Prudencio Escamilla. presidente del consejo social de la uca

"La UCA es potente y está bien orientada hacia la sociedad"

  • Este gaditano de adopción forjado en la industria aeronáutica de la Bahía dirige el órgano que sirve de correa entre la Universidad de Cádiz y el mundo de la empresa y la sociedad civil

Prudencio Escamillapresidente del consejo social de la uca"La UCA es potente y está bien orientada hacia la sociedad" Prudencio Escamillapresidente del consejo social de la uca"La UCA es potente y está bien orientada hacia la sociedad"

Prudencio Escamillapresidente del consejo social de la uca"La UCA es potente y está bien orientada hacia la sociedad"

Dicen los que le conocen que tiene una mente privilegiada. Ingeniero industrial formado en la Universidad de Cádiz, ha desarrollado toda su trayectoria profesional en CASA y posteriormente Airbus. Es el director del Centro Bahía de Cádiz de Airbus. Desde 2013 pertenece al Consejo Social de la UCA y es su presidente desde 2016, también preside el Foro de los Consejos Sociales de las universidades públicas de Andalucía.

-¿Viven las universidades demasiado lejanas de la sociedad?

-Creo que las universidades cada vez están más cerca de la sociedad, pero también es importante seguir trabajando en la dirección contraria, esto es acercando la sociedad a la Universidad. Las universidades tienen una verdadera vocación de proximidad y hay que reconocer el camino ya recorrido, pero todavía nos queda trabajo por hacer. Yo valoraría que la tendencia es buena, aunque tenemos todavía muchas oportunidades.

-Hay mucha más transferencia de la universidad a la sociedad de lo que nos creemos.

-Es cierto. No somos muy conscientes del volumen de transferencia que comparte la Universidad con la sociedad y, en particular, también con el mundo empresarial. Tenemos múltiples iniciativas de investigación aplicada y la universidad está trabajando de manera activa con las empresas en procesos de investigación que están muy orientados hacia la innovación, el desarrollo tecnológico y en los modelos de gestión. Estos aspectos son clave en el contexto de competitividad y globalidad en que nos movemos. El Centro de Transferencia empresarial del Olivillo, en el que el otro día pusimos la primera piedra, es un proyecto muy ambicioso donde van a convivir universidad y empresa. Ahí por ejemplo va a ubicarse el centro I+D+i de la CEC y otros muchos actores junto con los que convivirán investigadores y empresas. Este es un ejemplo claro y palpable de cómo esa transferencia tiene lugar. Pero promovemos otras iniciativas que además están conectadas en este sentido. Si recopilásemos proyectos en los que las empresas están colaborando con la universidad o las iniciativas que la UCA está desplegando, visualizaremos muchos proyectos más. Por ejemplo aquí en Airbus en El Puerto estamos desarrollando proyectos claves en colaboración con la UCA, como aplicaciones Big Data, que constituye una inquietud básica de futuro y tenemos a investigadores de la Universidad que conviven con nosotros.

-Si tuviera que definir a la Universidad de Cádiz en sus potencialidades y debilidades, ¿qué diría?

-Hablando de potencialidades y oportunidades de mejora, como prefiero llamarlo, la UCA es una institución potente, orientada hacia la sociedad. Es una universidad abierta al mundo, de hecho estamos presentes en diversos foros internacionales. Desarrollamos proyectos con alcance internacional, como el CeiMar entre otros. La universidad está muy abierta y tiene interacción. Trabajamos para seguir potenciando esta orientación, pero hay mucho camino hecho y sobre todo lo que hay es una indiscutible voluntad. La calidad de la formación que se imparte es buena. La formación de nuestros egresados está a la altura. Estamos creciendo en titulaciones. Por ejemplo, tenemos formación aeronáutica en Cádiz, hecho que hace años era impensable. Una oferta docente interesante y una capacidad investigadora fuerte y con una vocación de atraer más potencia investigadora.

-¿Qué oportunidades de mejora tenemos?

-Seguir avanzando, y esto es en general de todas las universidades, a que ese gap que todavía puede existir entre lo que la universidad está ofreciendo y lo que la sociedad necesita o espera, se reduzca. La universidad en sí es una maquinaria compleja, a veces muy interestructurada y esto resta a la universidad agilidad. Es necesario que sea más ágil para que aquello que visualice seamos capaces de materializarlo con mayor rapidez.

-Es curioso que hasta ahora no haya habido formación aeronáutica pese a que ha sido una industria con una fuerte presencia en la zona y que se remonta a 90 años atrás.

-Hemos pasado de un contexto aeronáutico nacional a uno internacional. Antes teníamos formación centralizada en España, luego lo implantamos en Sevilla y conseguimos hace años traerla a Cádiz. Hay que valorarlo positivamente. Tenemos hoy profesionales con formación aeronáutica egresados de Cádiz que no sólo están en las plantas de aquí sino también en otras de España, algunos son también embajadores de la Universidad de Cádiz en otras plantas de Europa, ocupando puestos relevantes dentro de la industria aeronáutica.

-¿Y qué imagen tienen fuera de la provincia de la UCA?

-Yo, que actualmente presido el Foro de Consejos Sociales de las Universidades de Andalucía, tengo que decir que la UCA tiene un espacio absolutamente consolidado y es una universidad con un prestigio claro. A nivel español también lo tiene, siendo la de Cádiz una universidad que tiene una posición sólida proyectando una imagen potente y así se le reconoce.

-Estudió en la Universidad de Cádiz a finales de los años 70 y ha vuelto a ella en el año 2013 ya dentro del Consejo Social. Imagino que no tiene nada que ver con el pasado.

