Malos ejemplos

  • Los proyectos del castillo de San Sebastián y de la plaza de Sevilla se quieren ejecutar en tres años, algo difícil de lograr si se compara con el tiempo acumulado en otras grandes obras

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Desde que Teófila Martínez planteó en 1996 a José María Aznar la necesidad de soterrar la vía del tren en Cádiz hasta que la obra se dio por concluida en 2002, apenas pasaron seis años. Todo un récord. También se cumplieron los plazos en la urbanización de la avenida de Juan Carlos I, levantado sobre el mismo. Todo un ejemplo que, sin embargo, no se ha trasladado a la mayor parte de las obras que se han ejecutado o se ejecutan en la ciudad. El listado que se publica en este reportaje no es si no una mínima parte de los proyectos cuya realización, importantes para Cádiz, se ha alargado por periodos de tiempo que a veces superan la década.

Fuera quedan actuaciones vitales como el proyecto del segundo puente, para los cuales resulta complicado poner fecha de origen a la idea. ¿Fue en 1969 cuando se planteó un tercer acceso a la ciudad?¿Hay que contar desde la maqueta fallida de Obras Públicas de 1994 o desde el proyecto original de Javier Manterola, con el PP, modificado de forma sustancial con el PSOE?.

O las remodelaciones de plazas ejecutadas en tiempo del gobierno local del PSOE (Mina, San Antonio, San Juan de Dios, España), que se alargaban debido a la falta de financiación municipal; como el arreglo del acerado de la Avenida por parte del PP, paralizado desde hace tres años, o las rotondas de acceso a la Zona Franca, que duermen en algún cajón del Ministerio de Fomento.

Hay proyectos cuya realización no han rozado el escándalo: lo han superado. La conclusión del Museo de Cádiz alcanzará los 20 años, entre años de trabajo y parones constantes; Puerto América, tan vital como zona de ocio y comercio, es la primera imagen de abandono que ven desde 1992 quienes llegan a Cádiz a bordo de los cruceros; o Santa Bárbara, un auténtico balcón a la Bahía sobre el que se han pintado mil y un diseños desde hace 18 años, aunque parece que por fin se van a iniciar los trabajos.

Proyectos más 'recientes' comienzan a acumular años de espera: Ciudad de la Justicia y los nuevos hoteles en Valcárcel y Campo de las Balas. O el propio estadio Carranza que, sin ser tan exagerada su tardanza si se ve supeditado por la dificultad de actuar sobre un campo de fútbol que sigue en uso.

Hablar ahora de restaurar San Sebastián en tres años o ejecutar la urbanización de plaza de Sevilla en otros tres (los mismos que llevan abandonados el vestíbulo y la histórica terminal ferroviaria) o es signo de buena voluntad o de ignorancia histórica. O, simplemente, las administraciones implicadas han asumido que, por una vez, hay que cumplir los plazos. Sin que sirva de precedente.

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