Cádiz

Memoria del terror en la provincia de Cádiz

  • ETA mató a Suar Muro, a cinco guardias y a la novia de uno en el País Vasco y a Ascensión García en Sevilla

El guardia civil Antonio Ramos, asesinado en 1986, con su hijo. El guardia civil Antonio Ramos, asesinado en 1986, con su hijo.

El guardia civil Antonio Ramos, asesinado en 1986, con su hijo. / D.C.

El cuartel la Guardia Civil de Zahara de los Atunes figuraba como un objetivo de ETA en la documentación hallada en un refugio de un comando desmantelado en Portugal. La noticia, a mediados de 2009, vino a mostrar que ni siquiera una provincia como Cádiz, donde ETA mató únicamente una vez, se libraba del temor a un golpe terrorista.

ETA mató en la capital gaditana el 14 de octubre de 1983 al doctor Alfredo Suar Muro, que trabajaba en el centro penitenciario Puerto 1, en El Puerto de Santa María. Fue la primera víctima mortal en Andalucía. La primera y la última en territorio de la provincia de Cádiz. Y una de las ocho directamente relacionadas con la provincia.

El primer andaluz víctima mortal de ETA fue un gaditano de Algodonales: el guardia civil Mariano Román. Murió el 5 de junio de 1975 cuando trataba de identificar a dos sospechosos en un tren, entre Bilbao y San Sebastián. Estaba casado y tenía cinco hijos.

En 1979, el día de Reyes, un comando de ETA ametralló al guardia civil Antonio Ramírez, natural de Tarifa, cuando detuvo su coche en un semáforo de la localidad Beasain. En el automóvil lo acompañaba su novia, Hortensia, que recibió diez balazos mortales. Ella era de San Roque. Otra víctima gaditana.

Un año después, el 1 de febrero de 1980, cae bajo las balas el guardia civil José Gómez Martiñán, de 24 años, nacido en Algeciras. Fue uno de los muertos en una emboscada tendida en el bosque de Ispaster. Los remataron con un tiro en la cabeza.

Antonio Ramos, guardia civil, natural de Espera, sobrevivió a un atentado en 1983, el mismo día en que ETA mató en Cádiz al doctor Suar Muro. Pero tres años después, dos encapuchados le dispararon cuando salía de un bar en Mondragón. A bocajarro.

En noviembre de 1987, ETA mató al vejeriego Antonio Mateos, también guardia civil. Tenía una hija de siete años de edad. Salía con su esposa de un bar, en Villafranca de Ordizia, y lo estaba esperando el etarra Kubati, el asesino de Yoyes. Kubati le disparó a Antonio en la cabeza, delante de su mujer, y a continuación le disparó de nuevo, ya en el suelo la víctima.

La gaditana Ascensión García fue asesinada en Sevilla junto a su marido, Alberto Jiménez Becerril, una noche de enero de 1998. Él era concejal del PP en el Ayuntamiento de Sevilla. Unos etarras los asesinaron en el barrio de Santa Cruz, cuando se dirigían hacia su casa tras cenar con unos amigos.

Otras víctimas de la provincia de Cádiz sobrevivieron a atentados de ETA. Por ejemplo, el jerezano J.B., que era guardia civil de Tráfico en Zaragoza en diciembre de 2007, cuando la banda terrorista voló el cuartel del que acababa de salir para esperar a su esposa, que llegaba en ese momento en un autobús. En el atentado fallecieron once personas. Cinco de las víctimas mortales eran niños.

Entre los supervivientes del terror también está Francisco Javier Reina, adscrito a la Armada, residente en El Puerto. En 1992 era uno de los ocupantes de un microbús que ETA destrozó con una bomba. Su foto apareció en primera página en los periódicos. Diez años antes también había superado otro atentado.

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