Pepe Baena, técnico de imagen y pintor

"Velázquez fue el Mágico González de la pintura"

  • Entre lienzos. Empezó sin que sepa explicar cómo a pintar bodegones y hoy, centrado en el retrato, es uno de nuestros artistas con proyección

Pepe Baenatécnico de imagen y pintor"Velázquez fue el Mágico González de la pintura" Pepe Baenatécnico de imagen y pintor"Velázquez fue el Mágico González de la pintura"

Pepe Baenatécnico de imagen y pintor"Velázquez fue el Mágico González de la pintura" / joaquín hernández 'kiki'

Comentarios 1

Entro en el céntrico estudio de Pepe Baena y desde las paredes ya no me miran caballas ni róbalos ni boquerones. El pintor Pepe Baena ha adquirido cierta relevancia por sus bodegones, que se expusieron en su día en el mercado central y en el restaurante de Ángel León Aponiente. Pero ahora no cuelgan de las paredes ni se rastrean pescados por los suelos. Ahora hay niños, muchos niños, y una preciosa escena de una cena, no una santa cena, ni una cena de la realeza. Simplemente una cena como cualquier cena de cualquier familia. Es una pintura muy bella y no puede negar que este hombre ha debido de ver alguna vez un cuadro de Antonio López.

-Le aviso que no tengo ni idea de pintura.

-No se apure. Yo hace siete años no sabía ni cómo se cogía un pincel y tampoco tenía ni idea de pintura. Bueno, en mi casa siempre ha habido muchos cuadros y mi madre era aficionada a la pintura, pero yo jamás había pensado en pintar.

-¿Me está usted diciendo que ha aprendido a pintar así en sólo siete años?

-Digamos que han sido siete años muy intensos. De repente, se convirtió en una obsesión. Trabajo un montón. Si estoy dos días sin pintar empiezo a sentirme mal físicamente.

-No parte de cero. Usted tiene estudios de Imagen y vive del audiovisual. Algo tiene que ver.

-Hombre, sí, tienes un camino recorrido en el sentido de que tienes mirada, ves, encuadras... pero desde luego la sensación no es la misma. He tenido que aprender mucho y lo he hecho de gente que yo creo que es muy buena. Son ellos los que me han hecho crecer y viendo mucha mucha pintura. Si voy a Madrid hay dos sitios fijos, el campo del Atleti y al Prado.

-Hablaremos, hablaremos del Atleti. Si se juntan dos atléticos es imposible dejarlo a un lado. Pero sigamos con la pintura. ¿Dónde están sus famosos bodegones?

-Por ahí detrás. Hace un año me he metido en el retrato. Retratos de mis amigos, mis hijos. Mira, mi hijo pequeño. Sólo tiene dos meses. Ahí le tienes. Mi vida. me gusta pintar lo que vivo. Cuando empecé iba fijándome por la calle y me decía, mira, ahí hay una cara para pintarla, pero me costó dar el salto. Lo que no me veo es yendo a Nueva York, que he ido alguna vez, y pintando sus taxis. No forman parte de mi vida porque mi vida está en Cádiz.

-Entonces usted, que es gran carnavalero, ¿está preparado para dar otro salto y pintar carnaval?

-Estamos preparando nuestra chirigota callejera y este año quiero ir bien armado con mi cámara de fotos buscando algo que pintar. Es un enorme reto porque son los movimientos, la luz, el color, pero también es pintar una de las cosas que más me gusta. Costus hicieron una serie de Carnaval que es todo un referente. Sé que el carnaval se ha pintado y se pinta, pero yo quisiera también aportar e incluso tener suficiente material para poder hacer una exposición temática.

-¿Cuál será su mirada?

-La del carnaval de calle, sin duda, el carnaval improvisado, lo que a mí también me llevará a improvisar. Pero tengo que verlo, hasta que no vea esa escena en la que me diga ahí hay un cuadro no puedo decirte.

-¿El concurso del Falla no le gusta como temática?

-A mí me encanta el concurso y le veo un mérito enorme. El teatro tiene su cosa. Me gusta la calle, pero allí la gente que te ve no está sentada, no va tanto a oír o a fijarse en la técnica sino a pasárselo bien. Yo llevo doce años en chirigotas callejeras y me daría vergüenza subirme al escenario del Falla porque no sé cantar.

-Pues canta cada uno...

-Bueno, pero es el problema de las preliminares que yo creo que casi nadie entiende. Yo he mandado un cuadro para un importante concurso en Londres, pero no he mandado el cuadro. He mandado una foto y allí ellos hacen la selección. Nosotros tenemos el mejor concurso de carnaval y resulta que no hacemos ningún filtro. Es inexplicable.

-Este año el debate es cuál debe ser el límite de la sátira. Ya sabe, que si Puigdemont, que si la niña de Belén Esteban...

-No sé, antes no pasaba nada, pero ahora tiene tanta repercusión... La gente se lo hace con papel de fumar quizá porque fuera de aquí no se acabe de entender qué significa esta fiesta. Van a acabar metiendo el carnaval en una jaula, como dicen los Prisioneros. Hace veinte años se cantaba un cuplé y si ahora lo escucharas sería tildado de racista, pero quizá en aquel tiempo tenía su sentido. Se trata también de contextualizar. Pero vamos, que el carnaval tiene que tener polémica. De hecho, la polémica le ha venido bien a estas agrupaciones que me comenta porque de otra manera habrían pasado, casi con seguridad, totalmente desapercibidas.

-Dice que El Prado es uno de sus templos. Todos en El Prado tenemos nuestras salas, aquellas a las que siempre acudimos como si fuéramos a visitar a un pariente. ¿Tiene parientes allí?

