Primera piedra para el futuro

  • Hace un siglo, los Reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia acudieron a Cádiz a inaugurar las obras del nuevo puerto, un acto que se convirtió en una demostración de afecto de los gaditanos a los monarcas

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Aunque el primer paso de importancia para la constitución del puerto se dio en 1869 al solicitar el Ministerio de Fomento la concesión para ejecutar a su costa las obras del puerto de Cádiz, lo que se concede al año siguiente. Pero como las cosas de palacio van despacio, hasta 1874 no constituye el concesionario la 'Sociedad Puerto Mercantil de Cádiz'. Cuando fallece en este mismo año el famoso filántropo gaditano Montañés, dispone unas cláusulas en su testamento para que una parte de su fortuna se invierta en realizaciones en el puerto de Cádiz.

En 1879, tras cinco años de inactividad, los albaceas testamentarios de Montañés compran a Cerero, de Fomento, la concesión que le había sido otorgada en los derechos y obligaciones de la misma, y en los tres años siguientes se invierte cinco millones de pesetas, realizándose los primeros 300 metros de dique de San Felipe, 125 del muelle de Capitanía, un trozo de muelle paralelo al de la costa, el muelle de Viniegra y Valdés en Puntales. Surgen posteriormente discrepancias en el Ayuntamiento de Cádiz y la testamentaría de Montañés, la cual en 1883 entrega lo ejecutado al Estado, haciéndose cargo de las obras el Ministerio de Fomento. Desde 1883 hasta 1902 se suceden las discusiones y proyectos, pero apenas se hacen obras, mientras otros puertos de la península van haciéndose realidad.

Al fin, en 1902 se constituye la Junta de Obras del Puerto de Cádiz, encabezaba por Joaquín Rodríguez Guerra, como presidente; vicepresidente, Enrique Macpherson; vocal interventor, Luis José Gómez; vocal nato, Luis Bayo Pinzón; y vocales electivos José Rubio, Manuel Diez, José Salazar, José Rodríguez Guerra, José de la Viesca, Nicolás Fuster y Francisco Aramburu.

El ingeniero y funcionario Federico Moliní Ulibarri redactó el primer anteproyecto del futuro Puerto, aunque desde 1850 a 1894 fueron elaborados una docena de proyectos para la construcción del puerto de Cádiz.

El plan fue aprobado el 9 de julio de 1903 y contaba con tres grandes dársenas y un antepuerto, preparados para un tráfico de más de dos millones de toneladas. Las obras fueron adjudicadas en diez millones y medio de pesetas. La superficie inicial del puerto fue de 185 hectáreas de las que 125 correspondían a la zona flotante y 60 a las ocupadas por los muelles y diques, siendo el calado de diez metros en bajamar, con un atraque para 18 grandes barcos.

En 1908, los Reyes de España acudieron a la ciudad a poner la primera piedra de las obras del nuevo puerto. Sus majestades viajaron en el tren real hasta Cádiz, con parada en Jerez. Un repique de campanas anunció que la comitiva regia había salido del Ayuntamiento. El Rey llegó al muelle vestido de capitán general y se dirigió a la Catedral. Por su parte, la Reina vestía traje blanco, abrogo largo y sombrero gris de plumas. Según la crónica de Diario de Cádiz había muchísimos invitados en las tribunas colocadas en el muelle, donde el Rey pasó revista al Regimiento de Pavía. En la primera piedra se introdujo un acta que firmaron los Reyes y las autoridades portuarias, civiles, militares y eclesiásticas, y se introdujeron ejemplares de las publicaciones La dinastía, El progreso, Gente nueva, La información, La provincia gaditana, El porvenir de Cádiz y Diario de Cádiz, así como una moneda de oro de cuatro duros, una de plata de cinco pesetas y otras de menor cuantía. Luego, el obispo de Cádiz roció con agua bendita el sillar, y dijo: "¡Dios te bendiga Cádiz!!.

Como anécdota, el Rey fue el encargado de detonar el explosivo que destruyó la piedra de La Cruz. El impacto levantó una columna de agua de 30 metros. Tras la explosión, Alfonso XIII se dirigió al jefe de Brigada Torpedista y le dijo: "Felicidades, ha sido muy hermoso".

Terminada la ceremonia de inauguración, los Reyes subieron a un coche de caballos hacia la estación de ferrocarril para dirigirse a Puntales. Por el trayecto se repitieron las manifestaciones de cariño y entusiasmo hacia Sus Majestades. A partir de 1910 empezaron a atracar grandes trasatlántico en Cádiz y se levantó junto a Capitanía un nuevo muelle de 268 metros de longitud y 10 metros de calado.

Un año después, partieron del muelle gaditano 7.000 emigrantes para América, en su inmensa mayoría para la Argentina y los restantes para Cuba, Puerto Rico, México, Estados Unidos, Venezuela, Colombia y algunos pocos para Brasil. El muelle Reina Victoria, donde antes atracaba el Vapor del Puerto, fue el primero que se construyó, terminando en junio de 1912. En 1925, ya se habían construido ya los muelles Alfonso XIII, Reina Victoria y Marqués de Comillas. La que hoy conocemos como dársena pesquera apenas se había construido y el muelle ciudad, al no existir, permitía que las aguas llegasen hasta casi la misma línea de los edificios, por encima de los actuales jardines de Canalejas.

Luego las obras se paralizan y lo construido se deteriora gravemente, quedando maltrechas las obras portuarias.

Durante la guerra civil, el puerto tuvo una gran actividad en la que agotó verdaderamente su utillaje, sin que fuera posible hacer reposición alguna por falta de recursos económicos. Para rematar esta penosa situación, con la explosión en 1947, el puerto se vio seriamente afectado por la onda expansiva, quedando prácticamente derruidos todos sus almacenes y tinglados. Gracias a las 'fuerzas vivas' de la ciudad como Jesús Rodríguez García Salmones, subgobernador del Banco de España; Francisco García de Sola, director general de Obras Hidráulicas, y el alcalde José León de Carranza y Antonio Grosso Portillo, entre otros, el puerto quedó prácticamente renovado.

Hoy Cádiz dispone de un moderno y equipado puerto, motor económico de la Bahía y con la tecnología de vanguardia, capaz de adaptarse a los nuevos tráficos marítimos.

1902

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