-Desde el año 70 al 2013 hay mucha gente que ha trabajado para que esta universidad haya evolucionado de forma muy notable. Nuestra universidad se ha modernizado mucho, antes era mucho más cerrada y endogámica. Hoy es mucho más abierta y está mucho más presente en la sociedad. Tenemos una universidad para sentirse orgulloso de ella, pero no nos podemos dormir porque si caemos en la complacencia, nos quedaremos detrás. Los que estamos ahora tenemos que seguir contribuyendo a que se siga realizando ese cambio que todos ambicionamos.

-Y no digamos nada lo que habrá cambiado en el sector aeronáutico. ¿Qué recuerdos tiene de aquella época?

-Yo entré en la empresa en Diseño en Madrid. Allí me confirmaron que mi perfil era para diseño y me sorprendió un poco porque yo soy ingeniero electrónico. Pero la formación que tuve en la universidad me permitió una inmersión rápida en electrónica aplicada al avión, que es lo que llamamos aviónica. Volví a Cádiz a los ocho años, en concreto a Puerto Real. La interacción que teníamos con Puntales era muy grande. Yo era jefe de Programas, que en esta empresa es la función que conecta el cliente con la fábrica, y tenía mucha interacción con otras personas de la factoría. Entonces iba a los tornos a buscar al personal para que me proporcionara las piezas de mi programa. Retengo todavía las sensaciones de entonces y son muy entrañables. Hoy tenemos una fábrica que ha evolucionado muchísimo. Mantenemos la calidad humana y ese talante de equipo, muy integrado, creador y desafiante. Cádiz nunca lo tuvo fácil porque tuvo que abrirse su espacio. Sin embargo, aunque se mantienen esas claves, hoy el concepto es muy distinto. Gracias a la tecnología, antes de que pasáramos a esta nueva planta, fabricábamos 300.000 piezas al año y aquí conseguimos hoy un millón de piezas. Fabricábamos un equivalente a 300 piezas por operario de taller al año y aquí 800. La tecnología ha cambiado muchísimo. Cádiz entonces era una fábrica que suministraba a programas nacionales y hoy tanto Puerto Real como El Puerto competimos en un entorno internacional por paquetes globales. Si alguien decide adjudicarte un paquete de Estados Unidos para que lo hagas aquí, es porque eres mucho más competitivo que en otros países. Ello es gracias a la tecnología y la innovación, claves que te permiten mantener la competitividad. Ciertamente estamos bien situados a nivel mundial. Esa historia de Cádiz constituye los pilares sobre los que nos sustentamos, pero la fábrica ha cambiado mucho porque si no lo hubiera hecho, hoy no estaríamos aquí. Estamos firmes, muy bien posicionados, con un prestigio claro y muchos retos y con una proyección de futuro muy interesante.

-Por ejemplo...

-Como ejemplos palpables, Recientemente hemos conseguido paquetes de trabajo a nivel internacional. Un paquete importante de Airbus para el A-320 Neo y otro muy importante de Boeing, que además reconocía una auditoría reciente de la FAA que nos dio un resultado muy positivo para la Planta. Boeing decidió poner en nuestras manos las cubiertas de motor de todos los aviones 737-Max y, si lo hizo Boeing, es porque vio evidentemente, que la tecnología, la competitividad y nuestra capacidad de gestión de programas complejos era buena. Estos programas establecen pilares para 15 años más.

-Javier Sánchez, el presidente de los empresarios, siempre ha luchado por la imagen que proyecta en muchos casos la provincia de Cádiz en cuanto a la conflictividad laboral, absentismo, falta de formación, etcétera. ¿Airbus es una especie de punta de lanza que demuestra que en Cádiz hay mucho más que esa visión negativa?

-Las plantas de Airbus de la provincia, como otras industrias o líneas de negocio, tienen consolidado un prestigio internacional y somos referencia en cualificación de personas. Esta planta es una referencia en absentismo dado que tenemos unos índices de los más bajos a nivel internacional en el grupo. Y se habla del absentismo en Cádiz. Esos valores o fortalezas no las hacemos tan visibles. Airbus y otras empresas son ejemplo de que esos sellos no son ciertos. Otra cuestión es que si disponemos del potencial, busquemos cada día más oportunidades y apostemos más por la inversión, para que esa potencialidad se ponga en valor tienes que crear la oportunidad. Afortunadamente las empresas no se deciden por rumores sino por indicadores y para situar una planta en Cádiz lo que pesa son los indicadores objetivos. Somos bastante mejores de lo que fuera se puede percibir, pero lo tenemos que poner en valor y aplicarlo. Necesitamos empresarios, emprendedores, personas que ilusionen. Creer es el primer elemento para conseguirlo.

-Dicen que usted es uno de los artífices del desarrollo de la industria aeronáutica en Andalucía.

-Yo soy un modesto contribuyente, pero es verdad que he puesto en ello pasión, también por las oportunidades que tuve ya que mi trabajo en Puerto Real era la de buscar paquetes de trabajo para traerlos a Cádiz, donde nos desafiamos a demostrar que podíamos ser competitivos. Lo que sí creo es que tenemos mucho potencial por aplicar, las oportunidades no las podemos conseguir esperando, hay que ir a buscarlas. Los contratos que conseguimos en El Puerto no fueron casualidad sino que fue el resultado de retarnos a nosotros mismos. Muchas personas e instituciones han hecho posible el proyecto andaluz aeronáutico, que es muy potente. Creo firmemente que podemos llegar más allá, todavía hay recorrido para traer a Cádiz más oportunidades. El potencial que tenemos todavía tiene más desarrollo.

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