'El Perniles' declara ante el juez y vuelve a prisión

  • Un juzgado de Chiclana trata de discernir las causas de la mortal pelea en Medina.

  • La víctima acompañó a un amigo que tenía a la novia en esta localidad.

El amigo de la víctima, ayer por la tarde, con los brazos vendados tras ser intervenido, en la puerta del hospital de Puerto Real. El amigo de la víctima, ayer por la tarde, con los brazos vendados tras ser intervenido, en la puerta del hospital de Puerto Real.

El amigo de la víctima, ayer por la tarde, con los brazos vendados tras ser intervenido, en la puerta del hospital de Puerto Real.

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José Antonio Guerrero, 'El Perniles', acudió ayer a los juzgados de Chiclana a declarar 24 horas después de haberse entregado en Conil al saberse buscado por la guardia civil como presunto autor de la muerte de Joaquín Guisado en una pelea, de la que se desconocen los motivos (si es que los había), en los alrededores de la discoteca Iris, la más frecuentada de Medina Sidonia, que la tarde noche del sábado celebraba una fiesta de Reyes y despedida de la Navidad, con un gran número de público asistente.

Fuentes de la investigación aún no tenían, o preferían no hacer pública, una película nítida de los hechos. Se sabe que la víctima acompañó a su amigo Abraham y a otro grupo de jóvenes de Sanlúcar a la fiesta de Medina. La relación de los sanluqueños con Medina se debía a que Abraham tenía una novia en esta localidad. En determinado momento, se enfrascaron en el exterior de la discoteca en una pelea con José Antonio Guerrero, 'El Perniles', sin que tracienda si Guerrero se enfrentó solo o en grupo ni quién inició la bronca. La Guardia Civil sabe que salieron a relucir por un lado la hoja del arma blanca que causó la herida mortal y, según las primeras indagaciones, un gato de coche por la otra parte. Desde el primer momento parecía claro que la pelea era a sangre. ¿Por qué? No se sabe. "No se descarta que la pelea pudiera ser por una chica, como pasa tantas veces, o pudiera ser por cualquier otra cosa. Tampoco sabemos si se conocían de antes, lo que no sería extraño. Todo ello se conocerá en el transcurso de la investigación. Unos y otros eran gente bastante corpulenta", indican desde la Guardia Civil.

La muerte de Guisado se produjo por una herida horizontal y de un solo tajo, un corte limpio a la altura del pecho, rompiendo el esternón y varias costillas, por lo que la muerte es prácticamente inevitable. En el momento en que se asesta este golpe quien lo da es muy poco probable que desconozca que conlleva casi con seguridad la muerte del rival. Ésta se produjo no muchos minutos después, ya en el hospital de Puerto Real, a donde los propios amigos le trasladaron en coche, donde se iba desangrando.

El arma utilizada, presuntamente por Guerrero, es un machete de grandes dimensiones, de los utilizados en el campo para desbrozar, según fuentes de la investigación. El amigo de la víctima también resultó herido en la reyerta, si bien pudo protegerse con los brazos. Los cortes sufridos por la hoja del machete eran profundos, pero ayer, tras una segunda intervención en el hospital clínico de Puerto Real, pudo incluso, con los brazos vendados, abandonar su habitación y comentar con los amigos que lo visitaron los hechos que se habían producido. Este medio intentó recabar la versión de los hechos de este entorno, pero los amigos, visiblemente indignados, se negaron a hacer ningún tipo de declaración.

Una de las dudas que asaltaban a los investigadores era qué hacía Guerrero con un arma de semejantes dimensiones en los alrededores de una discoteca, si bien es cierto que la fiesta se producía dentro de la barriada Prado de la Feria, donde residía el sospechoso con sus padres cuando se encontraba libre.

Tras su declaración, el juez devolvió a prisión al presunto autor del crimen, donde ya se encontraba sólo unos días antes, pues si Guerrero estaba esa noche en las inmediaciones del Iris era gracias a un permiso penitenciario navideño, aunque la condena que cumplía no estaba relacionada con delitos de sangre, sino por agresiones con lesión en otras peleas a tercero. Las peleas nocturnas de 'El Perniles' no eran extrañas, pero en ellas jamás había utilizado un arma blanca, según afirmaban ayer en Medina Sidonia, donde trabajaban de digerir lo sucedido.

Joaquín Guisado Pérez, el joven sanluqueño de 25 años que en la madrugada del pasado domingo se vio envuelto en la pelea que le costó la vida en Medina Sidonia, vivía con su madre en el popular barrio de El Pino de Sanlúcar. Su padre falleció cuando era pequeño.

Conocido por sus amigos como 'El Bolera', era el menor de tres hermanos. El apodo le venía del negocio de juego de bolos que regentaba su madre hace años en la zona del Barrio Alto de Sanlúcar conocida como "la plazoleta", la entonces plaza Juan Grande, en la actualidad Luis Jaramillo Barrios. Pese a residir en el Barrio Bajo, frecuentaba otras zonas de la ciudad, como El Palmar. Las fuentes consultadas por este medio no aportaron datos sobre su situación laboral.

En las redes sociales podían leerse ayer mensajes de amigos lamentando su muerte como reflejo de la conmoción generada en la localidad.

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