I Premio Federico Joly. Anne Hidalgo

"A París, como a Cádiz, le gustan los puentes más que las fronteras"

  • Anne Hidalgo, alcaldesa parisina, recibe el I Premio Federico Joly en Cádizl La regidora se felicitó por la suerte de "nacer en Cádiz y de volver a nacer en París"l Dedicó el galardón a sus padres que le permitieron la "libertad de dirigir mi vida"

Anne Hidalgo, durante el discurso de agradecimiento por el premio, el lunes por la noche en el Hotel Atlántico de Cádiz. Anne Hidalgo, durante el discurso de agradecimiento por el premio, el lunes por la noche en el Hotel Atlántico de Cádiz.

Anne Hidalgo, durante el discurso de agradecimiento por el premio, el lunes por la noche en el Hotel Atlántico de Cádiz. / reportaje gráfico: julio gonzález, fito carreto y jesús marín

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Anne Hidalgo, la actual alcaldesa de París nacida en San Fernando, tendió el lunes por la noche un puente de coincidencias entre Cádiz y la capital francesa que la mayoría de los presentes en el salón del Parador Hotel Atlántico ni siquiera sospechaban al comienzo, y acabaron dispuestos a cruzar en cuanto tuvieran ocasión tras oír esas palabras en andaluz dulcificado por un peculiar acento francés. Hidalgo recibió de manos del presidente del Jurado, José Pedro Pérez-Llorca, el I Premio Federico Joly, instituido por Diario de Cádiz y patrocinado por la Fundación Unicaja, para conmemorar el 150 aniversario de la aparición de su primer número, y que lleva el nombre precisamente de su fundador, también isleño.

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La regidora parisina, en una velada en la que los diversos intervinientes (ella misma, el propio Pérez Llorca y el presidente del Grupo Joly, José Joly) hicieron una reafirmación de la gaditanidad, de la importancia del tesón, la voluntad y el trabajo continuado para conseguir objetivos, habló de agradecimiento y orgullo por el premio, orgullo de mujer que había tenido "la suerte de nacer en la Isla, San Fernando y Cádiz, tierras liberales" y "el deseo de vivir en París, en este lugar tan especial donde todo te recuerda y te cuenta el mundo y lo universal". Encontró y mostró Hidalgo a los presentes un gran número de similitudes entre la capital gaditana y la francesa, "dos ciudades abiertas al mundo tal como es el mundo, abierto, inspirante e imperfecto" y que "comparten valores, historia, alegría, sufrimientos, sueños, ilusiones: son dos ciudades universales".

Cádiz y París no son lugares para limitar oportunidades perdiéndose en nacionalismos estrechos"

"A París, como a Cádiz, le gustan los puentes más que las fronteras. He tenido la suerte de nacer en Cádiz y volver a nacer en París" resumió desde el corazón y la razón. Desde estos mismos presupuestos, al agradecer el galardón defendió el papel de la prensa como "un pilar de la democracia" y afirmó que el Diario de Cádiz, 150 años después de su nacimiento, "forma parte del edificio democrático". Por eso consideró el premio "un honor, un reconocimiento y un testimonio de cariño que me emociona y que siempre guardaré como un momento importante y lindo".

Arrancó la alcaldesa parisina un espontáneo aplauso cuando dedicó el galardón a sus padres, Antonio y María, "que nos dieron a mi hermana Mary y a mí el amor y la confianza que nos permitió nuestra gran libertad en dirigir nuestras vidas", y cuando quiso compartirlo con su marido Juan Marco (Jean-Marc) "que me apoya en lo que hago y me soporta en todos los sentidos de esta bella palabra".

Habló la alcaldesa de suerte, voluntad, trabajo y deseo para resumir cómo ha llegado a ser "una alcaldesa gaditana en París". Así, nombró la suerte de nacer en la Isla, "donde no entró Napoleón, algo que a los franceses les parece muy extraño, porque lo desconocen". Y contó entonces las divertidas anécdotas que le ocurren cuando intenta explicar a sus colegas franceses el significado de una caricatura, obra de Florencio y regalada por el Diario de Cádiz, que Hidalgo tiene colgada en su despacho; en ella aparece vestida de Napoleón, ante el Puente Zuazo de San Fernando. "Les cuento que el emperador no pudo conquistar Cádiz , y eso es algo que desconocen, y no lo conocen porque no pasó... porque no pasó del Puente".

También atribuyó a la suerte el hecho de que sus padres decidieran buscar una vida mejor para sus hijas y que eligieran Francia, donde el padre de Ana estuvo exiliado de pequeño durante la guerra civil y donde "conoció la escuela, y él quería escuela para sus hijas, porque la educación es la primera etapa de la libertad, y sobre todo porque era la patria de Victor Hugo, figura universal". Fue suerte, sí, pero además "trabajo y voluntad".

A esa suerte añadió su propio intenso deseo de vivir en París, ciudad sobre la que "Victor Hugo escribió que el género humano tenía derechos, una ciudad que pertenece al mundo, una ciudad donde se respira historia", como lo son Cádiz y San Fernando, "lugares con carácter fuerte, que dejan huellas e inspiran a los que abren los ojos y los oídos para escuchar por las calles los rumores de la historia humana". La alcaldesa parisina se ganó de nuevo los aplausos de los asistentes cuando proclamó que "no son lugares para vivir encerrados limitando oportunidades o perdiéndose en nacionalismos estrechos y sin sentido".

Suerte ("la de nacer en Cádiz y volver a nacer en París" según sumó ella misma) que se alió con el deseo y hasta con una obsesión que Anne Hidalgo definió como "muy suya", la de "ser útil". Es decir, que todo esto derive en que "se acerquen culturas y orígenes; que nos una y nos dé fuerzas para imaginar y construir el mundo que nace. Para enseñar los desafíos democráticos y humanos a las generaciones que llegan".

Hidalgo terminó un discurso que impresionó a los presentes con una afirmación que es una declaración en la línea que quiere llevar en su gestión al frente de la capital francesa: "Al cabo todo lo que me inspiran Cádiz y París está contenido en una palabra: humanismo. El humanismo de la Pepa, el humanismo de Victor Hugo, que pensaba en 1867 que París sería la capital de un país que se llamaría Europa, en un mundo que se llamaría Humanidad".

El llamamiento a la concordia fue el culminante punto final de un discurso de nivel político por encima de legítimas diferencias y en el mismo incontestable plano de las palabras que salen del corazón y a los corazones llegan. Por eso, la mejor rúbrica al acto la puso Pasión Vega en una sorpresa final al interpretar la canción París. "Quiero llevarte a París" cantaba la artista malagueña y muchos de los presentes se suplicaban a sí mismos: "Oui, s'il vous plait"

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