Y Puertatierra celebró su regreso

  • La Virgen salió en procesión a las cinco de la tarde camino de Salesianos

Salió de su casa, de su barrio y de Extramuros una mañana a paso de horquilla y con una sencilla corona de flores. Y anoche regresó, dos días después, coronada canónicamente y con el solemne acompañamiento musical que engrandecía la vuelta de María Auxiliadora al colegio de Salesianos. Todo Cádiz ha acompañado y participado estos días en los actos celebrados en la Catedral y presididos por la imagen. Y Puertatierra celebró ayer su llegada.

A las cinco en punto de la tarde partió el cortejo, amplísimo, desde la puerta de Arquitecto Acero. En él quisieron estar las cofradías de Desamparados, Santo Ángel, Borriquita, Expiración, Afligidos, Descendimiento, Perdón, Nazareno, Vera-Cruz, Carmen, Merced, Penas y Servitas, a las que sumaron Piedad, que recibió a la Virgen delante de Santiago, y la Archicofradía del Rosario y Sagrada Cena, en Santo Domingo. También desfilaron delante de la Virgen las cofradías del Rosario de Burguillos y la hermandad salesiana de Pozoblanco, además de nueve asociaciones de María Auxiliadora. El resto de la procesión lo formaban los mismos grupos que participaron en el traslado del día 6 (Hogares Don Bosco, Antiguos Alumnos y la Archicofradía de María Auxiliadora, además de la hermandad de El Rocío).

La primera levantá la dio Joaquín Cortés, capataz de la Virgen, a las cinco y veinte de la tarde. Con paso lento salió la ya coronada, que recibía el aplauso de todos los presentes a modo de felicitación. Auxilium cristianorum, marcha compuesta por Antonio Escobar a la asociación de devotos gaditana, y Coronación Macarena fueron los primeros acordes interpretados por la banda de música Julián Cerdán, que sirvió a la cuadrilla -uniformada con pantalón, camiseta y zapatillas blancas, y una sudadera de color azul- para iniciar el largo recorrido hasta Salesianos.

Poco público había en las calles a esa hora, aunque la Virgen siempre estuvo arropada a su alrededor, a lo que colaboraron también las numerosas petaladas que cayeron en su recorrido, la primera de ellas en la calle Pelota.

Uno de los platos fuertes de esta procesión de alabanzas de María Auxiliadora Coronada fue la visita a Santo Domingo, donde se plantó frente a la Patrona la Virgen del Rosario, que se encontraba a los pies de su camarín, vestida de celeste y luciendo la medalla de María Auxiliadora en el lado izquierdo del pecho.

El prior de los dominicos, Pascual Saturio, siempre tan hospitalario en estas visitas, dirigió las oraciones y cantos que se sucedieron en el interior del templo y anunció el regalo de un rosario a la Virgen. Apenas veinte minutos transcurrieron entre la entrada del paso hasta que comenzó de nuevo a andar camino de Extramuros. Toda una lección del joven capataz, que demostró que las maniobras son mucho más rápidas y fáciles de lo que emplea en numerosas ocasiones.

La entrada de la Virgen en el colegio, tras visitar San José, estaba prevista para esta madrugada.

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