivir en la Costa del Sol. Estos incluso se autosegregan en barrios donde ven la tele en inglés, se educan en inglés y van a colegios ingleses.

-Estos no necesitarán precisamente integración.

-No claro, pero ocurre que esos niños te los encuentras con 9 o 10 años, que viven en España y no saben español, que no tienen relación con la población autóctona.

-¿O sea que los inmigrantes ricos también tienen sus problemas?

-Bueeeno, pero lo que pasa es que la inmigración fuerte en España fue fundamentalmente económica. El boom inmobiliario, la agricultura intensiva en Almería... que trajo muchos magrebíes y subsaharianos. Todo el trabajo duro lo hacían ellos, y eso provocó muchos problemas entre poblaciones.

-¿Podemos concluir que ha habido éxito en la integración?

-Ha habido menos problemas de los que se esperaban con esa llegada masiva de la que hablamos. Ocurre lo mismo que ocurrió con la inclusión de alumnos con discapacidad. Es cierto que aquellos alumnos que llegan más tarde al sistema educativo sí tienen más fracaso escolar. Eso también está muy claro en los estudios que hacemos, que demuestran que es muy difícil que ese alumno tenga éxito en el sistema educativo. No me refiero solo a a éxito en cuanto a entrar en la Universidad o llegar al Bachillerato sino al éxito en, por ejemplo, formación profesional. Pero un niño que ha llegado pequeño o haya nacido aquí no suele tener problemas. El problema viene después, y esto está muy estudiado en Francia, esos alumnos se han integrado en la escuela sin problema, pero luego fracasan a nivel laboral y social. Porque de alguna manera hay un rechazo en la población general al que tenga un apellido árabe o rumano.

-Es lamentable que el éxito escolar se vea truncado por la realidad social posterior.

-Bueno, también ha habido fracasos en el periodo escolar pero sobre todo con los recién llegados o las primeras generaciones llegadas, con los padres que no hablan el idioma. Pero luego ese factor cultural interactúa con el factor económico. Los hijos de Dembelé, por ejemplo, no van a tener problemas de educación. El factor económico multiplica los malos efectos del factor cultural.

-¿No podemos decir que la llegada de inmigrantes provoca beneficios?

-Por supuesto. Indudablemente que sí. A mí me da pena muchas veces que la crisis haya parado la llegada de inmigración, porque eso ha impedido que se llegue a una situación de multiculturalidad como existe en países como Francia o Alemania. Recuerdo la primera vez que viajé a esos países, esas imágenes de rostros y vestimentas tan variadas. Eso ha traído problemas, pero también constituye una gran riqueza.

-¿Cuáles son esos beneficios que trae la inmigración?

-Primero, el enriquecimiento cultural, el contacto cercano que antes no existía con otras culturas; la transculturalidad más que la multiculturalidad, que nos hace salir de nuestra propia visión del mundo, como viajar sin salir de aquí. Los grandes estereotipos contra los árabes o los rumanos se eliminan estando en contacto con ellos, siendo sus vecinos. Cuando ves cómo la protección a la familia y a los mayores entre ellos es mayor que entre nosotros, que eso lo tenemos más regularizado...

-¿De dónde viene tanto rechazo, entonces?

-Pues porque nos lo han hecho ver equivocadamente. El estereotipo es algo que como no lo tratemos de modificar va a estar ahí, y va a hacernos daño. El problema además es cuando a estas personas los colocamos en barrios y escuelas segregadas, las famosas escuelas pateras, esas en las que se concentran alumnos de origen inmigrante porque las otras los rechazan. Si tú no repartes a esos alumnos que no hablan castellano se crea un problema que es que, además, las familias autóctonas no quieren llevar a sus hijos a esos centros que tienen más inmigrantes. Y luego, en las escuelas se usa muchas veces un procedimiento negativo, el de formar grupos con los alumnos 'peores'. Tendemos a estereotipar, porque la sociedad capitalista a veces es muy injusta, y separamos y segregamos a los pobres, a los excluidos, a los disminuidos.

-¿Se detecta que haya zonas más fáciles o más difíciles para la integración?

-Es complicado de decir. En esto Cataluña ha sido pionera. Ellos fueron los primeros en repartir alumnos inmigrantes en diferentes barrios, porque el inmigrante tiende a agruparse con los suyos. El itinerario migratorio, que se llama.

-¿Existe una receta para el éxito de la integragión?

-En educación no existen recetas. Existen líneas de trabajo, como las hay para personas con discapacidad. Para mí lo más importante es la formación, y la actitud, del profesor. El sistema educativo tiene en en ese sentido un problema, que no favorece el que los maestros que mejor trabajan o se esfuerzan estén mejor recompensados que los que lo hacen menos. Centros con un gran número de inmigrantes deberían tener al mejor profesorado para funcionar bien. Aquí hubo un gran esfuerzo en los años 70, al llegar la democracia, con un intento de incentivar al profesorado que mejor trabaja, pero se fue al garete, por un mal concepto de 'café para todos' en los sueldos. Pero eso enriquecería una buena formación permanente del profesorado.

-¿En general la comunidad escolar, profesores, padres, está concienciada con este asunto de la multiculturalidad?

-Yo creo que no. Hay muchas cosas por hacer. Sobre todo, no creer que dedicando un presupuesto para formar a profesores que atiendan a esos alumnos es suficiente. Hay que hacer un trabajo de prevención y para todo el sistema. Prevención de la xenofobia, ver la diversidad cultural como algo enriquecedor y no negativo... eso es fundamental para que haya una inclusión.

-Que todos entonemos aquello de 'Contamíname' de Pedro Guerra...

-¡Efectivamente! Yo utilizo en la formación de los maestros, por ejemplo, el cine, porque hay extraordinarias películas. No se mejora la interculturalidad porque sepas chino, sino cuando creas actitudes positivas hacia el extranjero. El cine, la música, hacen mucho como material para trabajar las actitudes, sobre todo con los niños. La familia trabaja cada vez menos las actitudes porque cada vez tiene menos tiempo para estar con los niños, los medios de comunicación no hacen lo que tendrían que hacer. Y sin embargo, la escuela tiene que ocuparse de eso. A la escuela siempre le cae el muerto. Hay accidentes de tráfico, educación vial, hay embarazos no deseado, educación sexual... No es eso, la sociedad entera lo tiene que asumir, los medios de comunicación lo tienen que asumir.

-Me parece que podría pasarse horas hablando de este asunto.

-Sí, perdóname la charla, pero este es un tema que me apasiona. desde que vivía en Ceuta. Y mucho más desde que alrededor de 2001 me dediqué intensamente. Y esto lo hace uno por vocación, más que otra cosa, porque es muy importante de verdad, y tengo que insistir en que elproblema es que se ha reducido mucho el dinero, porque la crisis ha impedido el desarrollo de la multiculturalidad. Las cosas funcionan mejor con el mestizaje, y la historia de España es un ejemplo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios