Urbanismo Aspecto de las construcciones del centro

Monumentos en un estado de conservación penoso

  • Desconchones y pintadas inundan las fachadas y las paredes de iglesias y edificios del Casco Histórico de la ciudad, además de basura en las plazas

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Paseando por la ciudad y siguiendo las llamativas líneas de la calzada que guían por los diferentes monumentos del Casco Histórico, se encuentra uno con más de una sorpresa, y es que numerosas pintadas inundan las fachadas y el estado de muchos de los edificios no es el más apropiado. Dejando a un lado el lastimoso aspecto de la Catedral, el resto de templos de Cádiz tampoco están para tirar cohetes.

Realizando un imaginario tour por Cádiz en un imaginario autobús rojo que cupiese por las estrechas calles del centro, los turistas observarían demasiados desperfectos en las paredes de muchas construcciones de importancia. Para empezar, siguiendo la línea violeta desde San Juan de Dios hasta San Agustín, se encontrarían con la fachada principal de la iglesia en muy malas condiciones, en un estado de conservación muy malo y con grandes pintadas en una de sus puertas. El edificio de al lado, que alberga el Instituto de Santa María del Rosario, está lleno de desconchones, lo que no le reporta mejor aspecto a la zona.

En San Francisco, las condiciones del templo son mejores, pero las de la plaza dejan mucho que desear, ya que está llena de papeles y de hojas de los árboles que la circundan. Pintadas hasta llegar a la plaza de Mina y un suelo cada vez menos cuidado conforme se avecina el Museo de Cádiz. Los frutos de los árboles dejan la calzada pegajosa y los bancos en un estado que no invitan a que sean utilizados. Los jardines sí están cuidados, pero faltan numerosos trozos de piedra en los bordes.

La plaza de San Antonio es uno de los espacios más amplios de la ciudad y, seguramente por ello, está siempre llena de palomas. Ayer por la mañana habían tirado algo al lado de una de las fuentes y montones y montones de palomas se amontonaban alrededor de la misma, dando la sensación de un grupo de buitres devorando carroña. No tiene que ser muy higiénico para el que después acudiese a la fuente a beber.

El Oratorio de San Felipe Neri debiera ser una de las edificaciones en mejores condiciones de la ciudad por su importancia histórica y, sin embargo, presenta un aspecto lamentable, con pintadas en las paredes y un estado de conservación de la puerta principal y de los escudos nulo. Una de las cosas que más llaman la atención son los numerosos desconchones, que parecen provocados por balonazos por la forma de algunos de ellos. Esta teoría cobra mucha fuerza teniendo en cuenta que debajo del escudo de España que preside la fachada hay incrustada una pelota del F.C. Barcelona. Los bancos de la plaza están llenos de pintadas.

Los Carnavales han dejado en varias estatuas de la ciudad su colorido. En concreto, un verde fosforito que decora con trazos poco afortunados a Cayetano del Toro en la Plaza del Falla y a una imagen en Mina.

La antigua Cárcel Real es, sin duda, uno de los menos cuidados. El suelo está lleno de porquerías de las palomas y de cartones y colchones dejados por los indigentes que pasan las noches en la puerta. Además, la fachada se encuentra en muy malas condiciones y numerosas pintadas adornan la puerta y las paredes.

El barrio del Pópulo, el más antiguo de la ciudad, tampoco se libra de los grafitos. Concretamente el Arco de los Blanco cuenta con varias pintadas de gran tamaño y de colores muy vivos, restándole encanto a su paso, porque no es lo mismo atravesarlo limpio, que puede llevar a otro tiempo, que encontrarse por el camino con dibujos modernos.

Además de las citadas, otras edificaciones del Casco Histórico de la ciudad se encuentran en malas condiciones de conservación, con excesivos desconchones y con pintadas en sus paredes y en sus puertas, y algunas de las plazas principales con problemas de limpieza y de excesivo número de palomas.

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