Potencia sin domar

  • Gregory Kunde ofrece un concierto de intensidad diversa

Con un lleno casi absoluto, los Jardines de Villa Victorina asistieron en la noche del pasado jueves a la inauguración de la cuarta edición de este singular y selecto programa musical y gastronómico, una original, valiente y atractiva oferta para el verano jerezano. Esta primera noche estuvo dedicada a uno de los tenores que más suenan en la actualidad en el panorama internacional, el norteamericano Gregory Kunde, que en esta ocasión se presentaba en Jerez con la participación de su esposa, la soprano Linda Wojciechowski, con un programa en la primera parte transitaba por algunos de los más conocidos fragmentos de ópera y que en la segunda recalaba en clásicos musicales de Broadway.

Al inicio del programa, con dos canciones de cámara de Verdi, Kunde evidenciaba una voz aún fría, sin colocar, a la que le costaba encontrar el punto exacto de articulación y de impostación, así como el clima expresivo propio de este tipo de composiciones. Tras casi cuarenta años de carrera, la voz ya no responde con nitidez en las dinámicas más sosegadas, le cuesta apianar, terreno en el que el sonido pierde consistencia, por lo que Kunde, sabedor de ello, intenta siempre llevar su interpretación al terreno del forte, la zona en la que la voz aún con corre con cierta pegada. La voz en origen es la de un baritenore, un tenor de tintes oscuros, con consistencia en el centro y facilidad para el ascenso al agudo, lo que le hizo prosperar en sus primeros años en los papeles heroicos del repertorio rossiniano. Ahora, cuando la voz ganó en potencia y anchura, se ha aposentado en la región de los tenores spinto y, así, abordó el famoso 'Adiós a la vida' de Tosca, que sólo sonó con solvencia en la segunda parte, porque en la primera, un parlato en el que los reguladores son esenciales, la voz era quebradiza. Se evidencia en su técnica de canto una insuficiente técnica respiratoria. En el fragmento de Faust no había canto sul fiato, sino una emisión a base de empujones de diafragma y golpes de glotis, con finales de frase aspirados, que impedía desarrollar la elegante línea de canto que la pieza demanda. Dadas sus condiciones técnicas y estilísticas, en esta primera parte sólo brilló en el Vesti la giubba de la ópera Pagliacci, una pieza a la medida de sus condiciones actuales. Hizo un serio esfuerzo por regular en el inicio del dúo del final del primer acto de 'Otello', para ir acreciendo paulatinamente el sonido, pero se encontró con el escollo final con el 'La natural del Venere splende', sofocado y tremolante.

Afortunadamente para los asistentes, la segunda parte encontró a un Kunde más cómodo con el repertorio de algunos clásicos de Broadway como 'West Side Story', 'Show Boat', 'Carousel' o 'El fantasma de la ópera'. Con una emisión mixta, poco impostada, similar a las de los clásicos crooners, Kunde perfiló muy buenas versiones del famoso 'Maria' del musical de Bernstein y, sobre todo, de una fantástica interpretación de la gran canción 'Love is here to stay' de Gershwin. A gran altura estuvo también en el primer bis, esa maravillosa 'What a wonderful world' de Thiele/Weiss.

Wojciechowski cumplió sin más en sus intervenciones, a solo y en compañía de su marido. La voz tiene tintes metálicos, con agudos chillones y tendencia a un exceso de vibrato, a la vez que le falta una mayor carga expresiva en el fraseo, lo que quedó bien claro en una versión de la canción de Vilya de 'La viuda alegre' sin languidez ni morbidez. En los musicales no modificó la emisión, como sí lo hizo Kunde, con lo que la disparidad sonora se hizo evidente.

El concierto se vio perjudicado por una amplificación excesiva y muy desequilibrada del lado del piano, que sonó metálico y saturado, lo que añadido a la rudeza del pianista y su exceso de pedal desembocó en momentos de confusión sonora.

Un repaso a muchas vidas.El Dúo Dinámico ofreció anoche en el Patio de la Tonelería de las bodegas González Byass su concierto de celebración de sus cincuenta años sobre los escenarios. Con un público, de todas las edades, entregado, Manuel de la Calva y Ramón Arcusa repasaron sus grandes éxitos. Hoy le tocará el turno a Miguel Poveda, que actuará desde las 21,30 horas.

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