crónicade san juan de dios

El PSOE se arruga

  • Abstención. Los consejeros socialistas pidieron una vasija para lavarse las manos en el tema de la remunicipalización pese a su catarata de críticas

Reunión del consejo de administración de Cádiz 2000 el pasado martes. Reunión del consejo de administración de Cádiz 2000 el pasado martes.

Reunión del consejo de administración de Cádiz 2000 el pasado martes. / fito carreto

2el recomendable cantante, autor y murguista uruguayo Tabaré Cardozo tiene un tango titulado 'Botija Maula', que habla de un joven adolescente con mucho pico que encandilaba a las chicas pero aflojaba en las llegadas y nunca concretaba nada: "a la hora de la verdad, como un papel de estraza, me arrugaba en un rincón". ¿Les suena de algo?

El PSOE bien podría haber sido el Botija Maula al que le temblaban las rodillas por debajo del pantalón cuando a la hora de la verdad tuvo que decidir esta semana si apoyaba el proceso de remunicipalización o su paralización en el consejo de administración de Cádiz 2000. Finalmente optó por la decisión más sorprendente de todas, la de la abstención. Los tres consejeros del PSOE directamente pidieron la vasija en la que Pilatos se lavó las manos para no tomar partido: "No soy responsable por la sangre de este hombre" o más bien, "no soy responsable de los problemas que pueda traer este proceso". Error mayúsculo.

Y fue sorprendente porque horas antes el portavoz del Grupo Municipal Socialista, Fran González, en una rueda de prensa estuvo más combativo con la remunicipalización, por las dudas que traía consigo y por lo mal que se estaba haciendo el proceso, que el propio Partido Popular, que se supone que está en el extremo más alejado del equipo de gobierno.

Cuando se le preguntó directamente al portavoz socialista qué iba a votar su grupo por la tarde intentó sacar el capote de torero para no descubrir claramente sus cartas. Ya eso fue significativo.

Es el PSOE de las medias caras, como el Barón Ashler de Mazinger Z. Combativo en las palabras públicas, dócil en los hechos.

De la mano llevaron a las trabajadoras de la limpieza de los módulos de playas en sus reivindicaciones, como las doncellas que acompañaba el Botija Maula a sus casas, para al final "aflojar en la llegada" y arrugarse.

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El PSOE vive instalado en la esquizofrenia que supone su papel de oposición desde que en la misma noche de las elecciones municipales obtuviera sólo cinco concejales pero, a la vez, se convirtiera en la llave de todo lo que ocurriera en el Ayuntamiento de Cádiz, para empezar para la propia elección del alcalde. Y en este caso eligieron Podemos, más por destruir lo que había que por una creencia en que lo que venía podía ser mejor.

Hemos escuchado muchas veces que se les daba una oportunidad y que no había cheque en blanco. Sin embargo, los socialistas no pidieron ninguna contraprestación, léase entrada en el gobierno, acuerdo de estabilidad o simplemente un método de trabajo para tratar de llegar a acuerdos en los principales temas de la ciudad.

La única condición que pusieron a los miembros de Podemos fue que le solventaran apenas 48 horas antes de la investidura una serie de dudas que tenían sobre diversos aspectos que llevaban en el programa que no estaban claros. Ni siquiera eso se cumplió. Las respuestas no llegaron y, a pesar de eso, decidió darle el apoyo para sacar a Teófila Martínez de la Alcaldía y que el bastón de mando lo recibiera José María González.

Lo que ocurrió el pasado martes fue algo parecido. Fran González dijo por la mañana que había muchas cosas sin aclarar y que éstas tenían que despejarse en la reunión de por la tarde. A pesar de que la situación siguió siendo la misma en el consejo de administración, prefirieron abstenerse y lavarse las manos.

La posición que juegan los socialistas es la más complicada de todas. Hagan lo que hagan se llevan tortas por todos lados. Para el equipo de gobierno de Podemos es el que le pone palos en las ruedas y el que se alía con el Partido Popular para hacerle una especie de pinza. Para los populares, es la muleta del gobierno local, el mismo partido que lo puso en el poder y el culpable de que la ciudad se encuentre en un estado desastroso, Romaní dixit.

El culebreo en las decisiones, la falta de definición es la que le está provocando problemas. Para tomar partido siempre hay una multitud de variantes, de efectos colaterales que el líder socialista trata de amortiguar y controlar a través de un tacticismo excesivo. El resultado es que acaba desnudo con frecuencia.

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En ese culebreo, el PSOE para cumplir con lo que había argumentado en la rueda de prensa tenía que hacer un doble salto mortal. Tenía que cambiar el voto a favor que dio para que se iniciara un proceso a uno negativo para dejar caer la remunicipalización. Esto último le produce pánico al portavoz socialista, que sus decisiones coincidan con las del Partido Popular.

Recuerdo unos libros infantiles que conforme ibas leyendo, te iba dando opciones y caminos con lo que tenías la posibilidad de crear tu propio final. Imagino a un Fran González intentando encontrar el epílogo ideal analizando todas las opciones que había sobre la mesa: atenerse a la lógica de los hechos previos en los meses anteriores, es decir respaldar la remunicipalización o cambiar al voto negativo y casar su postura con lo que había dicho por la mañana sobre el estado del proceso.

Sin embargo, apareció el Botija Maula y decidió irse por la menos entendible de todas, la de la abstención, la que creía que le salvaba de toda responsabilidad. No pagaba la esquela de la remunicipalización sino que le daba la vida a un proceso sobre el que sigue teniendo muchas dudas.

Y esa decisión se producía horas después de que el alcalde José María Román, socialista y sanchista como Fran González, decidiera con el alcalde de Cádiz, crear una mesa para ayudarse mutuamente en sus respectivas internalizaciones. ¿Casualidad?

Por los partidos de la oposición circulan teorías conspiratorias que incluyen a los máximos líderes nacionales que intervinieron en la escena del martes. Lo único cierto es que cuando haya la junta general, habrá que retratarse de nuevo. Ahí no servirá lavarse las manos para que siga adelante el proceso sino que tendrá que votar a favor o directamente decir "no". ¿Habrá otra vez Botija Maula y se arrugará como un papel de estraza? Ya veremos el final de la canción.

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