OBITUARIO

Marta, un espíritu libre y juguetón

Marta vino a este mundo como se fue, casi sin avisar y con prisas, prisas por vivir, por aprovechar hasta el último momento el regalo de la vida, y prisas por volver a estar con El Padre. Era una niña feliz, un poco tímida a primera vista, pero que un minuto después te arrancaba una sonrisa o una carcajada con sus ocurrencias. Era la persona más disfrutona y juguetona que jamás conocí, amaba a su familia y quería a sus amigos, un tanto desastre pero poco le importaba, siempre fue un espíritu libre, para nosotros era mi versión en miniatura.

Somos afortunados por haber sido elegidos por Dios para ser sus padres, siempre lo seremos aunque ahora no la veamos, por haberla disfrutado cada segundo. Se fue sabiendo que mis padres, los únicos abuelos que conoció, estaban volando para estar con ella, que iba a celebrar junto a sus primos, que eran sus otros hermanos, su cumpleaños en Semana Santa. Preguntando por su hermana Blanca, a la que admiraba y adoraba, si iban a ir al colegio al día siguiente y de la mano de su padre, hasta el último aliento soñando con ir a la playa.

No culpamos a Dios, nos tocó a nosotros y punto, creo firmemente que Dios tiene planes para todos y mi hija está con Él, gracias a la fe, a la oración, al apoyo de la familia (especialmente a mi hermana Auxi que es mi otro yo) y al de los amigos, tanto de aquí como de Arabia, que se han volcado en hacernos más llevadero estos duros momentos.

Podemos tener esperanza de que podemos hacer feliz a Blanca y podremos disfrutar de la vida que nos queda hasta que volvamos a reunirnos con ella. La vida es un regalo y hay que vivirla. Queremos agradecer de nuevo vuestras oraciones y muestras de cariño.

maría josé höhr gonzález de la vega

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios