"Llego mal y cuando salgo veo las cosas de otra manera"

  • Los cursillos organizados en el centro de salud de La Paz son utilizados por muchos como una medicina alternativa

"Tiene los mismos efectos que una pastilla pero sin efectos secundarios, además es una válvula de escape". Así define María del Carmen de la Huerta, del centro de salud de La Paz, los beneficios del taller de relajación que imparte. La medicina alternativa empieza a llegar a la sanidad pública e iniciativas como esta que han empezado a ponerse en marcha son prueba de ello.

Además de contribuir a limitar el uso de fármacos ante problemas de ansiedad, relacionados en ocasiones con la depresión, el taller de relajación, que además funciona como terapia de grupo, tiene muchos más beneficios. Lo cuentan los propios usuarios: "desde que vengo estoy mejor", "llego mal y cuando salgo veo las cosas de otra manera", "yo soy muy tímida y si vengo es porque realmente funciona, "me desahogo, cuento mis problemas y además aprendo a relajarme y el efecto me dura toda la semana", "estoy empezando a hacer los ejercicios de relajación también en casa". Todas estas frases son declaraciones de hombres y mujeres que han encontrado una manera de aprender a estar bien. Algunos llevan años sumidos en profunda depresión, tomando ansiolíticos y realizando visitas periódicas al psiquiatra. Otros, empezaron a sentirse mal pero se lo guardaban todo para ellos y jamás visitaron a un psicólogo.

Los procesos depresivos y de ansiedad son patologías del ámbito de la salud mental que se dan con mucha frecuencia en la sociedad actual. Como explica el director del centro de salud de La Paz, Joaquín Quijano, aunque empieza a verse con más naturalidad este tipo de cuestiones aún existen estigmas y a muchos les cuesta acudir al médico, al psicólogo o al psiquiatra para contarle que no está bien por dentro. Estos talleres además de ser una vía para facilitar a estas personas que inicien un tratamiento, convencen al enfermo: "al principio van reacios pero después les gusta porque funciona", declara Quijano.

Pero, ¿en qué consiste el taller? Primero se realiza un test que mide el grado de ansiedad del paciente en que se pregunta al paciente cuestiones como si se cansa con frecuencia, cambios de humor, sufre rigidez muscular, taquicardias o tiene pesadillas por las noches. Después este acude una vez a la semana al taller. Este comienza con una sesión de terapia en grupo en la que el paciente puede desahogarse y compartir sus problemas con personas que le entienden y que vive situaciones similares. Después, comienza la relajación en sí. La enfermera va guiando al paciente para que, siguiendo una serie de técnicas, la persona vaya relajando las distintas partes del cuerpo. También se trabaja la concentración, para alejar las preocupaciones, y se realizan ejercicios creativos para imaginar situaciones positivas.

Los problemas más frecuentes que suelen tener los pacientes que acuden al taller, como reseña Joaquín Quijano, tiene que ver mayoritariamente con problemas familiares y sociales, "separaciones, fracaso escolar de los hijos, enfermedades y demás".

El taller de relajación de La Paz es una herramienta más que está dentro de un proceso asistencial para el tratamiento de ansiedad, depresión y somatizaciones. Así, además de atender estos temas el médico de cabecera, una psiquiatra y una psicóloga acuden una vez al mes para pasar consulta para atender pacientes con alguna de estas patologías.

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