-Uno al que siempre voy a ver que es Velázquez. Velázquez es el Messi de la pintura... no, mejor, es el Mágico González.

-¿Y entonces Goya, que es uno de mis parientes allí, sería Cristiano?

-No, a Cristiano vamos a dejarlo aparte, es un goleador más que un futbolista total, es un Zurbarán. Goya es inmenso, por supuesto. En mi corazón Goya es un Caminero.

-Jaja, nos estamos liando. Volvamos al hilo. ¿Qué tiene Velázquez, qué le transmite?

-Me gusta lo de transmitir, tenemos que volver sobre ello. En Velázquez me cautiva su realismo, te hipnotizan sus personajes, parecen que van a pestañear. Antonio López, Sorolla, Freud... todos los grandes acaban queriendo acercarse a Velázquez de un modo u otro.

-Menciona a Antonio López. Sólo tengo que echar un vistazo por aquí para saber que le tiene en sus oraciones.

-Su realismo es directo. Tuve la oportunidad de hablar con él durante un momentito en el Thyssen y quiero ir a alguno de sus cursos. Para mí es el más grande vivo y su filosofía de pintar lo que nos rodea creo que lo convierte en un artista que nos trascenderá.

-Se toma su tiempo para pintar reyes.

-Bueno, creo que aquello fue una anécdota, pero tuvo un magnífico efecto de marketing. Yo me paro a analizar su obra, no tanto lo que le rodea.

-Usted, de todos modos, no vive de esto.

-No, afortunadamente yo tengo mi trabajo. Por supuesto que me gustaría vivir de lo que pinto, pero también tiene sus ventajas porque no tengo que pintar lo que no quiero pintar, no tengo que ponerme a pintar unas barquitas, que está muy bien, pero no es lo que me apetece ahora, para tener que pagar las facturas del mes.

-Conoce a gente que sí que vive de esto. Muchos las pasan canutas, tener que concursar para rotondas de los ayuntamientos y que luego no te paguen y todo eso.

-Naturalmente, vivir del arte es duro, es estar en una permanente inseguridad, aunque yo nunca he concursado para una rotonda. Porque, además, el arte no es barato. Los buenos materiales son caros y sin buenos materiales es difícil lograr lo que buscas. Tienes que invertir muchas veces sin saber si lo recuperarás.

-Pero usted es de los que vende y seguro que le piden muchos pescados a raíz de lo de Ángel León y su magnífica exposición en la plaza de abastos.

-No me puedo quejar en cuanto a venta, pero no me obsesiona. Lo del mercado me gustó mucho porque yo soy un enamorado de pasear por la plaza y, de hecho, de ahí me viene la etapa de los bodegones. No te digo que si alguien me encarga algo no lo haga. Hace poco un francés me pidió unos mejillones y ahí estoy con los mejillones, pero estoy muy metido con los retratos y es cierto que los bodegones ya no me entusiasman tanto. Lo que sí digo es que si alguien me pide un cuadro y no me gusta lo que he hecho no lo doy. Pienso que un mal cuadro puede llegar a hacerte mucho daño.

-¿Cuándo un mal cuadro es un mal cuadro?

-No sabría decir. Yo sé cuando un cuadro me transmite o no me transmite. Era lo que decía antes. Puedes ver un cuadro técnicamente perfecto y que sea plano, que no te diga nada y otro puede tener defectos pero te está contando algo. Yo pinto una caballa y quiero que la caballa huela a caballa.

-¿Eso tiene algún secreto?

-El color es lo que más verdad da a un cuadro. En Cádiz jugamos con una enorme ventaja porque tenemos la luz del sur. Si sabes captarla, el cuadro te va a transmitir, pero si vas a la Alameda y te plantas a pintar en un día nublado pues todo va a resultar mucho más complicado.

-¿Y los grandes del arte moderno no le transmiten? Rauschenberg, Warhol, Rothko...

-No me atrevo a decir. A mí el siglo XIX me gustaba mucho y ya no me gusta tanto. Sé que a día de hoy un Rothko no me dice nada, pero no soy quién para ponerme a pontificar. Quizá más adelante lo que ahora no me dice nada me lo diga más adelante porque ya me ha pasado antes. Al fin y al cabo, se trata de ir continuamente descubriendo cosas.

-Y le prometí que acabaríamos hablando del Atleti. Usted es de Cádiz Cádiz. ¿Por qué del Atleti?

-Si entiende por Cádiz Cádiz el centro, me tengo que quitar un Cádiz. Yo soy de Puerta de Tierra, de los antiguos cuarteles de Varela y la plaza de toros. Pero desde 2006 que vivo en el centro no salgo del centro para nada, no lo cambio por nada.

-Pero eso no le quitaría ser del Cádiz.

-Eso por supuesto, pero las cosas de los niños, que uno, claro, es del Cádiz, pero se hace de uno de los grandes. Eran los años de Futre y en mi clase del Argantonio todos eran, como ahora, del Madrid o del Barça, y yo, por diferenciarme o lo que fuera, era del Atleti, aguantando que se rieran cada vez que la pifiáramos. Pero cuando hicimos el doblete fue tan inmensa la felicidad, la revancha con todos ellos, que todavía me dura.

-¿No va a pintar nada del Atleti, esos colores rojos y blancos?

-Pues ahora como estoy con la vena pintaría un retrato del Cholo, uno bien grande.

-Pues eso es todo ponerse. ¿Para cuándo ese retrato del Cholo?

-Yo no sé si seré de Cádiz Cádiz, pero soy del Cholo Cholo. Yo voy cuadro a cuadro.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios