Desde Málaga a allanar en Carnaval

  • Un jurado iba a juzgar a un malagueño que acudió a las fiestas de 2005 y que entró en una vivienda en la calle Sopranis. Aceptó una condena y no habrá juicio

A.G., vecino de Málaga, iba a enfrentarse a un jurado en la Audiencia Provincial de Cádiz como acusado de dos delitos de allanamiento de morada. En 2005, llegó a Cádiz desde la ciudad en la que reside para celebrar las fiestas de Carnaval y, de una modo extraño que la sentencia no explica, acabó entrando en una casa de la calle Sopranis y dando un buen susto a sus moradores. Ya no habrá juicio: el procesado ha aceptado una condena a un año y medio de cárcel y eso le librará de la prisión y de tener que darle explicaciones a un jurado.

El suceso ocurrió hacia las diez y media de la mañana del 13 de febrero de 2005, según el relato de hechos probados admitido por el acusado. A. se desplazó a la calle Sopranis, entró en un portal, subió hasta el rellano del primer piso y allí comenzó a golpear la puerta de entrada de la vivienda del primero derecha.

Golpeó tan fuerte la puerta que llegó a romper la cerradura. Desde dentro de la casa, G., sorprendido y asustado, empezó a gritar y a reprocharle al extraño lo que estaba haciendo.

A. optó entonces por cambiar de objetivo. Se dirigió hacia la puerta del primero izquierda y repitió la escena. Pero esta vez, a los ruidos y golpes respondió la moradora de la vivienda, M., abriendo la puerta.

La sorpresa de la mujer fue mayúscula. Se vio empujada hacia dentro de la casa y cayó al suelo mientas observaba cómo el recién llegado, al que no conocía de nada, cerraba la puerta tras él y se quedaba en el interior de la vivienda.

Tras la inicial sorpresa, M. logró reaccionar y trató de expulsar al intruso. Pero éste se resistía y entonces se produjo un forcejeo en el que también intervino el marido de M., que se encontraba en una habitación, había oído el jaleo y acudió en ayuda de su esposa. La sentencia explica que M. y su marido lograron expulsar de su vivienda a A., quien acabó con lesiones en ambos codos y en una rodilla, heridas de las que tardó en recuperarse siete días. M. y su esposo también sufrieron algunas heridas de menor entidad.

La resolución impone a A. un año y medio de prisión y le concede el beneficio de la suspensión de condena al no ser una pena superior a dos años. El fallo incluye el pago de una indemnización al matrimonio de la casa asaltada: 100 euros a la mujer y 150 al marido. Por estropear la cerradura y por los daños morales. El otro vecino también será indemnizado con una cuantía no determinada aún.

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