Mazazo al tráfico ilegal de piezas arqueológicas

  • La Guardia Civil recupera miles de ellas y detiene a un matrimonio de San Fernando que habría ganado 103.000 euros y realizado un total de 5.133 ventas, la mayoría en el extranjero

Vasijas fenicias, ungüentarios romanos, monedas que circularon en la península Ibérica desde poco después del nacimiento de Cristo y hasta la Primera República, abalorios, ánforas... todo esto, en cantidades indecentes, subastaba ilegalmente el matrimonio de San Fernando detenido por la Guardia Civil en el transcurso de una operación que ha recuperado miles de estas piezas. Ambos están siendo investigados después de que en el registro de su domicilio, en la calle Cetina de la localidad isleña, encontraran un auténtico museo clandestino.

El subdelegado del Gobierno, Agustín Muñoz, junto al coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, Alfonso Rodríguez Castillo; y el delegado provincial de Cultura, Daniel Moreno, ofrecieron ayer detalles de una operación iniciada por el Seprona y que, una vez que la justicia lo permita, hará que todas estas piezas recuperadas, de un gran valor patrimonial, pasen a formar parte de los fondos del Museo de Cádiz, cuyos técnicos tendrán ahora la complicada labor de documentarlos, ya que al haber sido extraídos de manera ilegal de diversos yacimientos sin ningún tipo de control se encuentran descontextualizados, lo que supone un daño "irreparable", afirmó Agustín Muñoz.

Del registro practicado en la vivienda del matrimonio detenido, que no tiene vinculación alguna con el mundo de la cultura ni la arqueología, los agentes han recuperado miles de piezas arqueológicas que abarca de la época fenicia a la Primera República española. La actividad de los investigados era tan intensa que en solo dos años habían obtenido unos beneficios superiores a los 103.000 euros, realizando un total de 5.133 operaciones de venta, la mayoría de ellas en el extranjero. El coronel Rodríguez Castillo reconoció que seguir el rastro de estas piezas y recuperarlas "es muy complicado".

La investigación se inició cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de que una mujer con domicilio en San Fernando podría haber tenido relaciones comerciales que la vinculaban con un contrabandista de antigüedades de Murcia, que fue detenido en una operación denominada Dupondio, donde se desmanteló una red de expolio de bienes arqueológicos.

Una vez que los agentes localizaron a esta mujer, cuyas iniciales son C.R., y a su marido, D.Q., se procedió a realizar un dispositivo de seguimiento y control sobre estas personas, comprobándose que la mujer tenía varias cuentas en portales virtales dedicadas a la venta y subasta de obras de arte y arqueológicas. Allí se hacía llamar Loracwind, y su actividad era frenética. De hecho, todavía, realizando una simple búsqueda en internet se pueden encontrar decenas de sus ofertas en diferentes páginas con fotos de restos, entre ellos multitud de monedas. "Este aumento en las ventas nos hizo actuar rápidamente", decían fuentes del Instituto Armado. Todavía en eBay permanen anuncios de lotes de monedas, sestercios sobre todos. Algunos de estos lotes tienen precios asequibles, por ejemplo una partida de doblones piratas, que se puede adquirir por 54 euros. Pero también hay piezas raras, como una moneda acuñada en Judea por los romanos que roza los 400 euros. Además, en los lotes hay objetos domésticos de diferentes épocas (fenicia, romana, visigoda, árabe, medievo y así hasta llegar a la Primera República española).

Ante el peligro de que estos objetos terminaran en manos de coleccionistas privados, los agentes, con el apoyo de técnicos de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, procedieron el pasado mes de octubre al registro del domicilio del matrimonio, en la citada calle Cetina. "La vivienda -explicó el coronel- estaba perfectamente organizada. Había una zona de exposición de los objetos, otra que hacía las veces de almacén y una tercera en la que se encontraba todo el material informático que les ayudaba a concretar las ventas por internet".

Tanto el subdelegado como el delegado de Cultura, Daniel Moreno, resaltaron la necesidad de cumplir la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, que dice claramente que cuando se produce un hallazgo casual deberá ser notificado inmediatamente a la Consejería competente o al Ayuntamiento correspondiente. En ningún caso se puede proceder sin esta autorización a la remoción de los restos hallados. "Además -indicó el subdelegado- la Ley recoge que el uso de detectores u otras herramientas técnicas que permitan localizar restos arqueológicos también necesitan permiso".

De momento el matrimonio ha quedado en libertad con cargos, y en cuanto al material incautado, en los próximos días se depositará en el Museo de Cádiz. "El inventario y la catalogación de este ingente material va a suponer un trabajo de gran envergadura que tendrá que ser llevado a cabo por personal técnico especializado y que se prevé que dure un largo periodo de tiempo", comentó Agustín Muñoz.

Una vez catalogado, todo el material incautado se depositará en un espacio que permanecerá sellado hasta que haya una resolución al respecto del juez que está llevando el caso y que es del juzgado número 1 de la localidad murciana de Mulas. En función a esta resolución se dará un destino definitivo a estas piezas. En el caso de confirmarse por sentencia su procedencia ilegal podrán pasar a formar parte de los fondos del Museo de Cádiz como piezas pertenecientes a la colección museística de Andalucía.

La operación ha sido llevada a cabo por el Equipo del Servicio de Protección de la Naturaleza (Eprona) con base en El Puerto de Santa María, en colaboración con la Guardia Civil de Murcia.

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